Las desventuras de un despensero que se ve “fuera de juego” en casi todas las situaciones de su vida, y que se complica aún más cuando el negocio familiar puede perderse, llega a los cines el 15 de agosto.

Texto: Jazmín Gómez Fleitas

@jazgomezf

Fotos: Gentileza

“Orsai” palabra aceptada por la Real Academia Española, no es sino la manera coloquial para referirse al “offside”, término especialmente conocido en el fútbol. El vocablo señala la posición en la que el jugador queda fuera de juego y además describe a la perfección todas las situaciones que atraviesa Rafael (Alfaro), el hijo mayor de la familia Caballero y encargado de la despensa familiar.

Cuando por un error de su hermano, que invierte en un jugador de fútbol prometedor, Rafael recibe una citación a una audiencia para tratar el embargo de la despensa, él se verá en la necesidad de hacer todo lo que esté a su alcance para salvar el sustento familiar.

“Esta historia nace con la idea de impulsar una industria paraguaya y un cine comercial. Un cine de un presupuesto independiente, acotado y atractivo para toda la gente. Nos dimos cuenta de que muchas películas que ya había acá tenían toques de comedia, pero ninguna era de comedia. Y siempre escuchábamos a la gente que se moría de la risa con algunas películas y decíamos ‘acá falta una comedia’ constantemente. Y entonces nos animamos al desafío”, describe el escritor y director, Emiliano Gómez.

Emiliano, argentino de nacionalidad, y residente en el país desde el 2011, se inspiró en su despensa del barrio para la historia. Una que se desarrolla en tiempo actual y que plantea situaciones propias de nuestra idiosincrasia. Para el guion, destaca la influencia de series y películas argentinas, tanto de los 90 y 2000, pero con los condimentos muy propios de Latinoamérica. Como, por ejemplo, el fútbol y la familia, los cuales también nos identifican.

“Cuando vivía en Buenos Aires me pasaba que tuvimos un videoclub y pasa lo que con los locales de barrio: sos el psicólogo del barrio. La gente viene y te cuenta todos sus problemas. Me pasaba que venía gente que se quedaba cuatro horas hablando, se iba y no me había comprado nada. Venía a charlar no más. Entonces las despensas y los locales de barrio mantienen ese calor, ese contacto humano”, añade.

A lo que el actor Héctor Silva —quien además de interpretar al amigo de Rafael, ofició de coach actoral para el elenco— agrega: “Lo que se plantea de la despensa en la película es justamente esa cosa de empresa familiar, de que todos van llevando ese carro adelante con lo difícil que significa hoy, tener una. Donde se mantiene la libreta, el ‘te anoto’. Que de última son financistas, porque está el ‘te pago a fin de mes’ y no como algo menor, sino con la financiación de la comida. Un rol social importantísimo a costa de su propio ingreso y de arriesgar a veces su propia ganancia. Como le pasa al protagónico, de verse en esa situación límite. Que, ante la pérdida de todo, aparece esa cosa paraguaya de darte la mano, que es lo interesante de la película. Me gustó desde un principio porque no tiene cosas chabacanas ni sexistas, me recordó a las comedias que yo veía de niño, comedias sanas, donde se planteaban situaciones triviales, de todos los días”.

Antes de la luz, la cámara y acción

La idea de hacer Orsai cobra vida en diciembre de 2016. Al proyecto, enseguida se suma Rafael Alfaro (protagonista y también productor ejecutivo) y ni bien Emiliano termina de escribir el guion, juntos contactan a Héctor. Para ese entonces ya era febrero de 2017 y se dieron cuenta que sería más fácil conseguir los fondos si realizaban un teaser de la película.

El presupuesto aproximado de la película oscila los 200 y 250 mil dólares. La película no cuenta con fondos del Estado, todo lo consiguieron golpeando puertas y haciendo lobby con empresas privadas. “Recién ahora en Paraguay las empresas están dimensionando cómo sacarle el jugo a una inversión en cine. Como no hay tampoco históricamente un oficio para saber cómo recuperar, que justifique ese know how en marketing, todo es muy a pulmón. Esperamos que ahora con la Ley de Cine se pueda ordenar e impulsar el apoyo del Estado”, comenta Rafael.

A partir de ahí empezó un proceso de un año, año y medio de reuniones, y a lo largo del tiempo también iba evolucionando el guion. Hubo 22 versiones del guion. Y se fue acomodando y adaptando. Cuando terminó el proceso comercial y se decidió una fecha de estreno, vino el proceso de la audición para el reparto, a cargo de Héctor.

El paso a paso de hacer cine

Teniendo los fondos hay luz verde para la preproducción. Comienza la búsqueda de locación, la audición para seleccionar el reparto, el vestuario. “Esa parte es la más difícil. Es el karaku (la parte fundamental del asunto en lengua guaraní), de la película. Si le erraste al casting va a ser cuesta arriba todo. Es donde hay que hilar más fino, bordar con mucho cuidado. Lo difícil, ¿a quién le doy el papel?”, relata Héctor, que cuenta con más de 35 años de oficio actoral.

Al elenco se sumaron Paola Maltese (que arrancó su carrera actoral en el 2005 con Gonzalez vs Bonetti), Amada Gómez (con 50 años en la escena nacional e internacional), Renato Gómez (Los buscadores), Martín Oviedo (7 cajas, Los buscadores), Tomás Arredondo (protagonista de Los buscadores) y Édgar Vivar, reconocido por sus personajes de El Señor Barriga y Ñoño en El Chavo del 8.

“Quisimos homenajear a esos grandes actores que en una época fueron muy importantes en televisión y que con los años quedaron en el olvido y que ya uno no los ve mucho. De eso se trata también la participación de Vivar”, confiesa el director.

Los ensayos se iniciaron dos meses antes del rodaje, tres veces por semana y cuando ya se acercaba la fecha del rodaje, 15 días antes empezaron a ensayar todos los días a razón de tres horas, algo sumamente importante para Héctor. “La mayoría de los proyectos en los que he participado, siete largos y unas 14 miniseries acá, nos juntábamos a hablar del personaje y un día antes del rodaje para pasarla entre todos. A rodar y se acabó. La versión que cada uno más o menos inventaba de su personaje, unos menos y otros nada, porque no tenían dirección. Entonces, claro, después salen historias flojas, que no llegan a convencer tanto a la gente. En el teatro se trabaja así: dos meses, cuatro horas al día antes del estreno”.

La grabación empezó el 8 de julio del año pasado hasta la primera semana de agosto, en Limpio. Fueron cinco semanas en total y muchas noches largas. Ya que las jornadas de rodaje son de 14 horas al día, 6 días a la semana. “Nosotros destacamos esto: que la gente terminó el rodaje sintiéndose muy bien, que la pasó genial. Y remarcamos esto porque es una comedia, si la gente que trabajó ahí se siente mal no sería un buen augurio”, comenta Emiliano.

Todo el proceso de la película es 100% paraguayo. Desde la preproducción hasta la postproducción. “Buscamos que todos los procesos se hagan acá, para demostrar que en el país se puede hacer buenas cosas y que no es necesario traer gente de afuera”, agrega el director.

La cantidad de personas que vayan al cine en su semana de estreno definirá su permanencia en las salas, lo que contribuirá a recuperar lo invertido, en taquilla. Por eso Emiliano invita: “La película no es pretenciosa. Es para que la pasen bien, se entretengan, se distraigan. Salgan del cine con una sonrisa y vayan con toda la familia. La primera semana en las películas nacionales es fundamental, es la que mide si te van a dejar en la cartelera el resto de la semana o te van a sacar. A todos nos gustaría que vayan para que el cine nacional se mantenga en la cartelera”.