Madonna cumplió 60 años el pasado 16 de agosto. Con motivo de su aniversario nos embarcamos a un recorrido retrospectivo hacia uno de los elementos más camaleónicos y controversiales dentro de su historial artístico: su cuerpo.

Es inevitable pensar en la actual estela pop de cantantes sin que el nombre de Madonna aparezca como cita recurrente, o incluso hacer una valoración exhaustiva entre quienes buscaron emular la huella que logró la italoamericana en su más de 35 años de carrera vigente.

Y es que Madonna fue la responsable de convertir el pop en una maquinaria visual y auditiva. El decorado sensorial se eleva a partir de la fascinación performática que agrega la cantante a cada disco, variando su apariencia de acuerdo a la inquietud que tenga en el momento. De ahí que uno puede encontrar una Madonna para cada situación: desde su versión irónicamente mojigata en su material True Blue, pasando por la Madonna empoderada de sexualidad en Erotica, hasta su costado más político en American Life, donde demostró que la crítica social también podía ocupar las pistas de baile.

Madonna ha conectado al mundo a través de las diferentes apropiaciones culturales de las que ha hecho gala en sus videoclips durante los 80 y los 90

Su constante astucia artística para mutar en un sinfín de representaciones estéticas, han obligado a que incluso teóricos e intelectuales reparen en el impacto global que ha tenido la cantante en las últimas décadas. ¿Cómo se explica esto? Madonna ha conectado al mundo a través de las diferentes apropiaciones culturales de las que ha hecho gala en sus videoclips durante los 80 y los 90.

Desde sus guiños a la ornamentación española en La isla bonita, su planteamiento del conflicto racial y religioso en el video Like a prayer, pasando por la exposición de movimientos contraculturales como el sadomasoquismo o los colectivos gays en videos como Justify my love o Erotica, la autoproclamada reina del pop fue precursora de la globalización mucho antes de que Internet estallara y se convirtiera en el canal más común para acercar este tipo de intercambios de información.

La aparición de su controvertido libro Sex en 1992, donde hizo gala de su cuerpo desnudo en infinidad de situaciones eróticas y homoeróticas en una época en donde la homosexualidad pasaba por una fuerte crítica social a causa de la expansión del VIH, definió el quiebre de muchos tabúes al proponer el debate de la sexualidad dentro de los medios, además de catapultarla como una verdadera revolucionaria por su replanteamiento del deseo femenino.

Otra de las cualidades que la cantante ha sabido aprovechar es la ambigüedad, heredada de la escuela de David Bowie y Marlene Dietrich. Madonna ha sabido explorar la imaginería del ser andrógino en sus videos como dispositivo de transgresión, que busca derribar las fronteras identitarias de lo que constituimos como femenino y masculino.

¿Icono feminista o chica material?

Plantear a Madonna como un referente del feminismo post-moderno es abrir un debate que divide bandos ideológicos. En los 90, los movimientos feministas consideraban en realidad que la liberación sexual que utilizaba la cantante no era más que un pastiche de elementos culturales tomados al azar para crear controversia, además de reforzar estereotipos de mujer blanca, rubia, fashion y estilizada, dentro de su discurso performático.

Por otro lado, algunas teóricas consideran que fue justamente el hecho de plantear su cuerpo, como plataforma de códigos visuales y estéticos desde su consigna personal, una herramienta política que permitió entender lo artificial como nuevo arquetipo de empoderamiento.

Madonna ha sabido explorar la imaginería del ser andrógino en sus videos como dispositivo de transgresión

¿Puede la música pop influir a las masas? Claramente, las actitudes de los referentes de la cultura pop contribuyen a la creación del pensamiento. En ese escenario, Madonna es una vanguardista al poner temas de contenido social o problemáticas relacionadas a la mujer, dentro de la industria musical y el entretenimiento. La reina del pop no cambió paradigmas pero fue un disparador para sacar a colación el análisis de estos temas.

Entonces, ¿cuál es la valoración que debe pesar sobre la artista americana? Es justamente la fragmentación de pensamientos que genera Madonna, lo que hace de ella un personaje atractivo, que demuestra la influencia de su discurso a escala mundial, ampliando la discusión sobre ella incluso después de más de tres décadas en el mercado del entretenimiento.

Su cuerpo, acostumbrado a constantes metamorfosis rompe con un último paradigma: Dar cátedra de que una mujer puede gozar de su sexualidad, erotismo e independencia a los 60 años, y por sobre todo, ser Madonna.