Defensa del exsenador, condenado a 13 años de cárcel, sostiene que debería ser enviado a la Agrupación Especializada o a Viñas Cue.

El Tribunal de Sen­tencia Especializado en Crimen Organi­zado, integrado por Pablino Barreto, Inés Galarza y Juan Dávalos decretó hoy prisión del exsenador Erico Galeano, condenado a 13 años de cárcel por lavado de dinero y asocia­ción criminal en relación al narcotráfico.

La defensa de Galeano había ofrecido antes de la senten­cia 17 mil millones de guara­níes para que se le beneficie con arresto domiciliario con tobilleras electrónicas. Tam­bién la defensa del exsenador sostuvo que, si se decreta la prisión, como lo es ahora, debería ser en la Agrupación Especializada de la Policía Nacional o en el penal de Viñas Cue.

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La semana pasada, el Minis­terio Público había solici­tado al Tribunal de Sen­tencia la aplicación de la medida preventiva de Galeano, luego de que el martes pasado el plenario de la Cámara Alta aceptara su renuncia a su banca como senador de la Nación.

Galeano fue condenado a 13 años de cárcel en el marco de la causa abierta por la comi­sión de los hechos punibles de lavado de activos y aso­ciación criminal en el caso A Ultranza Py.

El Tribunal de Sentencia dispuso que guarde reclu­sión mientras se tramita la última parte del proceso, descartando de este modo la posibilidad de aplicar arresto domiciliario con tobillera electrónica, tal como había solicitado la defensa, pese a que se ofreció una millona­ria fianza real sobre varios inmuebles.

Galeano cumplirá la medida de prisión preventiva mien­tras se tramita ante la Corte Suprema de Justicia un recurso de casación contra su condena, recurso al cual se sumaría una acción de inconstitucionalidad según anunció su defensa.

Cabe recordar que el Tri­bunal basó su condena bajo el argumento que Galeano “apoyó operativamente a la organización de carác­ter transnacional dedi­cada al tráfico internacio­nal de cargas entre el 2020 y 2021”.

La investigación estableció vínculos con el presunto nar­cotraficante uruguayo Sebas­tián Marset y con el pastor, Miguel Ángel Insfrán, cono­cido como Tío Rico.

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