Además de condimentar el arroz o tus carnes al horno, esta especia se puede utilizar como colorante natural para galletitas o tortitas en pequeñas porciones, así como también para infusiones o bebidas como la leche de oro conocida como “Golden Milk”.
BENEFICIOS DE LA CÚRCUMA PARA EL ORGANISMO
-Mejora la digestión.
-Facilita la pérdida de peso.
-Combate resfriados y gripes.
-Evita las crisis de asma.
-Desintoxica el hígado.
-Regula la flora intestinal.
-Trata problemas en el hígado.
-Estimula el sistema inmune.
-Alivia la inflamación en la piel como eccemas, acné o psoriasis.
“La medicina ayurvédica, un sistema de tratamiento tradicional de la India, recomienda la cúrcuma para una variedad de afecciones de salud, estas incluyen dolor crónico e inflamación, además, la medicina occidental ha comenzado a estudiar la cúrcuma como analgésico y agente curativo”, indicó a VOS, Zulma Ullón, Lic. en Nutrición, especialista en Obesidad y Terapia Ortomolecular.
Por otro lado, agregó que mejora la función hepática: la cúrcuma también ha llamado la atención recientemente debido a sus capacidades antioxidantes. “El efecto antioxidante de la cúrcuma parece ser tan poderoso que puede evitar que las toxinas dañen tu hígado. Esta podría ser una buena noticia para las personas que toman medicamentos fuertes para la diabetes u otras afecciones de salud que podrían dañar su hígado debido al uso prolongado”.
RECETA DE LECHE DE ORO O GOLDEN MILK
Ingredientes para una porción
1/2 cucharada de polvo de cúrcuma
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
2 cucharadas de leche vegetal a elección
1 taza de agua
Una pizca de pimienta negra
Una pizca de jengibre
Una pizca de canela en polvo
Preparación
Colocar en un recipiente todos los ingredientes hasta que rompa el hervor, luego dejar reposar 5 minutos y listo! Se puede tomar en el desayuno o la merienda.
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Estos son los 10 alimentos que conviene evitar, según nutricionista
En un contexto donde la alimentación influye directamente en la calidad de vida, especialistas insisten en la importancia de revisar los hábitos diarios.
La nutricionista Magali Alvarenga advierte que varios productos de consumo masivo pueden afectar la salud cuando se ingieren con frecuencia, principalmente por su alto contenido de azúcares, sodio, grasas saturadas y aditivos.
La profesional aclara que no se trata de eliminarlos por completo, sino de fomentar un consumo ocasional dentro de una dieta equilibrada.
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1. Bebidas alcohólicas
Su consumo excesivo se vincula con enfermedades hepáticas, cardiovasculares y trastornos metabólicos.
2. Panchos
Se consideran ultraprocesados y suelen contener altos niveles de sodio, conservantes y grasas.
3. Mortadela
Al igual que otros embutidos, puede aportar grandes cantidades de sal y grasas saturadas.
4. Nuggets
Frecuentemente elaborados con carnes procesadas y fritos, lo que incrementa su densidad calórica.
5. Fideos instantáneos
Destacan por su elevado contenido de sodio y saborizantes artificiales.
6. Papas fritas de paquete
Ricas en grasas y sal, su consumo habitual puede favorecer el aumento de peso.
7. Galletitas rellenas
Combinan harinas refinadas, azúcares y grasas, con bajo aporte nutricional.
8. Helados industrializados
Suelen contener azúcares añadidos, colorantes y grasas.
9. Cremas de cacao untables
Muy calóricas y con alto contenido de azúcar, por lo que se recomienda moderación.
10. Gaseosas
Aportan grandes cantidades de azúcar sin valor nutricional relevante y se asocian al riesgo de enfermedades metabólicas.
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Equilibrio antes que prohibición
Alvarenga enfatiza que el problema no es un alimento aislado, sino la frecuencia con la que se consume. “La clave está en el equilibrio y en priorizar productos frescos y mínimamente procesados”, señala.
Adoptar hábitos más saludables no implica renunciar por completo a ciertos gustos, sino aprender a integrarlos de manera responsable dentro de una alimentación variada.
En tiempos donde predominan las opciones rápidas, la información nutricional se vuelve una herramienta esencial para tomar decisiones que impacten positivamente en la salud a largo plazo.
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Tras dejar fármacos adelgazantes se podría cuadriplicar el peso, según estudio
Cuando se dejan de tomar los nuevos fármacos para adelgazar, la recuperación de peso es cuatro veces más rápida de lo que sucedería si se suspende un programa de dieta y ejercicio, revela un estudio británico publicado el jueves. En estos últimos años, la nueva generación de tratamientos contra la diabetes y la obesidad, que aumentan la acción de una hormona para actuar sobre la secreción de insulina (GLP-1, péptido similar al glucagón tipo 1) y la sensación de saciedad, está haciendo furor, sobre todo en los países ricos.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluso los agregó en septiembre a su lista de medicamentos esenciales, pero pidió versiones genéricas, más baratas, para los países más desfavorecidos. Se ha demostrado que estos tratamientos ayudan a perder entre un 15% y un 20% de peso.
“Todo esto parece una buena noticia”, afirma Susan Jebb, especialista en nutrición pública en la Universidad de Oxford y coautora de este estudio publicado en la revista médica BMJ. Pero datos recientes apuntan a que “aproximadamente la mitad de las personas dejan estos medicamentos en el plazo de un año”, agrega.
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Precios elevados
Esta interrupción podría explicarse por los frecuentes efectos secundarios, como las náuseas, o por sus elevados precios, que pueden superar los 1.000 dólares al mes en Estados Unidos, aunque estas tarifas están disminuyendo. Tras analizar 37 estudios sobre la interrupción de distintos tratamientos para adelgazar, los investigadores constataron que los participantes recuperaban aproximadamente 0,4 kg al mes.
Seis de los ensayos clínicos se centraron en la semaglutida, el principio activo del Ozempic, indicado para la diabetes tipo 2, y del fármaco contra la obesidad Wegovy del gigante danés Novo Nordisk, así como en la tirzepatida, utilizada en el Mounjaro de Eli Lilly.
Durante la administración de estas dos moléculas, los participantes en estos ensayos perdieron cerca de 15 kg de media. Tras la suspensión del tratamiento, recuperaron 10 kg en un año, el periodo de seguimiento más largo para estos medicamentos recientes.
Y, según una proyección de los investigadores, los pacientes volverán a su peso inicial en un promedio de 18 meses. Los indicadores cardiovasculares, como la presión arterial y el nivel de colesterol, recuperaron sus valores de origen en 1,4 años.
En cambio, las personas que siguieron programas que incluían una dieta y actividad física, sin tomar fármacos, adelgazaron mucho menos. Pero tardaron de media cuatro años en recuperar el peso perdido. Esto quiere decir que los usuarios de medicamentos adelgazantes recuperaron su peso cuatro veces más rápido.
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“Un punto de partida”
Por lo general, “una pérdida de peso importante tiende a conllevar una recuperación del peso más rápida”, explica Sam West, autor principal del estudio, de la Universidad de Oxford. Según otro análisis, el aumento de peso es “sistemáticamente más rápido tras la toma de medicamentos, independientemente del peso perdido al principio”, añade.
Una posible explicación es que las personas que se acostumbraron a comer de forma más saludable y a hacer más ejercicio continúan haciéndolo incluso cuando recuperan peso. Aunque los medicamentos de tipo GLP-1 “son una herramienta valiosa en el tratamiento de la obesidad, la obesidad es una enfermedad crónica y recurrente”, señala Susan Jebb. Y cabe esperar que “estos tratamientos tienen que mantenerse de por vida, como los fármacos contra la hipertensión”.
De ser así, esto influiría en la manera en que los sistemas nacionales de salud establecen si estos fármacos son rentables, advierten los científicos. “Estos nuevos datos muestran claramente que son un punto de partida, no una cura”, reacciona Garron Dodd, investigador en neurociencia metabólica en la Universidad de Melbourne, que no participó en el estudio.
“Un tratamiento sostenible probablemente requerirá enfoques combinados, estrategias más a largo plazo y terapias que revisen la manera en que el cerebro interpreta el equilibrio energético, y no solo la cantidad de alimentos ingeridos”, asegura al Science Media Centre.
Fuente: AFP.
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Conservantes propician mayor riesgo de cáncer y diabetes, según estudios franceses
El consumo de ciertos conservantes, muy presentes en la alimentación, está asociado a una frecuencia ligeramente mayor de cánceres y diabetes, según muestran dos amplios estudios franceses publicados el jueves. Existen “múltiples asociaciones entre conservantes ampliamente utilizados en alimentos y bebidas industriales presentes en el mercado europeo y una mayor incidencia de cánceres”, en particular de mama y de próstata, según el primero de estos estudios, publicado en la revista BMJ.
El segundo, realizado por el mismo equipo del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica y publicado en la revista Nature Communications, concluye que existen “asociaciones entre una mayor incidencia de diabetes de tipo 2 y un consumo más elevado de varios conservantes muy utilizados”.
Estos dos estudios no permiten concluir que exista un mecanismo directo de causa y efecto entre estas patologías y el consumo de los aditivos en cuestión, pero aportan indicios importantes en ese sentido gracias a su metodología robusta.
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Los investigadores, encabezados por la epidemióloga Mathilde Touvier, se basaron en el estudio de una amplia muestra de franceses —más de 100.000 personas— seguidos durante varios años mediante cuestionarios muy regulares sobre su alimentación, así como datos precisos sobre la composición de los productos consumidos.
Concluyen que el consumo de varios conservantes —en particular los sorbatos, sulfitos y nitritos— está asociado a una mayor frecuencia de cánceres. La asociación más fuerte se observa entre el nitrito de sodio (E250) y el cáncer de próstata, cuyo riesgo aumenta en aproximadamente un tercio.
Este nivel de riesgo sigue siendo limitado a escala individual —a modo de comparación el tabaquismo multiplica por más de 15 el riesgo de cáncer de pulmón en los grandes fumadores—, pero representa, a nivel colectivo, un elevado número de casos adicionales debido a la amplia presencia de estos aditivos en la alimentación.
Y, en comparación con el cáncer, los riesgos asociados a los conservantes parecen a veces más marcados para la diabetes. Así, el consumo regular de sorbato de potasio (E202) se asocia a una frecuencia dos veces mayor de esta patología. En conjunto, estos resultados abogan por políticas de salud pública que promuevan productos que “limiten el uso de conservantes y aditivos superfluos”, estiman los investigadores, en un contexto en el que los efectos negativos de los alimentos ultraprocesados están cada vez mejor documentados.
Fuente: AFP.
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Instan a una alimentación más natural y casera tras sobrecarga digestiva
Luego del consumo excesivo de alimentos y de bebidas en el último mes del año, una profesional del IPS recomienda retomar o iniciar por fin hábitos saludables para para evitar problemas de salud a corto y a largo plazo, como la obesidad y sus temidas complicaciones, que son la hipertensión y la diabetes, entre otros factores perjudiciales para la calidad de vida.
A corto plazo, la sobrecarga digestiva puede generar dolor abdominal, náuseas, diarreas y constipaciones, entre otras situaciones que pueden requerir una adecuación particular del esquema de alimentación, refiere la magíster en ciencias Estela Servín, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Central del Instituto de Previsión Social.
La clave está en reconocer cuales son alimentos ultraprocesados y evitarlos en el día a día y con esto lograr una alimentación más natural y casera. Ejemplos de aquellos a evitar: gaseosas, jugos comerciales, papas fritas industriales, galletitas industriales, helados, chocolates, caramelos, masas, tortas, mermeladas, hamburguesas comerciales, nuggets, panificados industrializados, bollos, cereales azucarados, fideos, sopas listas para consumir, salsas, extractos de tomate, aderezos (mayonesas, kétchup, mostazas industriales).
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Una merencena
Importante recordar que debemos respetar comer de acuerdo a nuestro reloj biológico interno que significa comer siempre con la luz del día, esto implica la mayoría de las veces una merencena antes del atardecer. Servin indicó que muchas veces nos repitieron comer 5 a 6 veces al día, pero en realidad debemos enfocarnos en aprender a comer realmente cuando sentimos hambre y con comida real y de calidad más que en cantidad de veces. En la mayoría de los casos, tres veces al día pudieran ser completamente suficientes.
“Sabemos que el precio de las carnes hoy complica tener un buen aporte proteico en cada plato, pero no debemos olvidar que lo más caro resulta enfermarse. Es bien sabido que es fundamental consumir alimentos con buenas proteínas para fortalecer los músculos, por ejemplo, carnes, huevos, quesos, entre otros. Prefiere un desayuno proteico como huevos revueltos y evita y/o disminuye el consumo de panificados en general”, subrayó la profesional
Beber agua para mantener el cuerpo hidratado y evitar otras bebidas; evita el consumo de alcohol: incorporando estos pequeños tips pueden ser suficientes para iniciar un cambio con un impacto positivo en tu salud, productividad y felicidad general. Para una guía más personalizada se ofrece la consulta nutricional en el Centro de Atención Ambulatoria (CAA) del Hospital Central de IPS, de lunes a sábados. Citas por el call center 0800 11 5000 o la web portal.ips.gov.py.
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