La cantante y compositora norteamericana Stevie Nicks lanzó el álbum de grandes éxitos Live in Concert - The 24 Karat Gold Tour, el cual fue grabado durante su gira del 2017 en las ciudades de Indianapolis y Pittsburgh. Este tour le permitió recorrer 67 ciudades del mundo y en todas agotó entradas. Este disco es un regalo para toda una generación que no olvida su increíble voz y su rol en el mundo del rock.
El álbum está disponible en streaming e incluye 17 grandes canciones de la artista, entre las cuales se puede mencionar Stand Back, Gyspsy, Edge of Seventeen, Crying In The Night, entre otras. Los éxitos incluidos en este material forman parte de su carrera solista, así como de sus años con la icónica banda Fleetwood Mac.
Live en Concert - 24 Karat Gold Tour fue lanzado también en formato doble CD, el cual llega luego del estreno del documental de la gira, que estará disponible hasta el 5 de noviembre en este sitio web. “Por primera vez, obtenga un asiento virtual en primera fila para disfrutar de la magia que Stevie Nicks trae al escenario, desde la comodidad del hogar”, invitan en la página.
El largometraje hace un recorrido por las presentaciones favoritas del público y destaca la capacidad de la artista de crear un ambiente íntimo en sus conciertos para contar las historias personales encerradas en las letras de sus canciones más famosas.
Su carrera la ha consagrado como una de las voces femeninas más importantes del rock, tal es así que se ha convertido en la primera mujer de la historia en ingresar por partida doble al Salón de la Fama del Rock and Roll, en 1998 con Fleetwood Mac y en 2019 como Stevie Niks.
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Asaf Avidan recupera el sonido de banda y convence al público francés en Carcasona
- Por David Sánchez, desde Carcasona (Francia), X: @tegustamuchoelc (*).
El regreso de Asaf Avidan al formato de banda ya tiene una parada marcada en rojo. El cantante israelí conquistó el pasado miércoles 29 de julio al público del Festival de Carcasona, en el sur de Francia, con un concierto intenso, elegante y emocional que confirmó que Unfurl abre una nueva etapa en su trayectoria.
Con todas las localidades agotadas en el Théâtre Jean-Deschamps, uno de los escenarios más emblemáticos del país por su ubicación entre las murallas medievales de Carcasona, Avidan presentó un espectáculo muy diferente al que había defendido durante los últimos años con la gira Ichnology, donde actuaba completamente solo.
Del formato íntimo al regreso de la banda
La diferencia se percibe desde el primer minuto. Esta vez apareció acompañado por Raz Stern al piano, Maayan Linik a los teclados y guitarra, Julia Richard al bajo y Ofer Levy a la batería. Cinco músicos sobre el escenario para dar una nueva dimensión a un repertorio que alternó canciones del nuevo proyecto con algunas de las más conocidas de su carrera.
Un repertorio que recorre toda su nueva etapa
El concierto arrancó con Call of the Flow y continuó con I Don’t Know When, Lost Horse, Rock of Lazarus, My Tunnels, Ode to My Thalamus, Different Pulses, A Part of This, The Jail, Bang Bang, The Great Abyss, Serenity, Reckoning Song, Love It, Unfurling Dream y Weaver, separados por dos breves interludios radiofónicos que sirvieron para enlazar los distintos bloques del espectáculo.
Una puesta en escena sin artificios
Lejos de buscar grandes efectos visuales, el protagonismo recayó casi exclusivamente en la interpretación. Avidan apareció vestido con traje, corbata y tirantes, sin tocar ningún instrumento durante la primera canción. Después saludó al público en francés antes de continuar el resto de sus intervenciones en inglés, un idioma que facilitó la comunicación con los numerosos visitantes extranjeros presentes en el festival.
Conforme avanzó la actuación, el cantante dejó la solemnidad inicial para adoptar una actitud mucho más física. Se quitó la chaqueta, tomó la guitarra, se arrodilló sobre el escenario, se golpeó el pecho en algunos pasajes especialmente intensos y llegó incluso a sentarse en el borde del escenario, muy cerca de las primeras filas.
El momento más esperado
Uno de los momentos más comentados fue la interpretación de Reckoning Song. Como ya es habitual en sus directos, comenzó interpretándola lentamente con la guitarra hasta que el público reconoció la melodía y respondió con una larga ovación que convirtió la canción en el punto culminante de la noche.
También hubo espacio para la conversación. Entre tema y tema recordó una conocida canción francesa de los años noventa mientras marcaba el ritmo con un pequeño tambor y se mostró sorprendido de que buena parte del público no identificara la referencia. En otro momento rompió el ritmo del concierto para interpretar un largo texto ambientado en el Nueva York de 1949, reforzando el carácter narrativo del espectáculo.
Un teatro entregado hasta el final
El concierto, de aproximadamente una hora y veinticinco minutos, no terminó cuando estaba previsto. Todo el teatro se puso en pie reclamando un bis y la banda regresó al escenario para ofrecer varias canciones más antes de despedirse definitivamente.
Una nueva etapa desde Francia
Nacido en Jerusalén en 1980 y criado durante parte de su infancia en Jamaica, donde sus padres ejercían como diplomáticos, Asaf Avidan comenzó su carrera con Asaf Avidan & The Mojos antes de iniciar su trayectoria en solitario en 2012. Tras vivir varios años en Italia, actualmente reside en Francia, país desde el que impulsa esta nueva etapa artística.
La actuación de Carcasona dejó una sensación clara: más que una simple gira de presentación, Unfurl representa el regreso de un músico que vuelve a disfrutar compartiendo escenario con una banda. Y el público francés respondió como mejor sabe hacerlo: llenando el teatro y despidiendo a los músicos con una ovación en pie que prolongó la noche más allá del final previsto.
* David Sánchez es un periodista franco español afincado en Toulouse, centrado especialmente en cine iberoamericano, miembro de la crítica internacional Fipresci. Sitio: https://www.tegustamuchoelcine.com.
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Lata Parará Fest celebra segunda edición con nueve bandas de rock y metal
Este sábado 1 de agosto, desde las 17:00 horas, el Galpón Municipal de Fernando de la Mora, ubicado en el predio de la Municipalidad (avda. Mariscal Estigarribia esq. Capitán Montiel), será escenario de la segunda edición del Lata Parará Fest, una gran celebración del rock y el metal paraguayo que reunirá a destacadas bandas nacionales, feria de emprendedores y merchandising, área de cantina y toda la energía de una comunidad que sigue creciendo alrededor de la música pesada.
Organizado por Radio Online Lata Parará, con el apoyo de la Municipalidad de Fernando de la Mora y la Dirección de Arte y Cultura, el festival se consolida como uno de los encuentros independientes más importantes de la escena nacional, ofreciendo una propuesta que combina música en vivo, cultura y un espacio de encuentro para artistas y fanáticos de todo el país.
Un cartel de primer nivel
La segunda edición del festival reunirá sobre un mismo escenario a Batallón, Steel Rose, Mythika, Wisdom, Abbadon, Khyron, Hikuai, Sadistic Art y Black Fire, ofreciendo un recorrido por distintos estilos del metal, desde el heavy y el power hasta el thrash, death y black metal. Entre los principales atractivos se encuentra Batallón, una de las bandas pioneras del thrash metal paraguayo, fundada en 1987 y recientemente reincorporada a los escenarios con nuevo material.
También formará parte del festival Steel Rose, referente del heavy metal paraguayo desde finales de los años 80, con una trayectoria de más de tres décadas y una discografía que la posiciona como una de las agrupaciones más emblemáticas del género en el país. El black metal estará representado por Wisdom, banda de reconocimiento internacional y una de las mayores exponentes del metal extremo paraguayo, actualmente presentando su más reciente producción discográfica.
Por su parte, Mythika llegará con su propuesta de heavy y power metal inspirada en la historia, la cultura y la mitología paraguaya, una identidad que le ha permitido compartir escenario con importantes artistas internacionales y representar al país en diferentes escenarios del exterior.
La potencia del metal extremo estará presente con Abbadon, histórica agrupación de death/thrash metal con una extensa trayectoria dentro de la escena nacional; mientras que Khyron, otra de las bandas emblemáticas del heavy metal paraguayo, aportará toda la experiencia de más de tres décadas sobre los escenarios. El cartel se completa con Hikuai, Sadistic Art y Black Fire, tres propuestas que representan la fuerza y diversidad de la nueva y consolidada generación del metal paraguayo.
Mucho más que un festival
Además de los conciertos, el público podrá recorrer una feria de emprendedores y merchandising, donde encontrará discos, remeras, accesorios, artículos coleccionables y productos relacionados con la cultura rock. Durante toda la jornada también estará habilitada una completa área de cantina, ofreciendo comidas y bebidas para que los asistentes puedan disfrutar cómodamente de una extensa noche de música.
Las entradas anticipadas tienen un costo de G. 40.000 hasta el 31 de julio, mientras que el día del evento el precio será de G. 60.000. Puntos de venta: Asunción Underground (Gral. Díaz 389 c/ Alberdi); Morri Rock Store (Oliva 919 c/ Montevideo); La Cueva Rock/Metal Bar (Mcal. López 1070 c/ Brasil). Venta por transferencias al alias: 0981 506 972 (enviar comprobante al mismo número).
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Clausura de la Expo Paraguay 2026
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“Para nosotros la identidad no es repetir siempre lo mismo”: Andrés Selich de Kita Pena
Andrés Selich, vocalista del grupo, compartió las ideas y detalles que envuelven al último material de la banda.
Kita Pena vuelve a marcar presencia con novedades sonoras. En los últimos días lanzó “110/220”, su más reciente trabajo discográfico, un EP que consta de 4 canciones y un interludio, del cual ya se conoció un avance a fines de 2025, que fue mundial.
La banda, con cerca de una década y media de vida, se mantiene vigente en la producción y propuesta, dialogando con nuevas sonoridades, apoyándose un poco más en las letras y poniendo al ritmo, al clima sonoro y al humor siempre como pilares de su música. Este material, que es el sucesor oficial de “ Casi nada de lo que nos enseñaron sirve para sonreír y otras fábulas” (2018), fue producido por Marcelo Soler, mezclado por Carlos Dentice y masterizado por María Triana Mastering.
Andrés Selich, uno de los cantantes de la banda, conversó con La Nación sobre este lanzamiento, sobre la búsqueda y la dinámica que llevó a la materialización de este proyecto, que amplia horizontes del grupo, pero desde un territorio que le es propio.
–¿Por qué el nombre “110/220” y el formato de EP para este nuevo lanzamiento?
–El nombre aparece por la idea de cambiar de energía. Nos gustaba esa imagen de poder enchufarnos en lugares distintos, pasar por otros climas, probar otras intensidades, pero seguir siendo la misma corriente. El EP tiene bastante de eso. Hay canciones que vienen de momentos distintos, algunas más luminosas, otras más introspectivas, pero todas conviven dentro de una misma búsqueda. Sentíamos que no hacía falta esperar a tener un disco largo para mostrar este momento. Estas canciones tenían algo en común y el formato EP nos permitía decirlo sin estirarlo de más.
–¿Cómo la banda se va apropiando de lo nuevo para el siguiente trabajo? ¿Qué temores les genera eso respecto a la identidad que ya tienen?
–Todos en la banda escuchamos mucha música y eso inevitablemente se filtra. Nos gusta probar, jugar con climas distintos, ver hasta dónde puede ir una canción.
Creo que experimentar también hace que todo sea más divertido. La clave está en que eso nuevo no entre como disfraz. Tiene que pasar por la banda, por nuestra forma de tocar, de cantar y de decir. Ahí recién se vuelve nuestro. El miedo a perder identidad puede aparecer, pero también sería raro cuidar tanto una forma que termine volviéndose una jaula. Para nosotros la identidad no es repetir siempre lo mismo, sino seguir reconociéndonos aunque cambiemos de energía.
DEJAR UNA IDEA
–El clima sonoro, un humor determinado y las letras tienen un rol muy destacado ¿Trabajan eso de manera consciente o solo sale?
–Creo que primero aparece. Hay un temperamento de la banda que sale bastante naturalmente: cierta forma de mirar, de no ponerse solemne, de mezclar algo sensible con algo más cotidiano. No sé si lo llamaría humor en el sentido de hacer reír, sino más bien una manera de pararse frente a las cosas. Después sí hay un trabajo consciente. Escuchamos si ese clima sostiene la canción, si la letra entra en ese mundo, si algo sobra o si se vuelve demasiado explicado. A veces una canción necesita más luz, otra necesita más rareza, otra pide ser más directa. Nos interesa que las canciones tengan algo para decir, pero que no pierdan cuerpo. Que no se vuelvan discurso. Que puedan dejar una idea, pero también moverte un poco.
–¿Cómo trabajaron las letras en esta producción? ¿Pertenecen a alguien en particular y se cuida eso o lo piensan colectivamente, se aceptan correcciones?
–Las letras siempre vienen de alguien. De una mirada, de una frase, de una incomodidad o de una necesidad puntual. Pero para que una letra llegue a Kita Pena tiene que tener la capacidad de representar a todos de alguna manera. No significa que todos hayan vivido exactamente lo mismo, sino que todos puedan reconocer algo ahí y defenderlo como propio. Una canción puede nacer de una experiencia personal, pero si queda encerrada solamente en eso, le cuesta crecer.
En la banda se cuida mucho esa primera voz, pero también se acepta que la canción pida cambios. A veces una palabra cambia todo. A veces una frase que parecía importante no entra. Lo lindo es cuando algo que empezó en una persona termina encontrando una forma que todos podemos cantar.
CAMBIO DE ENERGÍA
–¿Dentro de qué procesos está la banda?
–Estamos en un proceso de encontrar una nueva forma de movernos. Kita Pena tiene muchos años, muchas etapas y muchas vidas adentro. No sentimos que estemos empezando de cero, pero tampoco queremos funcionar en automático. Este EP nos agarra en un momento de cambio de energía, justamente. Con ganas de seguir haciendo música, pero también de entender cómo se comparte hoy, cómo se sostiene una banda y cómo se conecta con la gente después de tanto tiempo. Capaz estamos en un proceso de reconexión: con las canciones, con la banda y con una versión nueva de nosotros.
–¿Cómo Kita Pena, que tiene ya muchos años como grupo humano, vive, piensa y discute el mundo actual, sea desde la música, el mercado local, el sistema de difusión concentrado en plataformas, etc.?
–Es un momento raro para hacer música. Hoy una canción también tiene que sobrevivir al scroll. Eso puede ser cansador, porque además de hacer música tenés que pensar cómo lograr que alguien se detenga un rato a escucharla. Las plataformas abrieron puertas, eso es real, pero también concentraron mucho la atención. Hay más música que nunca, pero no necesariamente más escucha. Una canción puede estar disponible en todo el mundo y al mismo tiempo perderse en dos segundos entre mil cosas.
En Paraguay hay mucho talento y mucha gente haciendo cosas con identidad, pero todavía cuesta sostener circuitos, espacios y hábitos de escucha. Entonces uno va aprendiendo a moverse en ese paisaje sin traicionar lo que hace. Comunicar más, sí. Adaptarse, también. Pero sin convertirse en una banda que existe solo para alimentar el algoritmo.
–Si bien no se plantean como dando consejos, hay algo de invitar con sus letras a búsquedas más interiores y/o verdaderas. ¿Qué son esas verdades y cómo hacen ese trabajo ustedes?
–No sé si pensamos las canciones como consejos. Nos interesa más que funcionen como lugares donde uno pueda reconocerse un poco. Hay preguntas que vuelven en este EP: cómo dejar de preocuparse por todo, cómo cambiar de ambiente cuando algo te apaga, cómo volver a creer sin tener todo resuelto, cómo cortar una cadena antes de repetirla. Son cosas simples de decir, pero difíciles de hacer. Capaz la búsqueda va por ahí. No tanto en encontrar una verdad enorme, sino en animarse a mirar algunas cosas de frente. A veces una canción no te resuelve nada, pero te acompaña mientras tratás de ordenar un poco el ruido. Y eso, para nosotros, ya vale bastante.