Como saltamontes, Daniel Pereira Mujica, candidato del destituido Miguel Prieto a la intendencia de Ciudad del Este, posa en cada palada inicial que apura María Portillo, aprovechando así actividades municipales para su campaña proselitista en busca del continuismo, pese a la deplorable administración de la que formó parte.
- Por Rossana Escobar
- Rossana.escobar@nacionmedia.com
La mayor auditoría del uso de fondos municipales la están dictaminando los pobladores de Ciudad del Este con la herencia que les deja la nefasta gestión de Miguel Prieto, quien promueve el continuismo a través del candidato a intendente Daniel Pereira Mujica. Pese a que este fue director administrativo, director general, últimamente asesor “figureti” de la municipalidad y fue parte de ese primer anillo que sumió a la institución en un esquema de indisimulada corrupción y de mentiras, Pereira Mujica se vende como una alternativa.
Mientras Pereira Mujica salta de palada inicial a otra junto con María Portillo, intendenta interina y aliada que les aseguró “la tranquilidad” en su momento a cambio de algunos nepos en la municipalidad, la ciudadanía sufre la pesada herencia producto de una funesta administración que básicamente se dedicaba al desvío de fondos con diversas maniobras, tal como reveló el equipo interventor en agosto pasado.
Los 7 años de Prieto en la Municipalidad del Este significó desde sus inicios en despilfarro, clientelismo con cargos públicos y adjudicaciones de contrataciones, sobreprecios y un secretismo que requirió mucho esfuerzo en busca de información pública en lo que hace a los gastos.
Operadores de campaña, amigos, expareja junto con su parentela fueron elementos funcionales del esquema de rapiña a la municipalidad. Este modus operandi dejó como resultado el sonado fraude Tía Chela, con la simulación de compras de alimentos durante la pandemia con un perjuicio que orilla los G. 1.800 millones, la compra inexistente de 50 mil kilos de harina a un humilde constructor de pozo artesiano, las comisiones vecinales utilizadas por el esquema, el frazadero convertido en constructor, la disco transformada en constructora, los puentes “de oro” con generosos anticipos a precios que se tornan más que dudosos son parte también de la estafa de la confianza.
Los miles de millones repartidos a los amigos, expareja, parientes, operadores, etc., con la ejecución de un astronómico presupuesto de unos G. 300.000 millones no se ven reflejados en el mejoramiento de la ciudad, menos aún los servicios. Se ufanan de 1.300 obras realizadas en la ciudad, pero en su mayoría se reducen a bacheos, algunas cuadras de empedrados que como mucho llegan a 40 km (según manifestó un concejal municipal), además de algunas lomadas a precios “de oro” no existe una revolución en infraestructura en los barrios.
Los miles de obras de las que hablan Prieto y su equipo para promocionar la campaña de Pereira Mujica, prácticamente se reducen a los papeles siendo incluso esta situación motivo de fuertes cruces entre los ediles serviles al destituido intendente y los críticos de las ejecuciones poco claras.
Estos hechos de clientelismo y maniobradas contrataciones en detrimento de la eficiencia en el uso de los recursos públicos por la ausencia de precios competitivos o sobreprecios, descuido de calidad y hasta contraprestaciones fantasma fueron acumulando denuncias presentadas a la fiscalía que suman 60, de las cuales varias fueron confirmadas y dos se encuentran en plena etapa de acusación a Prieto. En este contexto, Pereira Mujica como aliado estratégico del destituido intendente tiene mucho que explicar antes que aspirar a otro, más aún porque fue director administrativo y pieza clave en la administración.

