El operativo policial permitió detener a uno de los criminales más buscados de la región, quien fue expulsado del país y trasladado por la DEA rumbo a Estados Unidos.
La captura del narcotraficante uruguayo Sebastián Marset en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra puso fin a una de las fugas más prolongadas y mediáticas del crimen organizado en Sudamérica. El procedimiento fue ejecutado durante la madrugada del viernes en un operativo de fuerzas especiales bolivianas, que irrumpieron en una vivienda donde el prófugo se ocultaba junto a integrantes de su entorno. Tras varios meses de trabajo de inteligencia y cooperación internacional, las autoridades lograron ubicar su paradero y detenerlo sin que se registraran enfrentamientos.
La caída del narcotraficante era seguida de cerca por agencias de seguridad de varios países. Sobre él pesaban órdenes de captura y pedidos de cooperación judicial vinculados al tráfico internacional de drogas y al lavado de dinero. Además, el Gobierno de Estados Unidos había ofrecido una recompensa por información que permitiera dar con su ubicación, lo que evidenciaba la magnitud del caso y la dimensión internacional de la red criminal que se le atribuía.
FIGURA CENTRAL DEL CRIMEN ORGANIZADO
Marset, de nacionalidad uruguaya, se había convertido en los últimos años en una figura central dentro de las investigaciones sobre narcotráfico en la región. Las autoridades lo señalaban como uno de los principales articuladores de rutas de cocaína desde Sudamérica hacia Europa, a través de una estructura que operaba en varios países. Su nombre apareció en investigaciones en Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, donde se lo vinculó con organizaciones dedicadas al envío de grandes cargamentos de droga hacia puertos europeos.
Antes de convertirse en uno de los hombres más buscados del continente, Marset había tenido antecedentes por narcotráfico en su país de origen. Tras recuperar la libertad, logró reorganizar su estructura criminal y expandir sus operaciones, utilizando empresas de fachada, identidades falsas y una red de colaboradores para moverse entre distintos países. Durante su etapa como prófugo, su figura estuvo rodeada de controversias. Su nombre fue mencionado en diversas investigaciones vinculadas al crimen organizado regional e incluso surgieron sospechas sobre su posible relación con episodios violentos ligados al narcotráfico, lo que incrementó el interés de las agencias internacionales en lograr su captura.
RUMBO A ESTADOS UNIDOS
“El uruguayo capturado Sebastián Marset fue expulsado de Bolivia hace instantes”, informó la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) en una publicación en redes sociales a las 11:35 del viernes, con imágenes del procedimiento realizado en el Aeropuerto Internacional Viru Viru, de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, desde donde despegó en un avión con matrícula estadounidense a las 9:09, a cargo de agentes de la DEA de Estados Unidos.
El avión que transportaba al capo narcotraficante uruguayo, tras su expulsión de Bolivia, aterrizó en el aeropuerto de Lima, Perú. En este lugar, la DEA, agencia federal estadounidense que se encarga de combatir el narcotráfico, cambió de aeronave y continuó su viaje hacia los Estados Unidos.
Según las informaciones que dieron a conocer las autoridades, la DEA completará el traslado de Marset hacia Estados Unidos para someterse a la justicia norteamericana por diversos cargos, hasta la ciudad de Nueva York.
La detención cierra, al menos por ahora, un capítulo que durante años mantuvo en alerta a los organismos de seguridad de la región y que expuso el alcance transnacional del narcotráfico sudamericano.
TRABAJO DE INTELIGENCIA Y PLANIFICACIÓN
El ministro de Gobierno de Bolivia, Marco Antonio Oviedo, detalló que las investigaciones permitieron establecer que Marset había instalado una base de operaciones en Santa Cruz de la Sierra, lo que motivó el despliegue de un procedimiento meticuloso y profesional a cargo de unidades especiales policiales y equipos de investigación. “Unidades especializadas de la Policía trabajaron durante varias semanas para proceder a la captura y posterior expulsión de Sebastián Marset. Esta tarea se realizó con absoluta discreción, sin dar información parcial ni generar especulaciones; una vez producidos los hechos informamos a la opinión pública”, señaló Oviedo. El operativo se ejecutó alrededor de las 3:00 de la madrugada en Santa Cruz, con intervenciones simultáneas en dos inmuebles vinculados al narcotraficante. “El inmueble A era la residencia donde se encontraba Marset, mientras que el inmueble B funcionaba como refugio del grupo de seguridad de este señor”, explicó.
De acuerdo con el informe oficial, ambas acciones se realizaron con pocos minutos de diferencia. Primero se intervino el lugar donde se encontraba el equipo de seguridad del prófugo.
Era el narco más buscado, con una recompensa de hasta USD 2.000.000
Marset utilizaba identidades falsas, presentándose en ocasiones como Luis Amorim Santos o Gabriel de Souza Beumer.
El uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, que fue capturado ayer en Santa Cruz, Bolivia, figuraba entre los fugitivos más buscados por la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA).
La agencia norteamericana ofrecía una fuerte recompensa de hasta USD 2.000.000 por información que permitiera su captura o condena. El uruguayo estaba acusado por la Justicia estadounidense del delito de “conspiración para cometer lavado de dinero”, al haber utilizado presuntamente el sistema financiero de ese país para mover ganancias provenientes del narcotráfico internacional.
Según las autoridades estadounidenses, Marset utilizaba identidades falsas, presentándose en ocasiones como Luis Amorim Santos o Gabriel de Souza Beumer, lo que le ayudaba a movilizarse y eventualmente escapar entre distintos países y evitar su detección. De esa forma habría evadido el último operativo, en julio de 2023, que fue frustrado a última hora en Santa Cruz.
Las investigaciones lo ubican como uno de los principales articuladores del tráfico de cocaína desde Sudamérica hacia Europa, con operaciones que se extendían por Paraguay, Bolivia, Uruguay, Brasil y otros países.
En Paraguay estaba asociado al poderoso clan de Miguel Ángel Insfrán, alias Tío Rico, y de su socio, Jaime Franco, que tenían a su cargo los envíos de cargas de cocaína hacia Europa, a través de los puertos privados en Paraguay y Uruguay. Según los organismos de seguridad, su red criminal estuvo vinculada al envío de más de 16 toneladas de cocaína, incluyendo un cargamento de 11 toneladas incautado en 2021 en el puerto de Amberes, Bélgica, considerado uno de los mayores decomisos registrados en ese continente.
REFUERZAN SEGURIDAD EN LA CÁRCEL DE EMBOSCADA
También las penitenciarías que alojan a procesados y condenados, vinculados al narcotraficante Sebastián Marset, cuentan con las mismas medidas. El penal de máxima seguridad de Emboscada en el pabellón de mujeres, se encuentra en alerta tras la captura de Sebastián Marset en Bolivia, teniendo en cuenta que la esposa del mismo, Gianina García, se encuentra en esta penitenciaría. El ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, refirió que estarán atentos a cualquier información o movimiento que pueda surgir. “Teniendo en cuenta que está privada de libertad la pareja de esta persona (Sebastián Marset) siempre es importante el trabajo interno que se hace con el refuerzo de seguridad, la atención del personal asignado y por sobre todo el trabajo conjunto con la Policía Nacional y las Fuerzas Militares”, dijo a la 730 AM. Indicó que también en otras penitenciarías se encuentran otras personas con procesos abiertos y otras con condena que tienen vínculos con Marset, por lo que “el monitoreo y la información que puedan surgir en materia de inteligencia para nosotros es fundamental, el conocimiento para tomar las medidas necesarias”.
OBSESIÓN POR SER UN FUTBOLISTA
Además de sostener una vida marcada por el lujo y la clandestinidad, dos aspectos que representan continuos movimientos de dinero, Sebastián Marset dedicó años a una faceta que lo acompañó casi como una obsesión: su deseo de ser futbolista. No era un simple pasatiempo, el narcotraficante uruguayo capturado ayer, encontró en el fútbol una forma de proyectar otra identidad pública, maquillando su doble vida en el mundo de la mafia y, al mismo tiempo, alimentar una aspiración personal que muchos describen como la de un futbolista aficionado. En Paraguay protagonizó uno de los episodios más comentados de esa etapa. Cuando se vinculó al Deportivo Capiatá, que por entonces disputaba la división Intermedia del fútbol paraguayo, Marset habría pagado USD 10.000 para utilizar la camiseta número 10. Su relación con el club de la ciudad de los mitos no se limitó al campo de juego. Según datos recogidos por la Fiscalía paraguaya, el uruguayo realizó importantes aportes económicos al equipo, financiando gastos e incluso entregando obsequios de alto valor al entorno deportivo.
“Es el inicio de una serie de acciones”
“Este no es un hecho aislado, es el inicio de una serie de acciones que reflejan la determinación de nuestro gobierno de hacer de Bolivia un país libre del crimen organizado, del narcotráfico y de la corrupción y de la impunidad”, dijo en conferencia de prensa el presidente boliviano, Rodrigo Paz, tras confirmar la captura del narco uruguayo en Bolivia.
Agregó que la captura de Marset significa que Bolivia se encuentra de pie defendiendo la ley y contribuyendo activamente a la seguridad de “nuestra región y del mundo”. “Esta no es una victoria del Gobierno nacional, esta es una victoria de todos los bolivianos y de todas las bolivianas. Asumamos con grandeza este paso fundamental para transformar la patria”, puntualizó. Añadió que la captura reafirma su voluntad en la lucha contra el crimen organizado y las mafias “por encima de intereses políticos, sectoriales o regionales”.
“Este señor me quería asesinar”
El presidente de Colombia, Gustavo Preto, se pronunció sobre la captura del narcotraficante Sebastián Marset, uno de los hombres más buscados en la región. El mandatario recordó que Marset lo había mandado a matar durante el ejercicio de su cargo, además de sindicarlo como responsable del asesinato del fiscal paraguayo Marcelo Pecci. “Este señor me quería asesinar en el ejercicio de mi cargo como presidente de la República, era muy amigo de gente de la Fiscalía de alto nivel, que permitieron que se borrara su nombre de los expedientes del asesinato del fiscal paraguayo Pecci en Cartagena, Colombia. El fiscal Pecci fue asesinado en su luna de miel y ante su mujer embarazada, como si la vendetta reviviera”, publicó en su cuenta oficial de X. El mandatario colombiano aseguró además que Marset es miembro de la junta del narcotráfico en Dubái y sus socios son los grandes capos de la cocaína en Europa y Medio Oriente.
“Hay necesidad de una coordinación”
El presidente uruguayo, Yamandú Orsi, fue consultado ayer por la captura del narcotraficante Sebastián Marset, quien cayó en Bolivia. “Por lo que tengo entendido ya se estaría yendo hacia Estados Unidos”, respondió el mandatario en rueda de prensa.
“Acabo de cortar de hablar con el presidente (Rodrigo) Paz. Estuvimos hace pocas horas juntos, hablando del tema, y bueno, hoy nos despertamos con esta noticia, lo llamé y bueno, tuvieron que superar algunas cosas internas que tenían, que no permitía la captura rápida, pero bueno, por lo que me dijo él se pudo resolver y esto habla de la necesidad de coordinación”, agregó el mandatario. “Existe bastante más coordinación de la que todos suponemos entre los organismos y los responsables de la seguridad de los países”, enfatizó el presidente.

