Desde que Gucci decantara por su romanticismo vintage y Balenciaga convirtiera a la decadencia retro de los 90 en emblema de la casa, el pasado parece ser lo último en tendencia. ¿Será la fiebre retro algo pasajero? Analizamos los pormenores del fenómeno de la nostalgia en la industria de la moda.

Nota, producción y estilismo: Matías Irala

Fotografía: Daiana Aquije

La nostalgia como palabra y concepto fue inventada en el siglo XVII por el médico Johannes Hofer. Era una forma de describir una condición que afligía a los mercenarios suizos en las largas travesías de deber militar. Considerada una enfermedad psicosomática hasta finales del siglo XIX, eventualmente dejó de ser un padecimiento para convertirse no solo una emoción individual sino también en el anhelo de un periodo mucho más feliz.

Entonces, ¿qué relación guarda la nostalgia con la moda, cuando esta se caracteriza por su constante innovación? En la actualidad, la tecnología y lo virtual imprimen instantaneidad a casi todos los procesos cotidianos. La moda, junto a otros dispositivos de la cultura pop, se apropian del fenómeno de la añoranza como respuesta a la presión del creciente avance moderno, pero sin descuidar su eslabón más conocido: el consumo.

Ejemplo de ello es el ingreso del diseñador Demma Gvasalia a la icónica Maison Balenciaga, con lo cual ha disparado los números de la firma con sus propuestas retro que parecen sacadas de una feria americana de finales del 2000. ¿Qué es lo que ha hecho atractivos a los diseños de Gvasalia, a tal punto de convertir a la marca en la favorita a la hora de vestir la calle?

La visión del diseñador Gvasalia ha transformado los resortes de la moda actual a través su particular ironía de revolucionar el hoy con el ayer. Sus prendas son atractivas para el público porque demuestran que la innovación más directa que tenemos con nuestra manera de vestir se da a través de las prendas convencionales y procedentes de décadas pasadas que usamos en el día a día.

En su libro La muerte de la moda, la socióloga argentina Susana Saulquin explica la raíz de este hecho como una extensión propia de los ciclos que abundan dentro de la naturaleza humana. “De los 5 a 8 años, los niños quieren vestirse como sus padres, hecho que después se abandona, para volver a aparecer cuando se consolida un hogar, bajo la necesidad de reforzar a través de materiales —ya sea prendas o calzados— un tributo a nuestro pasado. La repetición es un elemento anclado en el comportamiento que busca satisfacer una necesidad”, reflexiona.

¿Podría aplicarse esta reiteración a la fiebre actual por lo retro/vintage? Saulquin libera una curiosa apreciación sobre el tema: “Ahora se mezclan elementos de varias décadas en el andar diario, estilos de los 60, 70, 80 y hasta 90. La moda en realidad no busca atravesar una década entera si no que encuentra cierta comodidad en la hibridación de los diseños y las etapas. Antes, la moda delineaba la manera de vernos por medio de un solo patrón, en la actualidad eso ha perdido su encanto. De ahí que se mire constantemente al pasado para sustraer algún elemento que pueda mezclarse con el estilo individual y afiance un aspecto original”, sintetiza la socióloga de la moda.

El revival fashion: ¿Un tren sin retorno?

Desde que Alessandro Michelle hurgara de nuevo en los archivos de Gucci para reinterpretar los clásicos atuendos de la firma y venderlos como nuevos, las acciones de la marca se han disparado a niveles astronómicos. La “Guccimanía” incluso ha llamado la atención de los economistas por su expansión macro a nivel global.

¿Por qué las marcas se inclinan a reproducir algo que ya hicieron? “Hoy lo nuevo es reciclar tanto a nivel material como creativo. La sustentabilidad encuentra paz en la seguridad que proporciona lo que ya conocemos”, enuncia Saulquin en sus ensayos.

Entonces, ¿será la moda retro solo una fase más dentro del historial fashion? Como mencionamos anteriormente, los avatares de la vida actual nos obligan a encontrar cierta comodidad en la dinámica material del pasado. Mientras, el futuro está en algún lugar aguardando el momento de captar de nuevo la embestidura de un fenómeno que hace tiempo no experimenta: nuestro interés.

CRÉDITOS 

Modelos: Catalina Bienvenuto y Camila Laclau para Universe Managment (Argentina)

Pelo: Andrea Bejarano

Maquillaje: Milena Humenczuk

Prendas: Bimba Vintage y La Marca 1967