La caída del narcotraficante uruguayo en Bolivia fue resultado de la cooperación entre agencias de seguridad de la región.
La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra marcó el cierre de una de las persecuciones más largas contra el crimen organizado en Sudamérica. El operativo que permitió su detención fue ejecutado por fuerzas de seguridad bolivianas, pero tuvo detrás un amplio trabajo de inteligencia compartida entre varios países de la región, entre ellos Paraguay.
Las investigaciones desarrolladas por la Senad permitieron acumular información estratégica sobre las operaciones y el entorno criminal de Marset, considerado uno de los narcotraficantes más influyentes del Cono Sur y líder de una red dedicada al tráfico internacional de cocaína hacia Europa.
INTELIGENCIA PARAGUAYA Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL
Autoridades paraguayas venían siguiendo desde hace tiempo las actividades del grupo liderado por Marset, especialmente por sus conexiones con organizaciones criminales que operaban en la región de la triple frontera y en rutas utilizadas para el envío de droga hacia mercados internacionales. El intercambio de información entre Paraguay, Bolivia, Brasil y Estados Unidos fue clave para reconstruir los movimientos del fugitivo y detectar el lugar donde se ocultaba.
En ese esquema de cooperación, los reportes elaborados por la Senad y otras agencias paraguayas contribuyeron a fortalecer el cerco internacional contra el narcotraficante.
Este tipo de coordinación entre agencias refleja un modelo cada vez más necesario en la lucha contra estructuras criminales transnacionales, que operan simultáneamente en varios países y utilizan complejas redes logísticas para el transporte de drogas y lavado de dinero.
UN OBJETIVO PRIORITARIO PARA LA REGIÓN
La figura de Marset cobró particular relevancia para Paraguay tras el asesinato del fiscal antimafia Marcelo Pecci en 2022, un crimen que sacudió a la región y que puso en evidencia la capacidad operativa de las redes del narcotráfico internacional.
Desde entonces, el seguimiento a las organizaciones vinculadas al narco uruguayo se convirtió en una prioridad para las autoridades paraguayas, que profundizaron el trabajo de inteligencia y la cooperación con agencias extranjeras.

