“Ellos recono­cieron públi­camente que fue un espionaje”, dijo el pre­sidente Santiago Peña sobre la situación diplomática con el Brasil en torno a la negocia­ción de Itaipú que, según dio a entender en charla con perio­distas en el pódcast “Paraguay adelante”, ya fue superada al darse una comunicación ofi­cial del gobierno de Lula, acla­rando que no tuvo derivación en el Ministerio Público y que se archivó como documento clasificado de inteligencia.

“Nos entregaron un docu­mento, como muchos de los documentos que nosotros reci­bimos de agencias de inteligen­cia de otros países, que por la Ley de Inteligencia se cla­sifican esas informaciones. Entonces, ellos nos entregaron justamente porque nosotros les dijimos ‘no nos vamos a sen­tar en la mesa hasta que uste­des informen oficialmente’”, relató el jefe de Estado. “Y ellos nos decían, ‘pero noso­tros tenemos una investigación abierta en el Brasil sobre este caso’. No me importa. Uste­des le deben una respuesta al Estado paraguayo represen­tado a través del Poder Ejecu­tivo.

Entonces, ellos entregan un documento que es para ellos clasificado y entregan a la agen­cia de inteligencia paraguaya, a la Secretaría Nacional de Inteligencia, y eso entra den­tro de un sistema de clasifica­ción, como tienen todos los paí­ses del mundo”, explicó Peña.

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En marzo pasado, el gobierno de Lula admitió a través de un comunicado que la Agen­cia Brasileña de Inteligencia (Abin) organizó una opera­ción de espionaje contra Para­guay desde junio de 2022, en el marco de la negociación del Anexo C de la hidroeléctrica. El operativo, iniciado bajo la ges­tión de Bolsonaro, se cerró el 27 de marzo de 2023.