Desde su arribo al cargo, el doctor Fretes inició un proceso de revisión de procedimientos y contratos.
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Varios asesores de la presidencia del IPS fueron destituidos por el nuevo titular, Isaías Fretes, quien en conferencia de prensa, denunció la compra excesiva de medicamentos e insumos para pacientes ostomizados que, según explicó, no llegarán a ser utilizados debido a la reducida cantidad de beneficiarios dentro del sistema.
El presidente del IPS resolvió dar por terminadas las funciones de Dora Lilian Torres de Argüello, Fabiola Lizeth Rodríguez Álvarez, quien se desempeñaba como asesora principal, y Máximo Adonis Vargas Morales, asesor adjunto permanente. La decisión se enmarca en una serie de medidas orientadas –según indicó– a reordenar la institución y transparentar su funcionamiento interno.
En reemplazo, fueron designados en cargos de confianza el economista Sergio Lovera Cañete como asesor principal, junto con Mariano González Parra y Miguel Ángel Rodríguez Maidana, también en funciones de asesoría estratégica. Asimismo, fue nombrada Claudia María Martínez Bogado como coordinadora interina de la oficina de coordinación de la gestión administrativa financiera.
Desde su arribo al cargo, el doctor Fretes inició un proceso de revisión de procedimientos y contratos, apuntando a lo que calificó como “cuantiosas irregularidades” dentro del ente previsional. En ese contexto, no dudó en cuestionar decisiones del propio Consejo de Administración, recordando que en su primera sesión solicitó explicaciones sobre la adjudicación reiterada de licitaciones a la oferta más costosa en al menos tres oportunidades.
Una de las situaciones más llamativas fue expuesta ayer, cuando reveló la compra de 25.000 bolsitas para ostomizados pediátricos, a pesar de que el IPS registra apenas 10 pacientes con esta condición. Según detalló, cada paciente requiere como máximo cuatro unidades por semana, lo que evidencia una desproporción significativa entre la demanda real y la cantidad adquirida.
A esta situación se suma un elemento aún más preocupante: los productos, que deberían contar con una vida útil de hasta siete años, estarían próximos a su vencimiento, lo que abre interrogantes sobre la planificación, los controles y la eventual responsabilidad administrativa detrás de estas adquisiciones. Fretes adelantó que se profundizarán las investigaciones para determinar cómo se concretaron estas compras y quiénes estuvieron involucrados en las decisiones.

