Por: Aura Zelada

Más allá del aspecto romántico que siempre ha simbolizado el hecho de escribir un diario, si alguna vez lo hiciste, podrás saber que es en realidad la manera más práctica de tomar consciencia y desarrollarse personalmente. Si no lo hiciste o no te conquistó en la primera, aquí te propongo una manera simple de escribir un diario y obtener los incalculables beneficios.

Hace unos días vengo siguiendo un reto con uno de esos gurús que encontramos en Youtube. El desafío se llama #Disciplinadamente y lo dicta Jordi Wu (www.jordiwu.com), un español de origen chino, quien presume su conquista personal hacia esta forma de vida y desea compartir —gratuitamente— su sabiduría.

En mi defensa, para no pecar tanto de spoiler del reto, te cuento de antemano que recién estoy en el día 5 de 15. Pero que tan gratamente me ha impactado el resultado de este primer y simple desafío, que decidí también compartirlo con vos.

Lo primero que te pide Jordi es que crees tu espacio personal. Se trata de un momento en cada noche antes de ir a dormir, donde estés con vos mismo. Él hace hincapié en que esto no debe ser demasiado protocolar ni para nada engorroso, o la constancia no se instalaría jamás. La manera más fácil de lograrlo es escribir un breve diario contestando tres simples preguntas:

¿Cómo fue tu día hoy?

Esta pregunta es para que hagas un repaso general de tu día, desde el momento en que te levantaste, hasta en el que estás ahora, a punto de ir a dormir otra vez. Vas a escribir de manera simple, rápida, como haciendo un informe rutinario, precisamente lo que hiciste. En algunos momentos seguramente vas a escribir cómo te sentiste y aquí es donde salen cositas interesantes. Pero este lugar no es para hacer catarsis (para esto si querés habilitá otro diario), sino que es un lugar para hacer visible a tus propios ojos cómo fue tu día en general. Podés hacerlo a mano en un cuaderno, en tu compu o en el celular (como yo).

¿De qué me siento orgulloso?

La segunda pregunta es para que te des una auto-palmadita en la espalda antes de cerrar el día. Todos tus días tienen cosas buenas y no tan buenas, pero en las primeras te vas a enfocar. De nada sirve a esta hora del día ponerse a lamentar. Aquí vas a responder todo lo bueno que lograste, por más mínimo que sea. Vas a redactar brevemente cómo lo hiciste y lo bien que te sentiste después. Así como en la primera pregunta, no hace falta ahondar demasiado (a no ser que lo desees, ¡adelante!) lo importante es dejar constancia.

¿En qué puedo mejorar?

Esto es lo que queremos. Por lo tanto, lo que nos responda nuestro propio ser después del auto-análisis por el que acaba de pasar, te aseguro que será algo con mucho más valor, de que si te lo decís en manera de reproche. Además la pregunta se presenta de una manera optimista y amable, tal como deberías tratarte siempre. En este apartado yo recomiendo elegir uno y como máximo dos temas. Te aseguro que al día siguiente, automáticamente te vas acordar de este punto que escribiste y vas a hacer la diferencia.

Tu diario personal es material de estudio de vos mismo. En él se encuentran respuestas que no vas a encontrar en Google. Te sirve al momento de redactarlo, porque te descarga emocionalmente, y te hace ver al instante tu realidad con tus propios ojos pero desde otra perspectiva. También te sirve en el futuro, para revisarlo como material de investigación sobre los aspectos que mejoraste, que se repiten, que deberían volver o irse para siempre.

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