El abogado Emilio Fuster, quien se desempeñaba como defensor de Arnaldo Giuzzio –acusado por cohecho pasivo tras recibir presuntamente favores de un narcotraficante–, renunció a la representación del procesado. Con esta acción, se habría puesto en marcha una maniobra dilatoria para suspender el inicio del juicio oral y público contra el exhombre fuerte del gobierno de Mario Abdo Benítez.Mediante un escueto escrito presentado ante la Secretaría de la Presidencia del Tribunal de Sentencia, a cargo de la jueza Adriana Planas, Fuster comunicó formalmente su renuncia. El hecho fue interpretado como una “chicana” o acto dilatorio, atribuible tanto al abogado como al acusado, con el objetivo de postergar el inicio de la audiencia oral y pública.
ACUSACIÓN
Giuzzio está acusado de cohecho pasivo agravado por recibir presuntamente favores del narcotraficante Marcus Vinicius Espíndola Marqués de Padua. El agravante radica en que, al momento de los hechos, Giuzzio ocupaba un alto cargo en el gobierno de Mario Abdo Benítez, primero como ministro de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y posteriormente como ministro del Interior, instituciones claves en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
Si bien el proceso penal se centra en el vínculo con Espíndola Marqués, también existen sospechas de que habría mantenido comunicaciones de carácter amistoso con el narcotraficante brasileño Lindomar Reges Furtado.
En este último caso, el Ministerio Público aguarda informes sobre llamadas y mensajes provenientes de Brasil, a fin de determinar si efectivamente existió dicha relación, lo que podría agravar aún más la situación judicial del exministro.
PRESO EN BRASIL
El capo brasileño Marcus Vinicius, actualmente recluido en Brasil, es señalado –junto con Lindomar Reges Furtado– como uno de los integrantes de una organización criminal. De acuerdo con las investigaciones, Giuzzio habría mantenido contacto con ambos mientras ejercía un cargo clave dentro del Gobierno.

