La Caja Fiscal enfrenta un déficit creciente que pone en riesgo su sostenibilidad. El proyecto de ley que será tratado en el Congreso propone cambios para equilibrar el sistema y garantizar las jubilaciones.

La Caja Fiscal es el sis­tema que paga las jubi­laciones y pensiones de los funcionarios públicos en Paraguay. Funciona bajo un esquema de reparto soli­dario; los aportes de los tra­bajadores activos financian los haberes de los jubilados actuales. El problema es que ese equilibrio dejó de existir hace años y hoy el sistema gasta mucho más de lo que recauda.

De acuerdo a un análisis del sistema previsional realizado por el Ministerio de Econo­mía y Finanzas (MEF) con corte al cierre de 2023, la Caja contaba con 232.631 aportan­tes activos y 74.339 jubilados y pensionados. La relación es de 3,1 activos por cada pasivo, cuando los estudios actuaria­les indican que se necesitan al menos cinco aportantes para financiar de forma sostenible un beneficio jubilatorio. Esa brecha explica el déficit cre­ciente que hoy amenaza las finanzas públicas.

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CAJAS

El sistema está compuesto por varios regímenes con reglas distintas. Se divide en dos grandes programas:

Programa Civil: Adminis­tración Pública, Magisterio Nacional, Docentes Univer­sitarios, Magistrados Judi­ciales y otros sectores.

Programa no Civil: Fuerzas Armadas y Policía Nacional.

Esta fragmentación norma­tiva es uno de los principales problemas del sistema, ya que conviven sectores con edades de jubilación, años de aporte y beneficios muy dispares den­tro de una misma caja.

Los números muestran que el déficit no es generalizado, sino concentrado en secto­res específicos. En 2025, la Caja Fiscal registró ingre­sos por G. 3,31 billones y gas­tos por G. 5,87 billones, con un déficit total de G. 2,56 billones (USD 380 millo­nes), equivalente a un des­balance del 44 %.

El único sector con supe­rávit operativo es el de los empleados públicos, cuyos excedentes se utilizan para financiar los desajustes del resto del Programa Civil. En contraste, los mayores défi­cits se registran en:

Magisterio Nacional, que explica cerca de la mitad del rojo total.

Policía Nacional, con un défi­cit cercano al 60 %.

Fuerzas Armadas, con un déficit superior al 75 %.

Estos sectores, además, con­centran una gran cantidad de jubilados. El Magisterio Nacional reúne casi el 50 % de los beneficiarios, mien­tras que policías y militares no cuentan con fondos acu­mulados y dependen directa­mente del Presupuesto Gene­ral de la Nación (PGN).

PROBLEMA DE FONDO

La gerente de Desarrollo Eco­nómico, Liz Coronel, explicó a La Nación/Nación Media que uno de los factores que más incide en el deterioro del sistema es la ausencia de una edad mínima de jubila­ción en varios regímenes, lo que habilitó retiros a edades muy bajas y un pago prolon­gado de beneficios.

“En el sector docente, por ejemplo, el 71 % de los nuevos jubilados se retiró con menos de 55 años, e incluso se regis­traron casos de personas que accedieron a la jubilación con 40 o 41 años, una situación que incrementa de forma sig­nificativa el gasto previsional a lo largo del tiempo”, precisó.

Coronel reiteró que uno de los factores que más incide en el desequilibrio es la jubi­lación a edades tempranas. En varios regímenes no exis­tía una edad mínima obliga­toria, lo que permitió retiros a los 40 o 50 años y extendió el pago de beneficios durante décadas.

A esto se suman beneficios que no cuentan con respaldo contri­butivo, como el reconocimiento de años por hijos, y esquemas de cálculo que toman el último salario, elevando artificial­mente los haberes.

El único sector con superávit operativo es el de empleados públicos.

IMPACTO

Según las estimaciones ofi­ciales citadas por Coronel, si no se aprueban reformas, el déficit promedio de la Caja Fiscal para los próximos cinco años rondaría los USD 790 millones anuales. En cambio, la incorporación de una edad mínima de jubila­ción de 57 años para los sec­tores que hoy no la tienen, permitiría reducir ese défi­cit aproximadamente a la mitad. Sin cambios, advirtió, el rojo anual podría ubicarse en torno a USD 700 millones por año, lo que implicaría una presión creciente sobre el presupuesto público.

REFORMA

El proyecto de ley impulsado por el Poder Ejecutivo intro­duce cambios paramétricos para frenar el deterioro del sistema. Entre los puntos cen­trales se destacan: una edad mínima de jubilación, que fija un piso de 57 años para sectores que no lo tenían.

El aumento de aportes al 22 %, distribuidos entre traba­jador y Estado. El nuevo cál­culo del haber jubilatorio y el ajuste de tasas de susti­tución: los haberes se ubi­can entre el 60 % y el 85 %, según edad y años de aporte.

Los estudios actuariales del Ministerio de Economía estiman que estas medidas reducen el déficit actuarial en más del 60 % y permiten postergar el agotamiento de los recursos del Programa Civil hasta 2032.

CAMBIOS

Esta semana, la Cámara de Diputados otorgó media sanción al proyecto, incor­porando modificaciones relevantes. Entre ellas, se establece que el aporte del Estado será del 5 % y se aplicará de forma gradual (el proyecto del Ejecutivo prevé un aporte del 3 %), mientras que el aporte del afiliado será del 16 % para sectores superavitarios y del 19 % para sectores defi­citarios.

Para el Magisterio Nacional, Docentes Universitarios y Magistrados Judiciales, la jubilación ordinaria queda­ría fijada en 57 años de edad y 25 años de aporte, con tasas de sustitución de entre 60 % y 85 %.

En el caso de la jubilación extraordinaria, la edad mínima será de 55 años, con 30 años de aporte, y el haber se calculará sobre el prome­dio salarial de los últimos 10 años.

En el sector de Fuerzas Públicas, se establece una edad mínima de 57 años, con 25 años de aporte, y un cálculo del haber basado en el promedio de los últimos cinco años, eliminando la equiparación automática con los salarios de los acti­vos.

Los estudios actuariales del Ministerio de Economía estiman que estas medidas reducen el déficit actuarial en más del 60 %.

MACROECONOMÍA

El analista económico Víc­tor Pavón habló con La Nación/Nación Media y mencionó que el tamaño actual del Estado y el nivel de déficit de los regímenes previsionales constituyen riesgos serios para la soste­nibilidad fiscal del país y la preservación del grado de inversión.

Sostuvo que el Estado debe revisar su estructura, ya que existe un sobredimensiona­miento del personal público en varios sectores, con más funcionarios de los nece­sarios para prestar servi­cios básicos. Sugirió que, si el Congreso no aprueba los cambios propuestos, Para­guay podría enfrentar una situación “muy peligrosa” desde el punto de vista eco­nómico. “Este desequilibrio no es solo un problema previ­sional, es un riesgo para toda la economía”, concluyó. Sin reformas, el déficit anual de la Caja Fiscal podría superar los USD 700 millones en los próximos cinco años, com­pitiendo directamente con recursos destinados a salud, educación, inversión pública y programas sociales. Como advirtieron expertos, el des­equilibrio previsional ya no es solo un problema de jubi­laciones sino un riesgo para la sostenibilidad fiscal y la estabilidad económica del país.