El actor y cómico argentino Mauricio Jortack es Roberto Vallejos (alias Kurepa Corazón) en la película paraguaya Leal, donde interpreta a un músico de cumbia. Al frente y detrás de cámaras, él sostiene el mismo discurso: "la risa es catalizadora".

Por: Micaela Cattáneo

Fotos: Fernando Riveros

No soy tan cumbiero, pero en una fiesta la bailo sí o sí”, confiesa entre risas el actor argentino Mauricio Jortack, quien interpreta al músico Roberto Vallejos en la película paraguaya Leal. Este santafesino nacido un 21 de setiembre tiene mucho del humor que evoca su personaje en el filme. Él, en ese sentido, es contundente: “No soy de esos cómicos que fuera de la cámara son serios. Me gusta llevar la risa a todos los momentos de mi vida”.
Cuando descubrió que el humor iba a ser el hilo conductor de todo lo que ocurriera en su futuro, estaba cursando la escuela primaria. “Me decían bufón, con eso te digo todo”, ríe. Y continúa: “De chico me di cuenta que la actuación era lo que más me gustaba. Quería estudiar teatro, cantar, etc. Pero siempre inclinándome hacia el lado de la risa, porque me parecía sanadora”.
Con esa idea en mente llegó a Buenos Aires, la ciudad que le dio las herramientas para fusionar ambas cosas y explorar una faceta que no tenía en cuenta: la de imitador. “Empecé a laburar en Videomatch. Y ahí nadie era imitador nato, todos eran actores que imitaban. En Ideas del Sur, la productora del programa, encontré ese costado mío, porque hasta ese momento lo había hecho coloquialmente, entre amigos”, destaca.
A esa etapa de su carrera la recuerda como “la gran escuela de su vida”, aunque no saca mérito a los talleres de improvisación a los que frecuentaba de adolescente. En Videomatch trabajó con grosos de la imitación: Martín Bossi, Miguel Ángel Rodríguez, Yayo Guridi, entre otros. Y siempre bajo la atenta mirada de Marcelo Tinelli.
Como el programa era de humor, había ciertas pautas que cumplir. Marcelo era muy estricto con esas cosas. A cada uno se le asignaba una tarea, pero también había un orden de prioridades, entre los que tenían más exposición y los que, como yo, recién arrancábamos. Pero a mí me gustaba porque me llenaba de información”, comenta.
Durante su paso por uno de los programas de entretenimiento más vistos de su país, aprendió “muchísimo de televisión”, según cuenta. “Grabábamos por horas, y estábamos en contacto permanente con la creatividad. Éramos partícipes de todo el proceso, desde que se filmaba y editaba hasta que el material salía al aire. Laburábamos en equipo y eso a mí me gusta”, agrega.
Esa simbiosis artística lo llevó de regreso a los meses de grabación de Leal, donde asegura “ocurrió algo similar”. “En el set había muy buena energía. Durante el rodaje trabajamos con mucho humor y eso se sintió. Todos los actores nos sentimos muy cómodos con todo el equipo”, recuerda. Pero, ¿cómo Mauricio Jortack aterrizó en su personaje?
Kurepa de corazón
La propuesta para la construcción de Roberto Vallejos, un músico argentino de cumbia que se hizo popular en Paraguay, llegó con un llamado de Andrés Gelós, el guionista de la película. Mauricio había trabajado con él en Reinas Magas, una sitcom infantil del 2006. “Me dijo: hay un papel en una película que me parece que es para vos, porque es argentino y te va a entrar bárbaro. Yo te propuse, pero los directores deben decidir”, rememoró sobre aquella conversación.
El desafío lo entusiasmó. Inmediatamente se puso a investigar sobre el mundo de Roberto Vallejos para darle una identidad propia, un concepto que defina su particularidad dentro de la historia. “¿Que si investigué para construir el personaje? Sí, mal, me fanaticé. De hecho, dije: “esta es la mía””, contesta.
Y agrega: “Después de los 90, hubo como una serie de bandas de pelilargos y camisetas rellenas de tela. Eran muy interesantes, pero con el tiempo quedaron en la nada. Eran de esas que tenían entre 27 o 28 músicos en escena. Inspirándome en ellos nace Roberto Vallejos, que vendría a ser el tercer o cuarto integrante de un grupo de cumbia que llegó de rebote a Paraguay. Pero haciendo covers. Hasta que un día compuso un tema y pegó”.
Así nació su papel, de una fusión entre varios referentes de la cumbia, como El Pepo, El Polaco, Pablito Lezcano, Camarasa, Ráfaga, Chirola e, incluso, del Yayo cuartetero de Videomatch. “Necesitaba tener un poquito de cada uno”, resalta.
Pero la construcción de este músico fue más allá de lo que imaginó. “Tenemos que escribir una canción para el personaje”, me dice Andrés. Y en su afán de subrayar que el tema Dale, mamita fue resultado, nuevamente, del trabajo colectivo, cuenta aquella experiencia en plural: “Dani Da Rosa había tirado la idea de que el tema sea bailable, que invite a la fiesta. Entonces empezamos a colocar frases típicas o coloquiales sobre la pista que ya estaba hecha por Humbertiko”.
Su investigación sobre los ídolos de la cumbia y su capacidad de improvisación influyeron para que el cantante ficticio no pase desapercibido, ni en el más mínimo detalle. “Todos los músicos que mencioné hace rato, tenían algo en común: dicen sus nombres en sus canciones. Entonces, pensé: tiene que haber un latiguillo, sí o sí. Y es así como surge su apodo Kurepa corazón”, explica.
Y prosigue: “Le pregunté al equipo cómo le llamaban a los argentinos acá. Y me pareció interesante desdramatizar el término porque, al fin y al cabo, es parte del folklore, de la jerga del país. Y quedó re lindo Kurepa con un corazón al lado”.
Para el cierre de esta edición, Leal había superado los 60.000 espectadores. ¿Qué opina el humorista argentino sobre este resultado? “Me entusiasma. Eso le demuestra al mundo que en Paraguay se puede hacer cine de calidad. Caí en paracaídas en este proyecto, el más lindo y jugado que pude haber hecho”, reflexiona.
Hoy, Roberto Vallejos o Kurepa corazón trasciende la pantalla grande y conquista espacios televisivos vinculados a la música gracias al videoclip de Dale, mamita. “No llega a ser un spoiler para el que aún no vio la peli; sino todo lo contrario, ya que da ganas de ver y de familiarizarse con el personaje que canta la canción”, resalta.
Y concluye, claro, con humor: “Me ha pasado que la gente piensa que en verdad soy Roberto Vallejos y me preguntan si es que voy a sacar un disco. Pero eso es buenísimo porque, de alguna forma, me creyeron el personaje, y eso me pone feliz”.