Texto: Micaela Cattaneo

Dido nunca se fue del todo. La cantautora inglesa, a la que recordamos de inmediato cuando suena White Flag o Thank you, regresó a los estudios de grabación luego de cinco años de estar en el anonimato. Con Still on my mind —álbum que lanzó el pasado 8 de marzo— vuelve al ring; al training de escribir, componer, grabar y dar conciertos.

Este disco logra sacarla nuevamente de gira, algo que desde Life for rent (2003) no hacía. Ese pop-folk melancólico al que nos acostumbró a finales de los 90 y principios del 2000, el que sostuvo con destellos de música electrónica, hoy sigue presente pero no al cien por ciento. Dido no se aleja de su costado nostálgico y mantiene su línea pero así también toma otras decisiones: agrega más vibra, más energía y más electricidad.

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La canción Friends de este álbum, es un claro ejemplo de ello. No sabemos si su modus operandi en la música es un constante viaje de ida y vuelta, ya que entre los discos anteriores a este, hay intermedios de cuatro y cinco años. Lo que sí sabemos es que se toma su tiempo para crear, evalúa los contextos y retoma el camino cuando recuerda lo más lindo que le pudo pasar como artista: sus fans.

Canción necesaria: Si quieren escuchar a Dido en su estado madre, Hurricanes es la indicada. Pero si desean verla en otra faceta, un poquito más power , deben darle play a Friends.