La vemos desde temprano en la tevé y de tardecita la escuchamos en After Montecarlo, el programa de radio que conduce desde febrero de este año. Aquí, el perfil de una de figura que no para de sumar desafíos.

Por: Micaela Cattáneo

Fotos: Aníbal Gauto

El mensaje de los oyentes llegaba tras una alerta vibratoria y sonora inconfundible. Era el beeper reproduciendo el pedido de canciones en una pantalla de 8x2 centímetros. María E. Núñez arrancaba en radio cuando esta interacción era muy popular entre los oyentes. Tenía 17 años y muchas ganas de entretener a la gente a través de la música.

“Fui con un amigo a Radio City a presentar la propuesta de un programa que conducíamos en tevé. Era un ránking de canciones. La idea gustó mucho y nos aceptaron”, cuenta la locutora sobre su primera experiencia en una cabina radial. Pero aquel interés no había llegado de un día para otro. La fuerza motriz la había encontrado en su gran amor de infancia y adolescencia: el baile.

“De niña no solía escuchar muchos programas de radio, pero sí mucha música , porque era bailarina. De hecho, bailaba en un programa infantil que se llamaba Planeta niños. Siempre me gustó. De adolescente, sí. Me encantaba escucharle a Natalia Cabarcos y a Clari Arias. Hasta ahora”, menciona.

Como estaba acostumbrada a las cámaras y a la adrenalina que se vive frente a ellas, el micrófono de la radio le resultó familiar. Pero toda esa desenvoltura tenía un cómplice:

el espejo. “Entraba a mi pieza y miraba mis muecas, los gestos que hacía. Empezaba a hablar y ensayaba lo que iba a decir, aunque después nada de lo que ensayaba decía”, relata entre risas.

De hecho, solía pasarle aquello de que “no le gustaba su voz al escucharse”, pero que, en esos casos, siempre había segundas oportunidades y, volvía a grabar. Los años frente al micrófono la ayudaron a mantenerse firme en la profesión, bajo la atenta mirada de los expertos en el rubro de la comunicación.

Con las historias curiosas y divertidas que le ocurrieron al aire, como la que vivió con uno de los locutores más importantes del país, puede llenar un libro. Sin embargo, hay una que, de inmediato, trae a su memoria, cuando explora el tema. “Una vez, estaba haciendo un programa en una de las radios donde trabajé, y antes de pasar la música dije: ’Seguimos escuchando más música, acá en…. Y en vez de decir el nombre de la radio, ¡dije el nombre de otra! Casi “me morí”. Menos mal pude zafar, no me acuerdo ni cómo, pero sudé como nunca antes”, detalla riendo.

Desde sus inicios, María E. ha informado sobre arte, cultura y entretenimiento en general. Pero cuando le tocó abordar temas de otro ámbito, lo hizo con altura. “Un tiempo trabajé para un holding y cubría tanto para AM como para FM. Era simpático porque solía hacer la misma cobertura para ambas y mis entradas en la AM eran más tranquilas y serias; mientras que, a los pocos minutos, mostraba mi versión más divertida para la FM”, rememora.

La voz de la tarde

María E. es mamá de dos niñas, Luana y Pauli. Es a la tarde cuando comparten tiempo juntas, ya que ambas van a la escuela de mañana. Algunas veces, van de visita a la radio. “Una vez fue mi hija mayor, porque estaba estudiando por ahí cerca en la casa de una compañera, y estuvo conmigo las dos horas del programa. Pero ella es todo lo opuesto a mí, no quiere saber nada de la radio ni de la tevé”, comenta. Y continúa: “Pero con mi hija menor no pasa lo mismo, al contrario, es un show, porque juega a que es María E. y que está en la tele”.

El rigor del despertador de las 4 a. m., el que sí o sí la levanta para llegar a La mañana de cada día y a las responsabilidades cotidianas, no la impide asumir nuevos desafíos. Sobre todo porque tiene en claro lo que quiere: seguir creciendo.

Desde febrero conduce After Montecarlo, el programa que va de lunes a viernes de 19:30 a 21:30, por la 100.9 FM. “Los oyentes de Radio Montecarlo saben muchísimo de música. Ellos son los que recomiendan las canciones que quieren escuchar en mi programa y, como algunas no conozco, busco en Internet y aprendo. Me encanta aprender con ellos. Hace cinco meses que estoy al aire por la emisora y siento que son los mejores oyentes que tuve en mis años de radio. Son súper fieles y te alientan a ser cada vez mejor”, destaca.

El programa apuesta por un formato relajado y apunta a un público que quiera pasarla bien, aún después de una larga jornada de trabajo. “La idea es que te olvides del estrés del día, donde sea que estés, y por supuesto, escuches buena música”, concluye la locutora.