La asociación Guyra Paraguay está al frente de la reserva Pantanal Paraguayo (Alto Paraguay), donde la Estación Tres Gigantes recibe a turistas e investigadores. Los guardaparques de este complejo cuentan qué implica ser un protector de esta ecorregión.

Texto: Micaela Cattáneo

@micaelactt

Fotografía: Nadia Monges

La cámara trampa marca 52 grados. Este aparato que se coloca en el tronco de un árbol para capturar imágenes fotográficas de animales salvajes en el monte, sirve además para cuantificar la temperatura. A simple vista, el ambiente es un horno. Sin embargo, a cada tanto el viento maquilla las travesuras del Sol y el clima se vuelve agradable.

La guardabosque Carolina Álvarez transita el sendero Tatú Carreta con el teléfono celular en la mano. Está probando la aplicación de monitoreo de fauna y flora con la que podrá hacer un registro virtual de las especies que observa en sus recorridos diarios. Desde hace cinco meses, es la jefa de manejo de la Estación Tres Gigantes, el complejo de la Reserva Pantanal Paraguayo de la Asociación Guyra Paraguay y el primer centro de investigación dentro de esta ecorregión que forma parte del mayor sistema de humedales del mundo.

La oenegé administra 14.271 hectáreas correspondientes a Tres Gigantes —nombre que hace referencia a los tres mamíferos amenazados de la zona: nutria gigante, tatú carreta y oso hormiguero—, además de las más de 4.700 hectáreas de Tobich —propiedad ubicada en la Colonia San Gabriel de Bahía Negra, en condominio con la UCINY (Unión de Comunidades Indígenas de la Nación Yshir)— y las 3.015 hectáreas de Fortín Galpón, territorio situado cerca del límite con Puerto Suárez (Bolivia).

En la caminata a lo largo de los más de 700 metros del sendero Tatú Carreta descubre a un grupo de árboles ñandypa (Genipa americana) y a dos monos carayá alimentándose de sus frutos. El paisaje, después de los incendios forestales ocurridos en agosto de este año, es como el Cubo de Rubik: se reconstruye de a poco. Al lado de la pintura seca que conforman los árboles quemados, la esperanza crece en el color que debe ser, verde. “La vegetación está regenerándose”, explica Álvarez sobre cómo se recompone el Pantanal después del fuego.

De las 14.271 hectáreas de la Reserva Pantanal Paraguayo, 8.764 fueron afectadas por el fuego; mientras que de las 3.015 de la Reserva Fortín Galpón, se dañaron 2.861. Estos datos figuran en el Informe de Incendios en el área del Pantanal Paraguayo 2019, elaborado por Guyra Paraguay. “Esta región, a diferencia de la Amazonía (donde predominan las especies leñosas de lento crecimiento), permite que la vegetación esté en constante renovación debido a la manera en que absorben el agua y los nutrientes del suelo”, señala la guardaparque.

Carolina tiene cuatro compañeros en la reserva: Pedro Duarte, Lourdes Matozo, Alexis Arias y Don Asterio Ferreira. Ser guardareservas en el Pantanal implica trabajar en la estación por 22 días y tomarse un descanso los ocho restantes. Esa semana libre la comparten con sus familias, luego de estar tres semanas lejos de casa. “Cuando llegué por primera vez, hace dos años, supe que este era mi lugar”, confiesa Lourdes, que anteriormente atendía al público en una despensa en Bahía Negra.

Cada uno aporta un conocimiento distinto al cuidado de la naturaleza y sus historias de vida tienen que ver con la importancia que le dan a la conservación. “Alexis trabajaba en la estancia que estaba antes de la apertura de esta reserva y conoce toda la zona. Pedro era pescador de Bahía Negra y entiende cómo es el río”, cuenta Carolina sobre sus colegas. “Don Asterio también es bahíanegrense. Él era capataz en una estancia próxima a la estación, por lo que sabe sobre el lugar y los animales que lo habitan. Lo más lindo es ver cómo ahora todo ese conocimiento empírico tiene un valor para él”, agrega.

Carol —como la llaman sus compañeros— es ingeniera forestal. Por eso, vuelca su interés en las más de 3.500 especies de plantas que viven en la región. Lourdes, en cambio, es la especialista en aves, conoce los nombres científicos de la mayoría y tiene fotos de muchas de ellas, ya que su cámara es un elemento imprescindible en cada monitoreo. En el Pantanal se han registrado 450 especies de aves, pero la preferida de Lourdes es la Matico, una que sobresale en cualquier escenario gracias a su intenso color naranja.

Guyra Paraguay los capacita constantemente e incluso les propone intercambios con guardaparques de otras reservas de la organización para que conozcan a nuevos compañeros y aprendan sobre el manejo de otras áreas de conservación. Tanto Pedro como Lourdes aseguran que ser guardareserva en la región Oriental no es fácil, sobre todo por las presiones (cacería furtiva, tráfico de rollos, etc.) que sacuden a esa geografía. “No estoy acostumbrada a eso, el Pantanal es mi lugar”, dice ella.

Donde nace la vida

La Estación Tres Gigantes está a 40 kilómetros de Bahía Negra, una ciudad de Alto Paraguay que se ubica a 800 kilómetros de Asunción. La única forma de acceder a la reserva de Guyra Paraguay es a través de un viaje en lancha que admite a cuatro personas a bordo a un costo de G. 800.000.

La aventura dura una hora y el paisaje que se observa en todo ese tiempo es un mosaico que corre peligro si no lo cuidamos. El motor del bote es una alerta para los yakarés, que se esconden rápidamente cada vez que pasa la pequeña arca con turistas. Mientras las garzas acaparan la atención de todos, una nutria aparece de imprevisto y despierta las ganas de descubrir la fauna que se esconde detrás de esas paredes verdes.

Las aves brindan un espectáculo en el cielo. Este techo celeste se refleja en el agua y forma un espejo que parece no tener fin. Gracias a esto, los viajeros nocturnos no necesitan linternas para alumbrar la ruta hídrica. El cruce con el hito tripartito es un indicador de que el río Paraguay pronto tomará su rumbo hacia el río Negro, para llegar a destino.

Una escalera de madera es el puente para volver a pisar tierra firme. Al final del ascenso, los guardaparques esperan con una sonrisa. Desde ese instante, el Pantanal es el principal tema de conversación. “Nosotros dependemos de los recursos naturales, nada de lo que haya creado el hombre hasta ahora va a reemplazar lo que nos ofrecen los bosques. La protección de este ecosistema permite que animales amenazados como la nutria, el jaguareté o el ciervo de los pantanos desarrollen su vida silvestre”, menciona Álvarez.

Carolina vive en Limpio, por lo que emprende una travesía larga para cumplir con sus labores en la estación. Tanto ella como sus compañeros sostienen que el amor por la permanencia de la biodiversidad que los rodea y la vida que desean para todos en el futuro, es la fuerza motriz que los mantiene lejos de sus hogares por tanto tiempo.

A simple vista, el Pantanal aparenta ser un paisaje monótono y de mucha quietud; sin embargo, lo único permanente en él es su movimiento. Por eso, cada espacio trae una sorpresa. El sendero Jurumi (1.378 m) te cruza con un venado asustado que no duda en dar saltos prolongados para internarse de nuevo en la selva. Asimismo, el sendero Arirai (1.462 m), conduce a un mirador desde donde se observa la mejor vista de esta ecorregión: la sabana palmar.

Los guardaparques de la Estación Tres Gigantes inician su recorrido por ambos senderos a las 6.30 para esquivar el ataque del Sol después de las 9. Analizan la huella de un tapir, observan a un pájaro carpintero y limpian las hojas de palma que cayeron al suelo por la fuerza del viento. Durante la siesta, mientras se ocupan de otras actividades y tienen los ojos puestos en la nueva forma de hacer monitoreos, cae un aguacero. Por unos minutos el calor desaparece y la lluvia arma una fiesta.

En Paraguay hay solo 115 guardaparques para 2.726.011 hectáreas protegidas. Se necesitan más de 5.000 para cubrir toda esa superficie, ya que se calcula un guardaparque por cada 500 hectáreas. En 2018, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES) en conjunto con representantes de la Fundación Moisés Bertoni, Wildlife Conservation Society (WCS), World Wild Fundfor Nature Paraguay (WWF), el Fondo de Conservación de Bosques Tropicales Paraguay (FCBT), Guyra Paraguay, la Red de Conservación y la Reserva Morombí presentaron la campaña #SoyGuardaparque con el objetivo de visibilizar el rol de los guardabosques y promover la aprobación de una normativa que regule su trabajo.