Tras la postergación del tratamiento del proyecto de reforma de la Caja Fiscal por parte de la Cámara de Senadores, los gremios docentes comenzaron a exhibir posturas divergentes respecto a la eventual convocatoria a una huelga y al inicio –o no– del lectivo previsto para el próximo 23 de febrero, fecha fijada en el calendario escolar oficial del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC).
La decisión del Senado de aplazar el estudio de la iniciativa hasta el 25 de marzo no logró descomprimir el conflicto con el sector educativo, que desde hace semanas viene expresando su rechazo a la reforma impulsada por el Poder Ejecutivo, principalmente por el impacto que tendría en el régimen jubilatorio de los docentes. En ese contexto, algunas organizaciones sindicales ratificaron medidas de fuerza, mientras otras se muestran dispuestas a aguardar el desarrollo del diálogo político e institucional.
NO SE MODIFICA POSTURA
Por un lado, el secretario general de la Organización de Trabajadores de la Educación (Otep-Auténtica), Gabriel Espínola, sostuvo que la postergación del proyecto no modifica la postura del gremio y confirmó que no iniciarán las clases en la fecha establecida. “Al igual que la decisión del Senado, hoy está postergado el inicio de clases. El día 23 se inicia la huelga nacional”, afirmó el dirigente sindical en entrevista con el programa “Tarde de perros”, emitido por Universo 970 AM/Nación Media.
Espínola insistió en que la medida responde a una definición política del sector docente, enmarcada en la defensa de los derechos adquiridos y en la necesidad de frenar una reforma que, a criterio del gremio, afecta directamente la estabilidad y las condiciones laborales de los educadores. No obstante, dejó abierta una puerta a una eventual revisión de la medida, en caso de que el Gobierno y el Congreso habiliten un espacio de negociación real.
REVISAR LA DECISIÓN
“Si se instala una mesa de trabajo y se ve que esa mesa va a llegar a un acuerdo favorable, ciertamente también podemos revisar la decisión política que se tuvo”, señaló, reconociendo que la huelga forma parte de una estrategia de presión frente a las decisiones del Legislativo.
En contrapartida, otros sectores gremiales adoptaron una posición más moderada tras la decisión del Senado. El presidente de la Federación de Educadores del Paraguay (FEP), Silvio Piris, manifestó que, por el momento, no existen razones suficientes para impedir el inicio de las clases y abogó por mantener la expectativa en torno al curso que tome el debate parlamentario.
“Eso tenemos que conversar. Yo creo que si no hay atropellos, mañana vamos a reunirnos. Desde mi punto de vista, no hay motivos para no iniciar las clases”, expresó Piris en declaraciones a la radio 1080 AM. Si bien aclaró que la posición final será consensuada con las bases, indicó que la postergación del tratamiento legislativo genera un escenario distinto, que amerita cautela y diálogo.
“No quiero decir que sí o sí se van a iniciar las clases, pero vamos a estar expectantes”, añadió, marcando distancia de una convocatoria inmediata a la huelga nacional.
El escenario, así, queda marcado por la fragmentación del movimiento sindical docente, mientras el Gobierno busca ganar tiempo para encauzar el debate de una reforma considerada clave para la sostenibilidad de la Caja Fiscal, pero que sigue generando fuertes resistencias en sectores estratégicos como el educativo.

