Desde hace 10 años no resiste mucho tiempo fuera del aire. Y aunque al principio no había contemplado dedicarse a la comunicación, hoy no se ve lejos de una cabina de radio.

Por: Jazmín Gómez Fleitas

jazmin.gomez@gruponacion.com.py

Fotos: Guido Carvallo

Estilismo: Matías Irala

Producción: Juan Ángel Monzón

Micaela Chamorro (28) recuerda que como su papá había tomado cursos de oratoria y locución, de niña practicaban juntos técnicas de modulación y respiración. Uno de los ejercicios, por ejemplo, consistía en mantenerse hablando durante 30 segundos sobre un mismo tema. Luego, los 30 segundos pasaban a 60. “Ese ejercicio te mantenía hablando de un tema, usando sinónimos, ordenando las ideas al mismo tiempo que uno no dejaba de hablar. Y no me daba cuenta, pero sin querer queriendo ya me estaba preparando para lo que iba ser de grande”, reflexiona.

Durante la primaria, Mica también pintaba, bailaba, escribía poemas y recitaba. Además, era parte del coro de un conservatorio de música. Por todas esas actividades, en su familia creían que sería artista. Fue entonces cuando su papá le regaló su primer micrófono, porque su profesora del coro le había pedido que se grabe al cantar, de manera a verificarse a sí misma si entraba en la nota correcta o no desafinaba, sin embargo, ella le dio otro uso.

Cuando llegaba del colegio a las 5 de la tarde, prendía la radio y ponía mi casete para grabar mi programa de radio para niños. Tenía un cuadernito donde anotaba a quién le iba a mandar saludos, y era fan de los Backstreet Boys, así que medio iba dedicado a eso”, recuerda entre risas.

En ese cuadernito también anotaba acerca de los temas que investigaba en la biblioteca del colegio. Como en aquel entonces Internet aún funcionaba a través de la vía telefónica y el servicio era muy costoso en Villarrica —donde nació y creció—, Mica aprovechaba sus incursiones en la biblioteca para recolectar información que le sirviera para su programa de niños.

La radio y la música siempre le gustaron. Y ambas cosas gracias a su papá. Él le contaba las anécdotas de Los Beatles —que vivió o recordaba—, y lo hacía narrándole como si ellos hubieran sido sus amigos. “Entonces eso despertaba mucha curiosidad en mí, y lo escuchaba con mayor atención”, puntualiza.

Por todo eso, no es de extrañar que Mica fuera conocida en Villarrica por todos los operadores de radio como la niñita que llamaba a preguntar cuál era el nombre de la canción que estaba sonando o a pedir temas. “Algo que me di cuenta, ya de grande, fue que siempre estoy muy consciente de la música que suena en un lugar, y que, si no la conozco, no estoy tranquila hasta saber quién canta o cómo se llama y eso hace que tenga muchísima memoria musical. Me acuerdo de las situaciones con la música”, señala.

De Psicología a la radio

A pesar de esa evidente pasión, al terminar el colegio Mica decidió estudiar Psicología. “Creo que, mirando en retrospectiva, la música fue mi escape porque de niña quizás necesité un psicólogo. Yo me identificaba con las canciones, lloraba con ellas y, de hecho, hay un montón de artistas a los cuales me gustaría decirles: No sabés todo lo que serviste para hacer catarsis”, asegura.

Se refiera a la muerte de su madre, cuando ella tenía 10 años. “Como ella estuvo 15 días en terapia y le realizaron unas cuantas operaciones, costó mucho dinero, y ahorros. Fue un momento muy difícil en mi familia. Todos tuvimos que ponernos a trabajar, a aportar de alguna manera. Mi papá, mi hermano mayor Diego, el del medio Joaquín, después vengo yo. Más adelante nació mi hermanita Brianna, de la nueva esposa de mi papá, pero en aquel momento éramos solo nosotros cuatro, y teníamos que pagar las cuentas, sobrevivir y salir adelante”, recuerda.

Así fue que empezó a trabajar a los 12 años, arreglando celulares. Su papá era estudiante de Ingeniería Electrónica, entonces relata que creció con cables, soldaduras, etc., y que el resto lo aprendió por el camino. Después trabajó con su tío en un consultorio odontológico y posteriormente, su hermano tuvo un cyber. “Era la chica del cyber, técnica en computadoras y todo eso. Trabajé en todo y eso hizo que no le tenga miedo al trabajo”, asegura.

Después pasó a la radio. Y es que la Mica del cyber estaba conectada a la música, siempre recomendando a la gente qué escuchar o grabando discos con un mix de temas. También ayudaba a organizar conciertos o a promocionarlos en la radio. Así fue que una chica de Asunción que buscaba reclutar nuevas voces para la Radio Transamérica (de Villarrica) la escuchó una de esas veces. Trabajó en la radio durante dos años y luego se mudó a Asunción, a los 19 años.

Una vez en la capital fue movilera de Radio Venus. “Fue curioso porque hice un demo allí, y JL Frutos me dijo que no tenía espacio de lunes a viernes, que sentía mucho porque yo ya tenía experiencia, pero que me ofrecía móviles para empezar y que de seguro después se iban a ir dando las cosas solas, que fue como pasó”, recuerda.

Mica nunca había hecho móviles porque en Villarrica eran las AM las que lo hacían. “Allá no había tanta cobertura empresarial como acá y no tenía idea de cómo era, pero tenías ganas de aprender, y Coro (Antonio Coronel) me ayudó muchísimo. Él era el encargado de logística y fue mi gurú. Él manejaba los móviles y le conocía a todo el mundo. Me enseñó cómo comportarme en los eventos, qué decir, con quién hablar. En Venus estuve cinco años y fue mi lugar de aprendizaje de la vida, de todo”. En ese transcurso también estuvo en Aspen Classic, lo que le encantaba porque pasaba todos los clásicos de los 70, 80 y 90, que amaba.

En el 2015 se sumó a Hei Radio. Había salido de Venus y Dani Da Rosa la contrató para esta nueva radio, que tenía en sus planes probar la transmisión en FM y en televisión, en un canal de cable, de manera simultánea. “Iba ser el primer programa en hacer esto porque si bien ya había algunos así, lo transmitían en la web, no en televisión, y eso hicimos en Hei Now”, recuerda.

El programa tuvo varias idas y vueltas, colegas que pasaron y muchas temporadas: mañana, siesta, tarde, hasta que ahora está ella sola de 15 a 18 horas. “Es el programa más longevo de Hei, porque es un programa original que nació con la apertura de la radio”, indica. Mica confiesa que, aunque su programa ya no sale en televisión, ella siempre se viste adecuadamente para ir a trabajar, nunca iría en pijamas o zapatillas.

Me visto para hacer radio, como se debe. Y me gusta más que sea solo radio, la verdad —ríe—. Me gusta que el locutor describa y transmita los momentos con palabras para que el oyente se los imagine, algo que se pierde en televisión porque lo ves directamente”, señala.

Para Mica, la exposición a través de los medios de comunicación puede confundir a mucha gente, por lo que considera importante tener conciencia de que todos los trabajos son iguales. “Todas las vivencias, las tuve mucho más joven de lo que le sucede a la mayoría. Y me dieron una claridad de la realidad más temprano también; me enseñaron a valorar a las personas que me quedaban, la importancia del trabajo, el valor que le damos al dinero y los valores que tenemos”, reconoce.

Gran parte de esa experiencia acumulada se convertirá en libro, porque Mica también escribe. De chica, se inspiraba en los poemas de Manuel Ortíz Guerrero que recitaba en el Festival de la Raza, y escribía poemas, pero desde hace tres años que está escribiendo un libro. “No tiene una fecha para lanzar ni nada, me lo tomo con mucha calma. Es porque tengo muchas vivencias y mis amigos siempre me decían ‘tenés que escribir un libro’. Así que son como fragmentos de aprendizajes de vida, espejos de la vida cotidiana”, explica.

Actualmente, está por las mañanas en Montecarlo junto a Rubén Rodríguez, de 10 a 13 horas. “Nunca había conocido una audiencia que se conoce entre ella, se hace amiga y se ayuda entre sí como en Montecarlo. Además, hacer radio con El Pionero, a quien de chica le miraba en la tevé y ahora somos colegas, es increíble. Su voz me recuerda a la de mi papá, que tiene un tono de voz muy grave también —sonríe—, y creo que por eso tenemos tanta afinidad porque yo siento que hablo con mi papá”, indica.

¿La banda sonora de su vida? Sin duda, Los Beatles. “Los escuché toda mi vida. Recuerdo cuando papá me sentaba en su regazo y escuchábamos en casete Let it be. Hoy, a mis 28 años, no dejo de sorprenderme de los arreglos que hicieron en la época”.