Referentes y actores políticos de la oposi­ción quedaron nue­vamente en offside con el discurso catastrófico y de un país de miseria tras el segundo grado de inversión otorgado a Paraguay. Este mismo dis­curso se replica en ciertos periodistas y medios de comu­nicación que intentan insta­lar, a como dé lugar, que Para­guay se encuentra al borde de un colapso.

Sin embargo, Paraguay se encuentra muy lejos de la miserabilidad, considerando que la calificadora crediticia internacional Standard & Poor’s, una de las más renom­bradas del mundo, aumentó el rango del país.

Antes lo hizo Moody’s, que en julio de 2024 ubicó a Paraguay como un país confiable para la inversión internacional. Lograr el grado de inversión era prácticamente imposible de acuerdo al sector opositor y a sus voceros mediáticos, bajo el argumento de “graves hechos de corrupción” y el “atropello” a las instituciones del Estado, como el Congreso.

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La destitución de Kattya González a través de la pér­dida de investidura fue utili­zada a diestra y siniestra para fomentar el discurso de un país al borde del colapso. Dio­nisio Borda, exministro de Hacienda, había manifestado en su momento que la salida de Kattya “alejaba a inversionis­tas” y a la posibilidad de lograr el grado de inversión. La pro­pia Kattya replicó y utilizó este discurso tras su salida del Legislativo. “Es inocultable lo que pasó en nuestro país el 14 de febrero. La situación afecta a la imagen país, la economía, la cultura democrática, el grado de inversión y más. El abuso de poder impacta en la vida de cada paraguayo/a, por eso hay que resistir y luchar”, afirmaba en su momento.

El analista económico, por ejemplo, Víctor Benítez había pintado un panorama apoca­líptico para el gobierno de Peña al afirmar que “ya tiene la hela­dera vacía”. El nuevo logro económico del Gobierno pinta un escenario bastante diferente.

RECONOCIMIENTO

Mientras las críticas de los agoreros siguen cayendo sobre el Gobierno, el Paraguay sigue cosechando reconoci­mientos a nivel mundial. Hoy nuestro país no solamente cuenta con la confianza para la inversión internacional, sino también para ser sede y organizador de eventos de gran envergadura.

Además de lo económico y financiero, con la postura polí­tica y de Estado, el presidente Santiago Peña ha logrado esca­lar y posicionarse como uno de los presidentes más destaca­dos a nivel mundial, logrando el apoyo de mandatarios de potencias como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El presidente nortea­mericano envió una carta a su par paraguayo para expresarle el total apoyo de su gobierno a su gestión para seguir con los grandes logros económicos en el Paraguay. Así, el Gobierno y el presidente Peña van des­montando el discurso derro­tista de la oposición y de algu­nos medios y sus referentes.

LOS HATERS

No solo actores políticos son parte de la lista de los pronostica­dores del país del fracaso, ese país paralelo al real. También se suman actores mediáticos.

El periodista Benjamín Fernández Bogado es uno de los “haters” más conocidos del Gobierno. Este no solamente celebró las declaraciones de los Estados Unidos hacia políticos paraguayos, de la mano del embajador estadounidense Marc Ostfield y del expresidente Mario Abdo Benítez, sino que también insistía con el “riesgo” que corría Paraguay de no llegar al grado de inversión.

“EE. UU. endurece sanciones contra Cartes. El modelo de resolver estos líos ‘a la paraguaya’ no funciona con la ley Magnitsky. Se agra­van las cosas y el grado de inversión puede significar nada sin justi­cia local que ande. Aumenta la presión internacional”, afirmaba.

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