Disfrutó al máximo de su carrera como conductora de televisión en los Estados Unidos, pero todo eso quedó atrás. Hoy su prioridad está en ser mamá de Valentina y en su tienda en Paraguay.

Por: Jazmín Gómez Fleitas
jazmin.gomez@gruponacion.com.py
Fotos: Javier Valdez
Producción: Juan Ángel Monzón

Cindy nació en Paraguay, pero sus primeros años los vivió en Estados Unidos, ya que es hija de un norteamericano y de una paraguaya. Regresó a Asunción a los 8 años, pero volvió al norte diez años después, y a partir de ese momento desarrolló su carrera como modelo y conductora de televisión.

Vivió en Miami, pero luego se mudó a Los Ángeles impulsada por el trabajo, ya que todo lo referente al entretenimiento se encuentra allí. Trabajó en la cadena E! Entertainment Television como conductora de Wild On, en producciones de moda y viajó muchísimo. "Como máximo me quedaba dos semanas en una ciudad y luego ya íbamos a otra debido al programa. Al comienzo tenía toda la energía para ello, pero luego de casi 20 años trabajando en esto, querés hacer una vida; tener amigos, formar una familia. Porque no podés profundizar mucho si siempre estés en movimiento", resume.

A los 34 años conoció a su esposo, Gary Marella, a través de un amigo en común. "Entre viaje y viaje nos conocimos. Él fue el encargado de buscarme para ir a la cena de nuestro amigo, como le quedaba más cerca", recuerda y señala que desde el principio, ambos fueron muy claros acerca de lo que querían para el futuro: "Él tenía 40 y yo 34. A esa edad uno ya toma las riendas y se hace cargo de qué rumbo van a tomar las cosas. No vale la pena empezar una relación con alguien que no quiere lo mismo que uno, porque todas las decisiones desembocan en algo".

Así fue que al poco tiempo de conocerse, ya hablaron francamente sobre si querían o no tener hijos y de lo que esperaban alcanzar a futuro. La relación se fue afianzando, se casaron en el 2014 y tiempo después tuvieron una hija, Valentina, que hoy tiene un año y siete meses. "Cuando le conocí a Gary fue un antes y un después en mi vida. Es una persona que saca lo mejor de mí, en todo sentido. Vivimos la etapa de conocernos, fuimos novios, nos casamos y disfrutamos de un tiempo que nos permitió prepararnos para ser la mejor versión de nosotros mismos, para la llegada de Valentina. Lo que la vida nos depare solo Dios sabrá, pero hicimos nuestra parte".

Sobre la maternidad
El anhelo de Cindy era poder ser mamá, aunque desde un primer momento decidió que sólo tendría hijos si se daban las cosas: "Quería estar segura de poder brindarle a mi hijo/a un hogar estable, con padres que tengan como prioridad ser padres. Tuve una niñez difícil y luego dejé a mi familia y amigos en Paraguay para buscar a la otra mitad de mi familia en Estados Unidos. Por otro lado, la carrera que elegí no me permitía tener una vida estable y era algo que consideraba dejar para ser la mamá que quería ser: una madre que esté presente, sin tener que dejar a mi hija a cada rato. Debido a mi profesión viajaba una vez a la semana y para mí no tenía sentido tener hijos si iba continuar con esa vida".

Así fue que decidió dejar su carrera para ser mamá y lo hizo todo de manera planificada. "Cuando mi esposo y yo decidimos que íbamos a tratar de tener hijos, empecé mi proyecto Serendipity en Paraguay, mi tienda de ropa. Abrimos hace tres años y medio, pero un año antes de la apertura empecé a ver todo lo que necesitaría. Creo que para tener mayores probabilidades de que las cosas tengan un mejor resultado, hay que planificarlas. Los dos ya queríamos cosas distintas para nuestras vidas así como también prepararnos para tener una familia", señala.

Para Cindy fue desafiante ser mamá por primera vez y no tener cerca a su familia. Sí fueron a visitarla, pero resalta que no es lo mismo a que vivan cerca. "No estuve cuando nacieron y crecieron los hijos de mis primas y amigas, entonces no sabía mucho del día a día, pero el instinto maternal es maravilloso, y Valentina, mi marido y yo lo estamos logrando en equipo".

Sus padres provenían de distintas culturas y gracias a eso, la vida de Cindy fue diversa. Como madre, ella también pretende lo mismo para su hjija. Le habla en inglés y español, pero la mayoría de las palabras que dice Valentina son en español. "Creo que puedo hablar en nombre de todas las mamás al decir qué aprendí que lo más lindo en la vida es ser mamá. No hubo nada en mi vida que se compare a esta experiencia. Nada que me haya hecho sentir más completa y feliz al 100%", asegura.

Una conexión con Paraguay

Hacía más de dos años que Cindy no venía al país, primero por el embarazo y luego por el primer año de vida de Valentina. Pero esta ocasión regresó justo a tiempo para el lanzamiento de la nueva colección en la tienda. Su idea además, es traer a Valentina más a menudo, para que conozca y disfrute de su familia paraguaya, de los amigos que son como familia para Cindy y de la cultura local.

Aquí, es su socia Maia Cuevas quien se hace cargo de la tienda, mientras que Cindy es la principal encargada de las compras. "Serendipity es mi otro bebé. Compro todo personalmente en los Estados Unidos con la ayuda de Maia, que conoce lo que las clientas buscan, y lo hacemos por Facetime. Ella también va (a los Estados Unidos) cinco o seis veces al año para comprar juntas. La tienda cuenta con ropas y accesorios para mujeres en diversos estilos y para todas las edades, además de una pequeña sección para niños. La idea es incorporar una sección para hombres y también artículos para la casa dentro de poco", explica.

Además, Serendipity forma parte importante del proceso de continuar en contacto con su país natal, asegura: "La vida a veces pasa tan rápido que uno dice 'voy el mes que viene' y sin darte cuenta pasaron años. Gracias a la tienda no puedo dejar de venir, de estar cerca de mis seres queridos, de mis raíces, además de hacer algo que me encanta porque amo la moda".

Disfrutó al máximo de su carrera como conductora de televisión en los Estados Unidos, pero todo eso quedó atrás. Hoy su prioridad está en ser mamá de Valentina y en su tienda en Paraguay.