A partir del jueves 04 de febrero, Fundación Texo inaugurará un nuevo gabinete en homenaje al artista Bernardo Krasniansky, cuyas obras son parte fundamental de la Colección Nasta. El nuevo espacio estará habilitado en la sede de la Fundación Texo (Paraguarí 852, e/ Manuel Domínguez y F. R. Moreno) en el horario de 16 a 20 horas.
En dicho espacio se podrán observar varios conjuntos de sus dibujos, pinturas, series de fotocopias y objetos del artista. “Como coleccionista, siempre he enfrentado a cualquier obra desde la emoción y no desde la racionalidad de un crítico de arte, y siempre me pregunto si Lito tiene una estrategia que inspira su trabajo, o cómo le surgen las impresiones mentales que repentinamente se traducen en una obra artística determinada”, expresa José Daniel Nasta, presidente de la Fundación Texo.
Por su parte, el director artístico de la fundación, Fredi Casco, destacó que Krasniansky no es solo un referente del arte contemporáneo en Paraguay, sino también a nivel regional y especialmente en el Brasil, donde reside desde el año 1970 dedicándose a la producción artística y al diseño”.
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Andrés Báez presentó su colección entre cautivantes orquídeas
El Asunción Fashion Week ofreció en Floricultura del Paraguay una de las experiencias más espectaculares de su Edición Resort 26/27 que culminó de exitosa manera anoche.
El orquidario de Keiki se convirtió en el mágico escenario del desfile boutique del diseñador Andrés Báez que bajo el nombre de “Occasus” ofreció una propuesta creativa con alta dosis de fantasía, inspirándose en los cuentos de los Hermanos Grimm, Charles Perrault y antiguas tradiciones orales.
En un entorno único, donde la belleza y el colorido de las orquídeas mariposa crearon una atmósfera de ensueño, se vieron 15 vestidos salidos de un universo encantado donde la naturaleza, el deseo y la transformación se entrelazaron. Volúmenes, texturas y ornamentos dieron vida a siluetas románticas y misteriosas, suspendidas entre la delicadeza de un sueño y la inquietud del anochecer. La colección propone una narrativa donde la belleza convive con lo enigmático y cada pieza forma parte de una historia que se revela progresivamente.
BRUNCH
Previo al despliegue de la colección que tuvo lugar en el vivero de orquídeas Phalaenopsis, la selecta concurrencia disfrutó de un brunch en el elegante salón de eventos del establecimiento. Allí hubo degustaciones ofrecidas por varias marcas de bebidas que acompañaron los canapés servidos en la ocasión.
La cita transcurrió en un ambiente ideal para compartir un grato momento entre fashionistas, para hablar de moda y tendencias, al tiempo de disfrutar de la buena música house del DJ Marcos Kemal. Allí estuvo la cámara de La Nación del Finde.
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El CCE Asunción galardona las trayectorias de la artista Julia Isidrez y de Rosa Posa
En el marco de su cincuentenario, el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CCE Asunción) otorgó un merecido reconocimiento a la célebre ceramista Julia Isidrez y a la activista Rosa Posa Guinea. Ambas distinciones forman parte de la iniciativa “50 años tejiendo redes”, un ciclo institucional iniciado en abril que contempla la entrega de medio centenar de galardones a personalidades, festivales y colectivos que han marcado la historia social y cultural de Paraguay. En esta oportunidad, las homenajeadas recibieron una pieza única de cerámica creada por el artista Jorge Enciso, discípulo de Isidrez, concebida en el marco del proyecto “Barro in situ”.
El tributo a Julia Isidrez tuvo lugar en la ciudad de Itá tras la presentación de la obra de danza contemporánea “De Agua y Barro”, dirigida por la coreógrafa Alejandra Díaz Lanz. Esta creación escénica, inspirada en la labor de Isidrez y de su madre, Doña Juana Marta Rodas, fusiona la poesía de Rubén Bareiro Saguier con el universo de las alfareras locales. Al volver a los escenarios dos décadas después de su estreno (con el valioso apoyo de la Fundación Itaú—, la puesta en escena rinde homenaje a los saberes ancestrales transmitidos de generación en generación y proyectados hacia los más exigentes circuitos del arte contemporáneo internacional.
Por su parte, la institución destacó la incansable labor de la pedagoga y defensora de los derechos humanos Rosa Posa Guinea, española radicada en Paraguay desde hace más de tres décadas. Colectivos fundamentales como Aireana, Akãhatã y la Coordinación de Mujeres del Paraguay han contado con su participación directa. Su impronta ha sido determinante para la construcción de espacios de representación ciudadana e inclusión, entre los que destaca la creación en 2005 del Festival de Cine LesBiGayTrans, una plataforma audiovisual que sostiene un compromiso ininterrumpido con la visibilidad comunitaria desde hace 21 años.
Ambas trayectorias confluyen también en las artes escénicas como territorio de sensibilización y memoria viva. Mientras “De Agua y Barro” contó con la participación de la propia Isidrez y prepara nuevas funciones para el mes de noviembre en la muestra “Palabra tomada”, Posa encabeza el proyecto de teatro documental “La revolución del temblor”, dirigido por Paola Irún. Esta última propuesta parte de la experiencia personal de Posa con el párkinson para reflexionar sobre la fragilidad del cuerpo, desestigmatizar la enfermedad y reivindicar con vigor los derechos individuales.
A través de esta serie de reconocimientos, el CCE Asunción reafirma el papel integrador de la cultura como un puente de transformación social, preservación de saberes y apertura de espacios de libertad. Las homenajeadas se suman a una valiosa nómina de figuras anteriormente distinguidas, entre quienes figuran la historiadora Milda Rivarola, el realizador audiovisual Mauricio Rial, el iluminador Santiago Schaerer, los referentes del jazz Toti, Víctor y Julieta Morel, y el artista visual Félix Toranzos. Toda la información detallada sobre el calendario festivo se encuentra disponible en el sitio web www.cceasuncion.aecid.es.
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Este martes inauguran una exposición de arte popular e indígena paraguayo en CAF
La muestra “Maestros del Arte Popular e Indígena del Paraguay – La Colección Texo” será inaugurada este martes 13 de octubre, a las 19:00, en la Casa de la Integración de CAF (Mariscal López esquina República Dominicana). La exposición reúne obras de 11 referentes del arte popular e indígena del país y busca acercar al público a sus creaciones.
La iniciativa es impulsada por la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, junto a CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe). La selección forma parte de la Colección Texo y presenta distintas técnicas y materialidades vinculadas con las historias y las formas de creación de comunidades y territorios del Paraguay.
Los artistas que forman parte de la muestra son Blanca Noguera, Ediltrudis Noguera, Julia Isídrez, Virginia Yegros, Néstor Portillo, Osvaldo Pitoé, Marcos Gayoso, Clemente Juliuz, Silvia Arce, Salustiano Portillo y Shastoque Regina Pedro.
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Homenaje a dos referentes
La exposición también rendirá homenaje al artista ishir Flores Balbuena Ogwa y a la ceramista Juana Marta Rodas, madre de Julia Isídrez, en reconocimiento a sus trayectorias y a su aporte al arte popular e indígena paraguayo.
Curaduría de Fredi Casco
El origen de esta selección se remonta a una investigación presentada en 2013 en el marco de Selección Texo, con curaduría de Fredi Casco. El proyecto tuvo como objetivo identificar y dar visibilidad a los artistas detrás de estas creaciones, poniendo en primer plano sus nombres y procesos artísticos.
Como parte de aquella iniciativa, se realizó un registro fotográfico a cargo de Fernando Allen, una serie de microdocumentales dirigidos por Renate Costa y una publicación dedicada a documentar y difundir las trayectorias y obras de los protagonistas.
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“El desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural
- Jimmi Peralta
- Fotos: Gentileza
Fredi Casco, director artístico de la Fundación Texo para el Arte Contemporáneo, habló con La Nación/Nación Media sobre el trabajo que vienen desarrollando desde la organización, comentó sobre el rol formativo que se proponen, y se refifirió a la importancia de la participación estatal y privada en el ámbito artístico local.
La Fundación Texo para el Arte Contemporáneo cumplió diez años de existencia, desarrollando en este tiempo actividades que propician mostrar, contar y pensar el arte desde la particularidad propia del país y sus creadores. Se trata de una organización sin fines de lucro fundada en 2016, que se desprende de la iniciativa y el patrimonio del Grupo Texo, fundado por José Daniel Nasta.
El director artístico de la institución, el artista visual, curador y realizador Fredi Casco, compartió un diálogo con La Nación/Nación Media en el marco de este aniversario, partiendo de una mirada retrospectiva sobre lo hecho en esta década, fijando una caracterización del escenario presente y planteando necesidades y una proyección del espacio.
–¿Cuáles considerás que han sido los logros o aportes de la Fundación en la escena del arte contemporáneo en esta década?
–Creo que uno de los principales aportes de la Fundación Texo en estos diez años ha sido generar un espacio sostenido de reflexión y visibilidad para el arte contemporáneo en Paraguay. Cuando comenzamos, nos interesaba no solamente producir exposiciones, sino contribuir a fortalecer una escena. Nos interesaba generar encuentros entre artistas, curadores, investigadores y públicos locales e internacionales, y propiciar intercambios que pudieran tener continuidad en el tiempo. Creo que otro aporte fue ampliar la propia idea de lo que entendemos por arte contemporáneo. Desde Texo hemos intentado mirar una escena más compleja y heterogénea, en la que pueden coexistir prácticas provenientes de diferentes lugares e incluso de diferentes disciplinas.
APRENDIZAJES
–¿Qué aprendizajes generaron un cambio de estrategias o de objetivos a partir del trabajo realizado?
–Diez años son suficientes para descubrir nuevas formas de llevar adelante el programa inicial, incluso aquellas que desafían nuestras propias certezas. Al comienzo quizás pensábamos más en construir una plataforma para una escena contemporánea que necesitaba mayor visibilidad. Con el tiempo entendimos que la cuestión no era solamente cómo colaborar en ello y cómo fortalecer la escena del arte paraguayo, sino también preguntarnos desde dónde queríamos hacerlo.
–¿Qué lectura del escenario local los impulsa a apostar por la formación y la difusión?
–Paraguay tiene una escena artística muy rica, pero históricamente ha tenido una infraestructura institucional bastante precaria, con una política cultural pública débil. Existe una enorme capacidad de producción, pero no siempre existen las mismas condiciones para investigar, debatir, publicar, conservar, formar públicos o hacer circular esas producciones. No es suficiente con producir exposiciones. Una escena necesita pensamiento crítico, conversación, archivos, investigación, mediación y posibilidades de intercambio. Y hay otra cuestión que para mí es importante: durante mucho tiempo Paraguay fue leído desde centros culturales extranjeros. Parte del desafío consiste en desarrollar herramientas propias para interpretar nuestra producción cultural. –¿Qué planteamientos o proyectos vienen trabajando respecto a la valoración del arte local contemporáneo, sea desde el Estado, los mecenas o los inversionistas?
–Creo que uno de los grandes desafíos sigue siendo construir un sistema más sólido alrededor del arte paraguayo. No podemos depender únicamente de la voluntad de los artistas ni de iniciativas privadas aisladas. Es necesario que exista una articulación entre políticas públicas, instituciones culturales, coleccionismo, mecenazgo, investigación, educación y mercado. También hace falta comprender que apoyar el arte no significa solamente comprar obras o financiar exposiciones. Significa invertir en archivos, publicaciones, investigación, conservación, residencias, formación y circulación internacional. Es decir, construir las condiciones para que una escena pueda desarrollarse y sostenerse en el tiempo. El sector privado puede desempeñar un papel muy importante, pero el Estado tiene responsabilidades que no pueden ser sustituidas por el mecenazgo. Y al mismo tiempo necesitamos desarrollar un coleccionismo local más informado y comprometido, capaz de comprender que adquirir arte paraguayo también significa participar en la construcción y preservación de nuestro patrimonio contemporáneo.
EXPERIMENTACIÓN, INVESTIGACIÓN Y FORMACIÓN
–¿Qué proyectos u objetivos se trazan para la siguiente década?
–Después de diez años, creo que el principal desafío consiste en profundizar y fortalecer lo que hemos realizado. Nos interesa que la Fundación Texo continúe siendo un lugar de experimentación, investigación y formación; que podamos fortalecer todavía más los vínculos con artistas y comunidades de distintas partes del Paraguay y ampliar nuestras redes internacionales o, como diría José Daniel Nasta, el presidente de la fundación: “Hacer diplomacia cultural”. Tal vez el objetivo más ambicioso será continuar trabajando para que Paraguay sea visto como un lugar desde el cual también es posible producir pensamiento y formas de comprender el mundo que son capaces de interpelar a los centros.
–¿Cuáles son los momentos trascendentes o bisagras del proyecto en esta década?
–Me cuesta elegir acontecimientos aislados porque veo estos diez años más como un proceso que continúa al día de hoy, un “work in progress”, como se le dice en la jerga del arte contemporáneo a las obras que aún no están cerradas. Hay exposiciones, programas de formación, encuentros y colaboraciones que fueron modificando nuestra manera de trabajar. Pienso más bien en que hubo programas-bisagra, como “Contar el arte” en el cual desde hace diez años damos la palabra a artistas visuales, arquitectos, músicos, cineastas, gestores culturales, curadores y teóricos. Otro programa, en ese sentido, es “Selección”, que comenzó antes de la Fundación Texo, como un programa de responsabilidad social de las empresas Texo y que luego, a partir de la Fundación, generó un diálogo más transversal con otras disciplinas. También fueron fundamentales las relaciones que construimos con interlocutores internacionales, como la Fondation Cartier, la Bienal de Curitiba o Pinta Sud. No tanto por una cuestión de legitimación externa, sino porque permitieron poner la producción paraguaya en conversación con otras experiencias.
–¿Podrías explicarnos en qué consiste su trabajo y mirada respecto al arte indígena?
–Nosotros, más que nada, intentamos aportar y sumar a las miradas de instituciones como el Museo del Barro o el pensamiento de autores como Ticio Escobar, entre otros, quienes desde hace décadas trabajan y reflexionan en torno a ese universo artístico. Considero que una cuestión central es evitar mirar el arte indígena exclusivamente desde categorías etnográficas. Eso no significa desconocer la importancia de la etnografía o la antropología, pero debemos reconocer que estamos también frente a producciones estéticas contemporáneas de enorme complejidad. Cuando un artista indígena dibuja, pinta, talla o trabaja con fibras, está produciendo universos simbólicos desde sistemas de conocimiento y formas de comprender el mundo diferentes y absolutamente actuales.
REVISAR CATEGORÍAS
–¿Qué desafíos plantea esta visión?
–Esto nos obliga a revisar nuestras propias categorías. Me interesa pensar qué ocurre cuando esas producciones obligan al propio sistema del arte contemporáneo a ampliar o cuestionar sus categorías. Las colaboraciones de antropólogos como Guillermo Sequera, la de Lía Colombino o Ticio Escobar fueron fundamentales para la Fundación Texo. Así como también lo fue la visita de Bruce Albert, Joseca Yanomami y Hervé Chandès. Bruce lleva décadas de convivencia y trabajo con los yanomamis, y su experiencia permite comprender hasta qué punto una imagen puede estar vinculada a cosmologías, conocimientos y experiencias que no se dejan reducir fácilmente a nuestras categorías occidentales.
–¿En qué sentido estas producciones difieren de nuestro imaginario dominante?
–En el caso de Joseca, sus dibujos hacen visibles seres y dimensiones del mundo yanomami que para nosotros pueden pertenecer al terreno de lo imaginario, pero que dentro de su cosmología poseen otra condición de realidad. El diálogo con Hervé también permitió abordar otra cuestión que nos interesa mucho: qué sucede cuando estas producciones ingresan en instituciones internacionales de arte. No se trata simplemente de trasladarlas de un contexto a otro, sino de preguntarse cómo mostrarlas sin neutralizar los mundos y conocimientos de los cuales proceden.