Tras reducir la violencia de las pandillas, El Salvador consolida su modelo político y busca impulsar el turismo, la inversión extranjera y el crecimiento de su economía.

La reciente visita del vicepresidente de El Salvador, Félix Ulloa, a Paraguay dejó un detallado balance sobre la transforma­ción política, social y econó­mica que atraviesa la nación centroamericana bajo la gestión del presidente Nayib Bukele. Durante la conversa­ción en el programa “Fuego cruzado”, emitido por el canal GEN / Nación Media, el segundo del Ejecutivo sal­vadoreño hizo hincapié en la necesidad de articular acuer­dos bilaterales en materias clave como la salud, la inte­gración de tecnología y la cooperación multilateral, tomando también como refe­rencia los avances institucio­nales de la región.

El núcleo de la gestión de gobierno ha estado marcado por un cambio drástico en la seguridad ciudadana. El Salvador, que durante años figuró entre las naciones con los índices de homicidios más altos del mundo debido al accionar de las pandillas, experimentó una reducción drástica en los niveles de violencia tras la implemen­tación de medidas extraor­dinarias como el régimen de excepción. De acuerdo con el vicepresidente, la recupera­ción del control territorial por parte del Estado no solo permitió devolver la tran­quilidad a las comunidades y restituir miles de viviendas a sus legítimos dueños, sino que sentó las bases impres­cindibles para la apertura de una nueva etapa orientada al crecimiento económico.

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

En el ámbito político, el esce­nario salvadoreño ha sufrido una reconfiguración radical. El sistema bipartidista tra­dicional que dominó el país durante tres décadas ha sido desplazado por un amplio respaldo popular al proyecto de Bukele, ratificado en las urnas con mayorías legislati­vas determinantes. Respecto a la orientación ideológica de la administración, Ulloa enfatizó que el Gobierno no se define por esquemas rígi­dos de izquierda o derecha, sino por un enfoque pragmá­tico centrado en la ejecución de ideas concretas y la resolución de problemas estructurales.

Con la seguridad consoli­dada, los esfuerzos princi­pales se reorientan hacia el fortalecimiento macroeconó­mico, la atracción de inversión extranjera directa, el turismo y la infraestructura logística. Asimismo, la estabilidad de la economía dolarizada y la disminución de los factores de expulsión han impulsado el fenómeno de la migración inversa, motivando el retorno de miles de salvadoreños en el exterior que regresan a invertir en sus comunidades de origen.

En el plano interna­cional, el país promueve una política de neutralidad y coo­peración abierta con diversos actores globales, combinando alianzas estratégicas para el desarrollo de infraestructu­ras clave con la participación en iniciativas continentales destinadas a combatir el cri­men transnacional.

Déjanos tus comentarios en Voiz