Mario Abdo Bení­tez irrumpe en el debate de la Caja Fiscal con tono académico, severo y advertencias grandi­locuentes, como si la reforma fuese un despropósito ajeno a toda responsabilidad previa, en especial de su gobierno. Sin embargo, durante su administración (2018-2023) el problema ya estaba diag­nosticado, las alertas esta­ban encendidas y los núme­ros ya eran desalentadores. Pudo haber impulsado cam­bios estructurales, asumir el costo político y abrir el debate de fondo. Pero fiel a su con­ducta política pusilánime no lo hizo. Hoy, desde la como­didad de la tribuna, intenta apuntar a aquello que él bajo su gestión no tuvo el coraje de enfrentar.

La crítica tardía tiene algo de ironía involuntaria. Por­que cuestionar ahora lo que no se tuvo el coraje de refor­mar cuando se tenía el poder convierte el discurso en una suerte de ejercicio selectivo de memoria. La Caja Fiscal no nació ayer ni se deterioró por generación espontánea, hubo un deterioro que se fue dando con los años. Si hoy Abdo se presenta como guar­dián de derechos adquiridos, también debería explicar por qué cuando le tocó gobernar optó por la prudencia política antes que por la reforma que ahora juzga con tanta firmeza.

Oportunista como siempre, el jefe de Estado se despachó contra el proyecto de reforma que plantea la actual admi­nistración, señalando a boca llena que la clase política es la que debiera primeramente quitarse los privilegios para poder meter la mano en el bol­sillo de los jubilados.

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Sin embargo, en los años que estuvo al frente del Gobierno no articuló un proyecto cohe­rente. En su gestión, cono­ciendo el problema de la Caja de Jubilaciones del sec­tor público no hizo ninguna propuesta y la problemática la conocía muy bien.

DÉFICIT EN AUMENTO

Solo para tener una referen­cia, la Caja Fiscal cerró el año 2021 con un déficit acumu­lado de G. 1,13 billones (unos 165 millones de dólares), lo que representó un incre­mento del 1 % respecto al cie­rre de 2020. Este desequili­brio se debió a que los egresos (G. 3,59 billones) superaron ampliamente los aportes (G. 2,46 billones).

En la última década (2016–2025), el déficit acumu­lado en esos 10 años fue de 1.683 millones de dólares, y gran parte de ese período el gobierno que estuvo al frente fue del mismo que ayer hablaba de excluir “privile­gios” y de “dar el ejemplo” a la gente: Mario Abdo Benítez.

Su propio hermano, el exmi­nistro de Hacienda de su gobierno, Benigno López, señalaba estos días de la urgencia de llevar adelante estas reformas. “Así como está la Caja Fiscal va camino a que sea una crisis mucho mayor”, señaló a 1020 AM el extitular, quien recordó en la citada entrevista “que las medidas cuanto más tem­prano se toman son menos caras”. Esto fue un mensaje solapado a las decisiones y medidas que no se tomaron durante el gobierno de Abdo Benítez.

Según datos del Ministerio de Hacienda (hoy Ministerio de Economía) en el 2018, primer año de gobierno de Abdo, el saldo en rojo de la Caja Fis­cal fue de G. 644.927 millo­nes, mientras que en el 2019 alcanzó G. 785.992. Desde el año 2020 (año de pandemia) el agujero alcanzó el billón de guaraníes, mientras que en el 2021 la pérdida trepó a G. 1,1 billones, en el 2022 la pérdida tuvo una disminución com­parada al año anterior de G. 880.734 millones y en el 2023 nuevamente ascendió a G. 1,1 billones.

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