Periodistas escritores. Escritores periodistas. Celebramos el arte de dar vida a través de las palabras; porque una vez que se comienza a narrar historias, es difícil marcar el punto final.

Por: Jazmín Gómez Fleitas

"Escribir es despegar las palabras de uno mismo", decía Augusto Roa Bastos. Será por eso que la mayoría de las veces quien elige la profesión de periodista, es seducido por las páginas atestadas de palabras en los libros. El 23 de abril rememoramos el Día internacional del libro y el 26 el Día del periodista en nuestro país; por ello decidimos juntar a algunos de sus exponentes en esta nota que nos dará un vistazo rápido sobre cómo lograron apropiarse de las palabras para inmortalizar testimonios, situaciones y épocas.

Augusto Roa Bastos

Este año recordamos el centenario del nacimiento de nuestro máximo exponente de la literatura paraguaya en el mundo. Ganador del Premio Cervantes en el 89, fue también periodista, cuentista y guionista. Empezó a escribir cuando trabajaba como periodista para el diario asunceno El País, en donde fue corresponsal de guerra y pudo entrevistar al general De Gaulle e incluso asistir a los juicios de Núremberg en Alemania.

Su mayor producción literaria se da en sus años de exilio, cuando escribe El trueno entre las hojas (1953), Hijo de Hombre (1960) y Yo el Supremo (1974). Es con Hijo de Hombre que comienza a ganar premios internacionales y posicionarse como referente de la literatura hispanoamericana. La novela se caracteriza por las técnicas narrativas que emplea, saltos en el tiempo y tramas que aprecen no estar conectadas, además de los testimonios de pobladores rurales, pudiendo rescatar tradiciones y la lengua guaraní.

Yo el Supremo fue el producto de siete años de investigaciones para realizar un complejo perfil del Dictador Perpetuo, José Gaspar Rodríguez de Francia, que gobernó entre 1814 y 1840. A través de la narración en primera persona, que realiza a través de la voz de Francia, reconstruye un período histórico y reflexiona poderosamente sobre el poder. A su regreso al país, tras ser expulsado del país por la dictadura stronista en 1982, adapta la novela para teatro y publica otras obras como: El Fiscal (1993), con la cual consideró, culminaba su trilogía del monoteísmo del poder conformada por Hijo de Hombre y Yo el Supremo.

A pesar de su vasto legado, que difícilmente podrá superarse, existen obras suyas que se perdieron tras su fallecimiento. Entre ellas se encuentran La Inglaterra que yo viví, las crónicas de posguerra que escribió para el El País de Asunción, obras de teatro e incluso guiones de cine escritos en su exilio en la Argentina; también, la obra literaria Fulgencio Miranda, con la que ganó en 1941 el Premio Ateneo Paraguayo; la novela Un país detrás de la lluvia; La Caspa, escrita en su exilio en Francia, y un libro de aforismos: Los 1000 y un proverbios rebeldes.

Josefina Plá

De nacionalidad española, adoptó a Paraguay como su patria desde que llegó al país en 1926. Empezó a escribir colaborando en diversos periódicos y revistas del país con artículos y poemas. Fue ensayista, crítica de arte, cuentista, dramaturga y pintora, además de ser periodista y ceramista. Junto a su esposo Andrés Campos Cervera, compartían su pasión por el arte, él usaba el seudónimo Julián de la Herrería, y juntos realizaron exposiciones colectivas en Paraguay y España. Sus piezas se encuentran en el Museo Nacional de Bellas Artes, en el Centro Cultural Juan de Salazar, en España y Nueva York.

Sus creaciones literarias hablan de la historia social y cultural del Paraguay, además del arte (cerámica, pintura, crítica), en un campo en el cual es considerada como una referente cultural irreemplazable. En sus obras también se puede percibir su pasión por la igualdad entre el hombre y la mujer, y cuenta con más de cuarenta obras poéticas, teatrales y narrativas. Algunas de sus obras son: La mano en la tierra, El espejo y el canasto (cuentos), Antología Poética, Voces femeninas en la poesia paraguaya, En la piel de la mujer.

Gabriel García Márquez

El escritor colombiano, reconocido como exponente del realismo mágico gracias a su obra más conocida Cien años de soledad (1967), se valió de todas sus vivencias de infancia e historias familiares para dar vida a sus narraciones y, a partir de allí, dejar volar su imaginación. Es la historia de amor de sus padres la que lo inspira para escribir El amor en los tiempos del cólera (1985) y su abuela Mina, para el personaje de Úrsula Iguarán que aparecería en Cien años de soledad.

Lo cierto es que sus relatos atrapan y quien lea El coronel no tiene quién le escriba (1961) o Crónica de una muerte anunciada (1981), no quedarán indiferentes. Estudió los primeros años de la carrera de Derecho para complacer a su padre, pero su pasión por la escritura ya lo había hecho publicar su primer cuento un año antes de terminar el colegio y, más adelante, lo convence de trabajar como periodista, motivo por el cual desiste de convertirse en abogado.

Si bien se lo relaciona al realismo mágico, al leer sus demás obras se comprenderá lo que él trataba de explicar: "En cada libro intento tomar un camino diferente. El estilo está determinado por el tema, por el ánimo del momento". En 1994 creó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) que ayuda a jóvenes a aprender con los mejores profesionales y estimular nuevas formar de hacer periodismo. Él fue el presidente hasta su muerte en 2014 y, en su honor, la FNPI creó el Premio Gabriel García Márquez de Periodismo.

Isabel Allende

Periodista y escritora, ganadora de el Premio Hans Christian Andersen de Literatura (al igual que J.K.Rowling) es mundialmente conocida por el éxito de sus novelas. La mayoría de las cuales nacen de cartas o reflexiones personales, y aunque la incluyan dentro del género autobiográfico, ella explica que es la realidad la que la inspira a escribir ficción como una colección de recuerdos; aunque tenga novelas juveniles y también autobiográficas.

“Nadie sabe para quién escribe. Cada libro es un mensaje lanzado en una botella al mar con la esperanza de que arribe a otra orilla”, es una de sus frases conocidas. Su primera novela, escrita en 1982, La casa de los espíritus nació de una carta que había escrito a su abuelo cuando éste estaba a punto de morir. Y Paula, que publicó en 1994, lleva el nombre de su hija que murió en 1992, a la edad de 28 años. Entre sus múltiples títulos se encuentran: Eva Luna, La ciudad de las bestias, El juego de Ripper.

Truman Capote

A los 17 años consiguió trabajo en la revista New Yorker y a los 21 lo abandonaba para publicar una serie de relatos. Si bien en 1948, a los 23 años, publica su primera novela, no es sino hasta 1966 con A sangre fría que se consagraría como escritor. Con ella se acuñó el término non-fiction-novel o novela de no ficción, que le llevó cinco años de intensa investigación para relatar el asesinato real de la familia Clutter. También es conocido por su novela Desayuno en Tiffany's (1958) que fue adaptada al cine y contó con el protagónico de Audrey Hepburn.

Elena Poniatowska

Su familia emigró de Francia a México a raíz de la Segunda Guerra Mundial y, tras estudiar en Estados Unidos, regresa a México para dedicarse al periodismo. Desde 1953 empieza a redactar crónicas, las cuales las firmaba como Hélene. Sus entrevistas a mexicanos y extranjeros empezaron a alcanzar gran éxito, las cuales se recopilarían en dos publicaciones. Su narración se conoce como polifonía testimonial porque recoge opiniones de varios protagonistas en los hechos que reseña.

El reconocimiento lo cosecha con los libros de testimonios: Hasta no verte Jesús mío (1969), basado en una larga entrevista a una lavandera, y La noche Tlatelolco (1971), sobre la matanza de unos estudiantes ocurrida en una plaza. Nada, nadie, las voces del temblor fue una crónica colectiva acerca del terremoto en 1985 de la capital mexicana; pero como escritora también se dedicó a la poesía, al cuento y al teatro. En el 2013 ganó el Premio Cervantes de Literatura.

Gay Talese

Periodista y escritor estadounidense, ayudó a definir el periodismo literario o reportaje de no ficción, también conocido como nuevo periodismo. Escribió para el New York Times -donde entró como el chico de la fotocopiadora-, columnas para The New Yorker, Time, Esquire, Harper's Magazine. Uno de sus artículos más conocidos es Frank Sinatra has a cold (Frank Sinatra tiene un resfriado) pero se hizo conocido por sus reportajes.

Y mientras trabajaba para los diarios, también escribía libros. Honrarás a tu padre (1971) fue el primer libro de no ficción que ayudó como ningún otro a desvelar los secretos, la estructura, las guerras de poder y las vidas familiares de la mafia. Su obra inspiró la creación de la serie Los Soprano. Los hijos (1992) habla de los millones de emigrantes italianos que llegaron a los Estados Unidos a través de una familia que abarca tres generaciones y dos guerras mundiales. Ambas con ediciones en español a partir del 2011 y 2014, respectivamente.

Actualmente, saltó a la polémica con su libro El motel del voyeur (2016). Un reportaje que fue escrito a lo largo de décadas sobre un propietario de un motel en Denver que espiaba a sus clientes. El Maestro de Maestros esperó todo este tiempo para obtener la autorización del dueño, esperándo así que el asunto prescribiese, lo cual valió los cuestionamientos sobre guardarse una historia para poder contarla, en vez de denunciarla. Sin embargo, medios estadounidenses señalaron que Steven Spielberg ya compró los derechos para convertirlo en película. Y es que Talese es uno de los más respetados periodistas de esta corriente de no ficción literaria que alguna vez hay que leer.

Svetlana Aleksiévich

Es una escritora y periodista rusa que ganó en el 2015 el Premio Nóbel de Literatura. Al graduarse del colegio ya comenzó a trabajar en un periódico local y sus textos se encuentran entre la literatura y el periodismo, en donde une diversos testimonios individuales. Para ello viajó a través de casi toda la Unión Soviética y su primer libro fue La guerra no tiene rostro de mujer (1983).

Enfrentada al régimen autoritario y la censura del presidente de Bielorrusia, abandona su país en el 2000 y vivió en Paris, Gotenburgo y Berlín, hasta regresar a Bielorrusia en el 2011. Entre sus obras están: Últimos Testigos. Los niños de la Segunda Guerra Mundial (1985) y Los muchachos del zinc (1990). Fue la primera escritora de no ficción en alzarse con el Nóbel en un siglo.

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