Se espera que las autoridades del vecino país remitan los datos del teléfono del condenado para saber si mantuvo vínculo con exministro abdista.

La condena a 37 años de cárcel por tráfico de drogas dictada en Brasil contra Lindomar Reges Furtado reaviva los posibles nexos entre el sentenciado y el exministro del Interior Arnaldo Giuzzio. Actual­mente, Giuzzio enfrenta un juicio oral en nuestro país por cohecho pasivo agravado, tras ser acusado de recibir favores del presunto narcotraficante Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua, quien fuera socio comercial de Reges Furtado en Paraguay.

Justamente, este vínculo entre Marcus Vinicius y Giuzzio es el que está bajo investigación judicial. Mar­cus Vinicius le había pres­tado un vehículo blindado al exministro del Interior para sus vacaciones en Bra­sil, y además mantenía reu­niones con la autoridad del gobierno abdista para ganar licitaciones de seguridad con el Ministerio del Interior y la Policía Nacional. Este vínculo –bajo sospecha hoy– fue lo que provocó la caída y poste­rior enjuiciamiento del exmi­nistro del gobierno anterior.

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En el marco del juicio con­tra Arnaldo Giuzzio por sus nexos con el narcotráfico, el Ministerio Público solicitó formalmente al Tribunal de Sentencia la inclusión como prueba de los resultados de la extracción de datos del telé­fono celular de Lindomar Reges Furtado. Estos dispo­sitivos habían sido incauta­dos en su residencia de Her­nandarias durante la fallida intervención de 2022.

REGALOS DE NARCOS

Existe la fuerte sospecha fis­cal de que Giuzzio habría reci­bido “regalos” por parte de Lindomar y, a cambio, pudo haber utilizado información privilegiada de inteligencia para filtrar datos y facilitar la huida del capo brasileño del barrio cerrado en el Alto Paraná.

En el marco del juicio, se espera que las autoridades brasileñas faciliten al tribu­nal de sentencia –presidido por la jueza Adriana Planás– los mensajes del teléfono celular de Reges Furtado. El objetivo es confirmar si Giuzzio mantuvo algún vín­culo con el hoy condenado, considerado uno de los líde­res del crimen organizado en el vecino país y responsable del tráfico de cocaína hacia Dubái y Europa.

De acuerdo con la investiga­ción fiscal, se sospecha que Marcus Vinicius y Lindomar Reges Furtado eran socios comerciales y que crearon varias empresas con capi­tal inyectado por el ahora sentenciado. Asimismo, existen sospechas de que la firma Black Eagle Group SA (cuyo nombre comercial es Ombú SA), propiedad de Marques de Padua y dedicada al blindaje de vehículos de alta gama, recibió fondos de Reges Furtado para operar en Paraguay.

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