Con un show de humor de 45 minutos, en el que la actriz analizará las diferencias entre tener 20, 30 o 40 años, se despide del país por un año, antes de ir a radicarse en Argentina para formar parte de una serie televisiva de Polka Producciones, que se emitirá en horario central.
Lali González vuelve al teatro presencial con un nuevo show unipersonal de comedia cargado de música, humor y anécdotas que harán al público bailar y viajar al pasado. She’s Lali tendrá tres únicas funciones: el viernes 19, el sábado 20 y el domingo 21 de marzo, a las 19:00, en el Teatro Hotel Guaraní (Oliva esquina Independencia Nacional).
“Este show lo vengo preparando desde hace tiempo, con la idea de estrenarlo en septiembre; pero finalmente voy a ir a Buenos Aires muy pronto, por lo que decidimos acelerar el proceso y el resultado es She’s Lali”, expresó. “El nombre que elegí tiene una historia que les voy a contar sobre el escenario”, añadió.
Sobre el espectáculo, la actriz detalló que en parte lo escribió con ayuda de su hermana, quien, unos años mayor que ella, aportó su perspectiva a las distintas situaciones que plantea Lali en su monólogo.
El costo de las entradas es de G. 70 000 y pueden ser adquiridas comunicándose al (0971) 874-367, así como en la boletería del teatro hasta llenar el cupo admitido por las autoridades sanitarias. El teatro del Hotel Guaraní cuenta con 800 butacas, de las cuales podrán ser usadas cien, con distanciamiento y todas las medidas de seguridad establecidas para el rubro.
El espectador que compre su ticket con anticipación recibirá todas las instrucciones, además de un boleto digital que le llegará a su dispositivo electrónico. Dicho comprobante deberá ser presentado en el teatro para ingresar. Además, con la entrada, hay un importante descuento en el estacionamiento de la Plaza de la Democracia, ubicado frente mismo al teatro del Hotel Guaraní.
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El “nuevo matcha” viene de Paraguay
Por: Adelaida Alcaraz
En junio, el país juega su Mundial verde y no precisamente en una cancha de fútbol. En Buenos Aires, Ilexá, de las manos de Paloma Fisch, buscará posicionar a la yerba mate nacional como el próximo superalimento global, llevando innovación, sostenibilidad y bienestar al centro de la conversación wellness.
La próxima gran estrella del universo wellness podría no venir de Japón, ni de la Amazonía, ni de algún laboratorio de Silicon Valley, sino de Paraguay, y más precisamente, de las hojas verdes cultivadas bajo monte en Tavapy, Alto Paraná.
Esta afirmación podría sorprender a muchos, pero lo cierto es que mientras el matcha japonés domina cafeterías premium y supermercados saludables alrededor del mundo, la yerba mate paraguaya empieza a abrirse camino dentro de una industria global que pone mucho foco en los superfoods, la energía natural y el bienestar integral.
Paraguay quiere ser parte de esa conversación. Por eso, del 5 al 7 de junio, participará del Mundial de la Yerba Mate, a realizarse en Buenos Aires, Argentina, en el marco de un escenario donde productores, marcas y especialistas discutirán el futuro de una bebida que dejó de ser solamente tradición para transformarse en tendencia global. Allí estará Ilexá, una compañía paraguaya que busca posicionar una nueva generación de productos derivados de la yerba mate bajo un concepto innovador: el de la “matcha paraguaya”.
“Nuestra participación representa una oportunidad para mostrar al mundo una nueva generación de productos derivados de la yerba mate paraguaya”, afirmó Paloma Fisch, gerente general de la empresa.
La propuesta rompe con la imagen clásica del mate y el tereré. Ilexá trabaja con yerba mate puro hoja, sin palo y sin estacionamiento, desarrollando hebras premium para infusiones, té verde gourmet y polvo micronizado pensado para smoothies, latte y bebidas funcionales.
“La yerba mate paraguaya comienza a posicionarse en el mismo lenguaje que otros superalimentos reconocidos mundialmente, como la cúrcuma, el matcha, el açaí o la spirulina”, sostuvo Paloma.
Pero detrás del producto hay toda una historia. Y es que, según explicó la gerente general, las hojas son cultivadas bajo monte para preservar biodiversidad y equilibrio ecológico. El procesamiento se realiza de manera artesanal, hoja por hoja, mediante el trabajo de mujeres rurales de Tavapy. Y el proyecto rescata conocimientos ancestrales vinculados a la cultura guaraní y su relación con la naturaleza.
“Queremos que el consumidor entienda que no está consumiendo solo una bebida, sino una historia humana, cultural y ambiental”, explicó.
La tendencia global parece jugar a favor. Los consumidores ya no buscan únicamente alimentos saludables, sino que quieren ingredientes naturales, sostenibles y funcionales capaces de aportar energía limpia y bienestar integral.
En ese escenario, la yerba mate emerge como una alternativa con enorme potencial gracias a sus antioxidantes, polifenoles, cafeína y teobromina.
Paraguay ya no busca exportar solamente yerba mate. Está interesado en plasmar identidad, biodiversidad y sostenibilidad en distintas presentaciones.
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Comunidad paraguaya celebró apertura de la muestra “Kuña Guapa” en Buenos Aires
La muestra “Kuña Guapa: mujeres que tejen historia”, impulsada por la Oficina de la Primera Dama, que encabeza Leticia Ocampos, se desarrolló en el Centro Cultural del Paraguay en Buenos Aires (Argentina), el jueves 21 y viernes 22 de mayo, con una destacada jornada cultural y gastronómica que reunió identidad, arte, tradición y alianzas estratégicas entre Paraguay y Argentina. Esta exposición permanecerá abierta al público hasta el domingo 31 de mayo.
Con la presencia de Leticia Ocampos, la propuesta, que celebra la fuerza, creatividad y el talento de las mujeres paraguayas, se convirtió en un espacio de encuentro para referentes culturales, empresarios, emprendedores y miembros de la colectividad paraguaya en Argentina, reafirmando el valor de la cultura como puente de integración internacional.
También se destacó la labor de la embajadora paraguaya Helena Felip acompañando y promoviendo iniciativas culturales que fortalecen la presencia paraguaya en el exterior. Asimismo, se puso en valor el trabajo de artesanas y diseñadoras paraguayas que, a través de sus creaciones, reflejan la memoria, las raíces y la autenticidad cultural del Paraguay contemporáneo.
El catering oficial del evento estuvo a cargo del chef diplomático Luis Achucarro, quien presentó una propuesta gastronómica inspirada en los sabores paraguayos contemporáneos, destacándose el vorivori como plato estrella del menú, reconocido y consolidado por segundo año consecutivo como el mejor plato del mundo, acompañando una noche donde la identidad nacional estuvo presente en cada detalle.
“Seguimos llevando la identidad paraguaya al mundo a través de la gastronomía, el arte y las empresas que representan calidad, historia y compromiso”, expresó Luis Achucarro, quien desde hace años trabaja en el ámbito de la gastronomía diplomática y cultural.
La jornada contó además con el acompañamiento de importantes marcas y empresas paraguayas y argentinas que acompañaron al chef diplomático Luis Achucarro en esta destacada experiencia cultural y gastronómica, apostando al crecimiento regional y a la proyección internacional.
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Verídicas 10 años: las desopilantes hermanas Carola y Esther vuelven al teatro bar con su tercera obra
Después de una década, Verídicas regresa con su tercera obra en su clásico formato de teatro bar, protagonizada por las inolvidables hermanas Carola (Lali González) y Esther (Aldo Calabrese), dos personajes que se ganaron un lugar entrañable en el público paraguayo.
En esta nueva entrega, la historia viaja a la adolescencia de las hermanas en los años noventa: una etapa marcada por sueños, ilusiones y el eterno deseo de enamorarse.
Entre recuerdos cargados de humor y nostalgia, el relato salta al presente, donde Carola y Esther —ahora cuarentonas, solteras y con más preguntas que certezas— se enfrentan a dos noticias tan inesperadas como reveladora.
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A partir de ahí, todo se transforma en un caos tan absurdo como hilarante, desatando una catarata de hipótesis disparatadas en torno a este nuevo conflicto que cambia el eje de sus vidas.
Con el sello característico de Verídicas, la propuesta combina humor, nostalgia y situaciones desbordadas que invitan al público a ser parte de un juego de suposiciones y carcajadas aseguradas.
Funciones
Las funciones serán en Rock 66, ubicado sobre Cruz del Defensor esquina Alberto de Souza, los días 26 y 27 de mayo, 2, 3 y 4 de junio, a las 21:00 horas. Para reservas contactar al 0982-398888, los cupos son limitados.
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Ana Díaz, la madre asuncena de Buenos Aires
- Jorge Zárate
- jorge.zarate@nacionmedia.com
- Fotos: Gentileza
Poca gente de la que habitualmente transita la calle que la homenajea en Asunción sabe que fue la única mujer que participó de la refundación de la hoy capital de la Argentina en 1580. Tampoco que era criolla de madre payaguá y padre gallego, que la homenajearon en la literatura y la pintura, y se transformó en un símbolo del mestizaje americano en el Río de la Plata. La historiadora Mary Monte de López Moreira nos guía en el recuerdo de esta heroína criolla.
“Definiría a Ana Díaz como una mujer animosa, audaz y valerosa como algunas de su género que vinieron al Paraguay en el siglo XVI y otras tantas criollas y mestizas que, como ella, fueron personas emprendedoras”, comienza diciendo la historiadora María Graciela Monte de López Moreira.
Ana fue hija de Savé, una mujer payaguá, y del gallego Mateo Díaz, soldado de la expedición del adelantado Álvar Núñez Cabeza de Vaca. La madre era cautiva de otro soldado que la perdió a manos de Díaz en una partida de dados.
Savé fue recuperada por los payaguás en un ataque a Asunción; Mateo Díaz murió tiempo después y Ana, huérfana, quedó a cargo de un tutor, que recién cuando se casó con Rafael Forel le transfirió los bienes que heredó al marido como disponían las leyes de la época.
LA DECISIÓN
Forel fallece años más tarde en un combate y Ana queda viuda, con un poco de ganado que había heredado de su padre como toda fortuna. Es allí que toma la decisión de sumarse a la expedición de Juan de Garay.
“A principios de 1580, Juan de Garay promulgó un bando en Asunción, en el cual mencionaba la necesidad de hallar hombres y mujeres de ánimo aguerrido para fundar de nuevo el puerto de Buenos Aires. Se alistaron 80 vecinos asuncenos, unos 66 mestizos y criollos, entre ellos se hallaba Ana Díaz y el resto españoles”, apunta Monte.
“Con seguridad, Ana llevó parte de sus bienes heredados de su padre, consistentes en ganado vacuno, caballar y ovino, pues la expedición comprendía también el ganado de cada fundador, a más semillas de diversa índole para sembrar, enseres necesarios para el establecimiento de una población”, agrega.
PRESENCIA SIGNIFICATIVA
Para Mary Monte, “la presencia de Ana Díaz en la expedición es muy significativa, pues siendo ella mujer, ya mayor para esa época y respetada por su condición de viuda sin hijos, se ofreció muy segura de sus acciones para formar parte de la empresa fundadora, circunstancia que revela su bizarría y deseos de cumplir con la misión fundacional dispuesta por la corona y ejecutada por los conquistadores.
Su presencia de mujer sola en la delegación integrada, en su mayoría, por hombres no pasó desapercibida, pues en ocasión de los repartimientos de solares, Ana fue beneficiada con una propiedad de importantes dimensiones”, señala la historiadora.
Recibió el solar número 87 que medía 300 varas, unos 210 metros cuadrados (m2) que incluían la actual esquina sudoeste de Florida y la avenida Corrientes, pleno centro de Buenos Aires, donde una placa reza: “Ana Díaz, acompañó a los ‘mancebos de la tierra’ en la expedición de Juan de Garay, y en este solar se le adjudicó en 1583, 1/4 de manzana, como participante en la fundación de Buenos Aires. Homenaje de las mujeres paraguayas integrantes del Instituto Femenino de Investigaciones Históricas y del Club del Libro n.° 1 de la Asunción. 1971”.
SABERES AGRÍCOLAS
Monte en su trabajo histórico suele ponderar el dominio de la agricultura de las mujeres nativas y entiende que eso pudo ayudar a Ana a salir adelante en su solar porteño. “De hecho, las mujeres guaraní eran extremadamente laboriosas con el sembradío y con seguridad las mestizas siguieron con ese legado.
Es probable que Ana haya llevado, a más de su ganado, varios tipos de semillas, ya que las mujeres eran diestras en este menester, pues ellas conocían cinco variedades de maíz (sembraban dos veces al año) y seis de batatas y aplicaron las más variadas técnicas para obtener unas 24 variedades de mandioca, originariamente venenosa. A más de otros frutos: curapepé, andaí, tayaó, cumandá, pacobá, manduví, pety, mandiyú con capullos blancos y rojizos”, detalla.
“Es recordada en la ciudad porteña como la madre de Buenos Aires por su temeraria hazaña de dejar atrás su terruño natal e integrar la expedición fundadora aportando para dicha causa todos sus bienes económicos y con seguridad también, los sentimentales”, agrega.
HOMENAJES
“La historia recogió algunos datos breves de su posterior estadía en la nueva ciudad de Buenos Aires. Se sabe que contrajo matrimonio con otro mestizo paraguayo, Pedro Isbrán, de quien tuvo una hija llamada Felipa, casada con Domingo de los Santos, pobladores de la zona de Matanza. No hay registros documentales de si volvió al Paraguay, posiblemente no haya regresado”, expone Monte.
Cuenta la historia que Juan de Garay llamó Valle de Santa Ana al partido de las Conchas, hoy Tigre, en honor a Ana Díaz. En la actualidad una calle y una estación del premetro de Buenos Aires, en la intersección de las avenidas Larrazábal y Cruz, llevan también su nombre.
En cuanto al rescate de su persona, Monte explica que “esta loable acción se debe al Instituto Femenino de Investigaciones Históricas (hoy desaparecido), presidido por la doctora Idalia Flores de Zarza, que comprendiendo la trascendencia de Ana Díaz y haciendo un acto de justicia, en 1972 solicitó a la Junta Municipal que una calle de Asunción llevase su nombre. A ese efecto, la antigua arteria Juan Leopardi pasó a denominarse Ana Díaz en homenaje a esta valerosa mujer mestiza fundadora de la capital argentina”, concluye.
EN CUADRO Y LITERATURA
El rey Alfonso XIII, en 1910, para el primer centenario de la revolución de mayo obsequia el cuadro “Fundación de Buenos Aires”, del artista malagueño José Moreno Carbonero.
Por algunos “errores históricos”, el cuadro vuelve a España para ser corregido. En la segunda versión de 1923, “puede verse junto al rollo de la Justicia, y a unos metros de Garay, la figura de Ana Díaz sosteniendo un crucifijo en las manos que se apoyan sobre una pechera blanca y lleva un tocado azul.
En una nota que explica el derrotero de este cuadro emblemático, el historiador Daniel Balmaceda cuenta en La Nación de Argentina: “Ana Díaz fue la única mujer considerada ‘pobladora’. Era paraguaya, mestiza, joven y viuda. Solicitó a Juan de Garay viajar al puerto de Buenos Aires para no apartarse de su hija Bartola Martínez, casada con Juan Martín, uno de los pobladores.
La suegra recibió un terreno de dos mil quinientos metros cuadrados en la esquina sudoeste de las actuales Corrientes y Florida, y una chacra en la costa de San Isidro. Instaló una pulpería en su lote de la ciudad que, aunque no fue la más concurrida, le resolvió la economía diaria. Para dicha de Ana, apareció en su vida un vecino con quien se casó al poco tiempo. De la unión de Ana Díaz y el vecino nació Felipa. Posiblemente, haya sido la primera criatura nacida en el pueblo fundado por Juan de Garay”.
Ana es también protagonista del cuento “La fundadora”, incluido en el ya clásico “Misteriosa Buenos Aires” de Manuel Mujica Láinez. También se editó una novela, “Ana, la fundadora”, de Mercedes Giuffré, basada en la vida de esta peculiar heroína.
OCUPACIÓN EFECTIVA
La historiadora Mary Monte ubica el contexto de la refundación de Buenos Aires por Juan de Garay en 1580: “El objetivo fundamental de la corona española era establecer su dominio en las tierras situadas al oeste de la línea de Tordesillas y así afianzar su hegemonía territorial. En ese sentido, la importancia de fundar fuertes, villas y ciudades se fueron concretando paulatinamente en el transcurso de la segunda mitad del siglo XVI.
Asunción era la única ciudad en la región rioplatense constituida y organizada, es decir, con un cabildo (institución municipal) y un gobierno dispuesto por el rey. Por tanto, era el lugar donde se había concentrado la mayor cantidad poblacional después del abandono de Buenos Aires (1541) y seguían llegando expedicionarios de los contingentes provenientes de España y de algunos que vinieron del Perú.
Después del abandono de Buenos Aires (1541) desde Asunción, en un lapso de treinta años se fundaron nuevas villas y ciudades, integrados en su mayoría por familias mestizas, varias criollas y unas pocas de indígenas.
Así, se fundaron Ontiveros en 1554, Ciudad Real en 1556, Nueva Asunción en 1559, Santa Cruz de la Sierra en 1561, Santa Fe de Vera en 1573, Villa Rica del Espíritu Santo en 1577, Santiago de Jerez en 1579, Buenos Aires por segunda vez en 1580, Concepción del Bermejo en 1585 y Corrientes en 1588. De ahí que Asunción haya sido conocida históricamente como madre de ciudades, así como amparo y reparo de la conquista”, recuerda.