Emiliano Blanco y Camila Milessi conforman la dupla detrás de Kostüme, marca con más de 17 años de trayectoria en el mercado argentino. Nos introducimos al orbe creativo de la firma.

Fotografía: Nath Planás

Nota y estilismo: Matías Irala

Prendas: Kostume

Make up/Hair: Dolores Zuccaro y Caro Fanucchi

Apostamos siempre por las ideas, el lujo hoy pasa por la comodidad y el tiempo. Nuestro concepto de moda se relaciona por la puesta al valor en pensamiento, antes que la ostentación”, explica Emiliano Blanco, creativo de la marca.

Kostüme nace en el año 2001, en una tienda de Palermo. Las vicisitudes económicas que atravesaba Argentina en la época, sumadas a la casi nula variedad de propuestas de autor en aquel entonces en la escena porteña obligó a esta dupla afectiva a plantear la necesidad de crear una marca que destaque por su identidad en el diseño y su practicidad.

La ropa debe servirte a vos, el vestir deber ser funcional. Poder desenvolverte en el día a día es lo que buscamos, temporada tras temporada”

La ropa debe servirte a vos, el vestir deber ser funcional. Poder desenvolverte en el día a día es lo que buscamos, temporada tras temporada”, resume Camila Milessi. Instalada dentro del imaginario argentino por sus propuestas conceptuales, Kostüme lleva más de 30 de colecciones con un marcado manifiesto de elaboración y proyección comercial.

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Al ser consultados sobre como logran sostenerse tras tantos años dentro de un mercado competitivo, considerando los avatares y peripecias que conlleva establecerse, expresan que es una cuestión de principios. “Siempre nos interesó romper esquemas, ir más allá de la hipersexualización de la mujer y proponer un género fluido, salir de esa construcción acartonada y barroca que usualmente relacionamos con moda. Mucha gente se identifica con nuestra percepción, eso genera una impronta entre el público y Kostüme”, expone Milessi.

¿Cómo es la moda Argentina? “Hoy en día está más diversificada, existen muchas marcas de autor. Cuando iniciamos, nos movimos por la revolución de querer crear algo con un sello característico. En el consumo masivo hay cierta imparcialidad, pero cada vez más gente apuesta por inclinarse por prendas que expresen desde el universo de la marca”, reflexiona Blanco.

Cuestión de actitud

El estilo de la marca transita entre las influencias de la Bauhaus, tipologías geométricas y paletas monocromáticas que desembocan en un marcado minimalismo que ya es un distintivo personal. “Nosotros crecimos en los 80, una época marcada por la música y la estética, por lo qué la transición al diseño fue bastante orgánica. Nos gusta reinterpretar, la moda no debe ser literal ni autoreferencial, nos atraen las mezclas”, sintetiza Milessi.

Hoy la moda por sí sola ya no funciona, el producto por sí solo queda simple. El terreno del fast fashion es consciente de que la individualidad es una premisa, por lo qué también comienza a apropiarse de contenidos o conceptos, algo que siempre existió dentro del diseño artesanal”, reflexiona Blanco respecto a la segmentación del mercado fashion a nivel global.

Los desfiles de Kostume también son una declaración de intenciones. Su última presentación se desarrolló en el marco del Buenos Aires Designers, dentro de una iglesia gótica en Gran Buenos Aires. “Dentro de un desfile a veces hay que llevar al público a salir un poco de su zona de confort; nos gusta crear la atmósfera en función al concepto de la temporada. Una experiencia única que englobe la extensión de la colección”, dice Milessi.

¿Cómo nace el nombre de la marca? “Cami tenía en su casa una serie de revistas Burda de la época del 60. La particularidad dentro del material era que se repetía la palabra Kostüme en varias partes de la revista. Significa vestimenta en alemán y nos pareció adecuado al momento de crear la marca, resumía de manera genérica nuestra idea” menciona entre risas Blanco.

En el año 2016 lanzaron una colección en conjunto con la marca internacional Vulk. “Admiramos mucho el trabajo del arquitecto Le Corbusier, por lo que surgió la posibilidad de sacar una colección en conjunto con Vulk, que resuma esa imagen rupturista y moderna de sus trabajos”.

¿Cómo manejan su propuesta visual en una era dominada por la internet? “Anteriormente hacíamos una foto de campaña y quedaba colgada en la vidriera por 6 meses. La era virtual cambió totalmente el paradigma de exponer el producto, es mucho más ágil y la ausencia actual de plataformas editoriales en Argentina obliga a estar dentro de la vorágine virtual exponiendo mucho más que antes”, finalizan.