Arnoldo Wiens, aspi­rante a la Presiden­cia de la República para las elecciones naciona­les del 2028, pese a su derrota en el 2022 en las internas del Partido Colorado y denun­cias de corrupción en su ges­tión durante el gobierno de Mario Abdo Benítez, aplica el discurso de ataque hacia el presidente de la República, Santiago Peña.

Sin embargo, Wiens parece olvidar las denuncias de corrupción y el despilfarro del dinero estatal en su ges­tión, como el puente de Ñan­dutí, ubicado sobre la avenida Ñu Guasú, que causó en su momento un gran rechazo y cuestionamientos ya que fue construido en plena crisis económica y sanitaria por el covid-19.

Con un alto costo, el entonces ministro de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC), Arnoldo Wiens, adjudicó el proyecto a Engineering SA, a una de las empresas mima­das con millonarias licitacio­nes en el gobierno de Abdo Benítez. Inicialmente la adju­dicación de la obra fue de G. 12.437.501.790 y luego de dos convenios modificatorios, aumentó finalmente a la suma de G. 14.121.427.400.

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La denuncia llegó al Ministe­rio Público, presentada por diputados de la oposición del pasado periodo legislativo tras las denuncias de irregularida­des halladas por la Contraloría General de la República (CGR). En esta causa están sujetos a investigación todas las perso­nas que tuvieron que ver con la obra, Arnoldo Wiens, directi­vos y funcionarios del MOPC durante su gestión.

DEJÓ MILLONARIAS DEUDAS

Arnoldo Wiens, además, dejó un legado de deudas para el país y el Estado a las construc­toras extranjeras. Tras culmi­nar con su gestión la Procura­duría General de la República (PGR) fue notificada sobre un laudo arbitral internacional relacionado con la demanda de la empresa portuguesa Mota-Engil contra el MOPC, que determinó que la cartera estatal debe abonar USD 13 millones, además de aproxi­madamente USD 2.400.000 en intereses acumulados. En un discurso político, Wiens pidió a Peña “que deje de robar”; sin embargo, las millonarias deu­das generadas en su gestión siguen siendo honradas por el actual gobierno, incluso se die­ron continuidad a varias obras de infraestructura paradas por las deudas que se generó en su administración.

EL ACUEDUCTO QUE NUNCA FUE

Una de esas obras que tuvo que ser prácticamente reiniciada fue el acueducto del Chaco, financiado por una donación de USD 60 millones de la Agen­cia Española de Cooperación Internacional para el Desa­rrollo (AECID), un préstamo de USD 20 millones del Banco Interamericano de Desarro­llo (BID), y una contrapar­tida local de USD 8 millones.

A pesar de esta millonaria inver­sión, las fallas que se presenta­ron desde su inauguración en setiembre de 2020 han dejado a muchas comunidades sin el servicio esencial prometido. Con esta obra, que nunca fue, fueron afectadas poblacio­nes de Mariscal Estigarribia, Loma Plata y comunidades indígenas del departamento de Boquerón, que habían denunciado que el acueducto funcionó solo durante 15 días después de su inauguración y lleva mucho tiempo sin pro­veer agua potable.

Estas son solo algunas de las obras y pro­yectos que quedaron paradas e incluso inservibles por la corrupción y la generación de deudas en la administración de Arnoldo Wiens al frente del Ministerio de Obras Públicas, y quien ahora pretende dar cátedra de moral al presidente de la República, Santiago Peña.

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