La avena es un cereal muy saludable, compuesto por hidratos de carbono que aportan energía, rico en proteínas y grasas buenas. Además, tiene un alto contenido de fibra, lo que lo transforma en un alimento necesario para prevenir el estreñimiento, la diabetes o el sobrepeso. Generalmente, las consumimos a través de las galletitas, sin embargo, hay muchas formas de incorporarla en nuestras comidas:

Avena con leche o yogur

Así de simple como suena, así de rápido. A veces, no necesitamos recetas complejas para incorporar un alimento a nuestra dieta. Y este es el caso, ya que mezclando un poco de las hojuelas de avena (de esta forma suele comercializarse) con leche o yogur, podés lograr un alimento súper nutritivo para el desayuno, la merienda, y por qué no, el postre.

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Avena como pan rallado

Ni aún estando a dieta es posible librarse de una buena milanesa, pero ¿cómo hacerla más saludable? Rebozando la carne, el pollo, la berenjena o lo que sea de qué hagas tu milanga en avena. Hay quienes optan por mezclar las hojuelas con un poco de pan rallado; otras con almidón e incluso con harina de avena. Todas las opciones son correctas, ya que luego, al ingresar al horno, el resultado es el mismo: milanesas más crujientes y con menos calorías.

Pan de avena

La avena, además de los muffins, bizcochuelos o masas dulces en general, nos da la posibilidad de moldearla para pan casero. Hay recetas para todos los gustos, desde pan de avena sin harina ni levadura hasta pan de avena con harina de trigo y miel.

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