La semana pasada Para­guay fue anfitrión del periodo de sesiones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), que se desarrolló en Asunción. En un balance de lo que ha dejado en esta oca­sión, el juez paraguayo Diego Moreno destacó la relevan­cia histórica y simbólica de que el tribunal interameri­cano sesione nuevamente en Paraguay, a 20 años de la pri­mera visita.

En una charla con La Nación/Nación Media, Moreno señaló que este encuentro no debe quedarse en gestos pro­tocolares, sino convertirse en una oportunidad para que el Estado paraguayo asuma acciones concretas en favor de las víctimas del sistema, refuerce el cumplimiento de las sentencias y fortalezca la democracia y el Estado de derecho. Recordó que una sentencia que no se cumple es una sentencia que no repara a las víctimas, que no logra evi­tar futuras violaciones y que no hace justicia en el plano de la realidad.

–¿Qué impacto tiene el desarrollo de las sesiones de la Corte IDH por fuera de su país sede?

–Tiene un impacto muy grande; la Corte IDH es un tribunal que, desde hace varios años, tomó la decisión de sesionar, siempre que sea posible (lo que por lo general se da dos veces al año) fuera de su sede, que es la ciudad de San José, en Costa Rica. La primera visita fuera de la sede se dio precisamente hace 20 años y Paraguay fue el primer país en el que la Corte IDH celebró un periodo de sesiones fuera de San José. Estas visitas permiten dar a conocer el trabajo del tribu­nal, acercar a la Corte IDH a la gente de cada país, mante­ner audiencias de supervisión de cumplimiento de senten­cias pendientes en cada país, llevar a cabo seminarios de divulgación y otros even­tos que hacen a la labor de la Corte IDH.

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–¿Qué relevancia tiene que la Corte IDH realice su periodo de sesiones en nuestro país?

–Tiene una enorme relevan­cia. En primer lugar, con esta invitación, el Estado para­guayo, con todos los desa­fíos y hasta las críticas que puedan hacerse, exterioriza un gesto importante que con­siste en invitar a la Corte IDH a sesionar acá. La Corte IDH visita los países por invita­ción de los propios Estados, y este es un gesto que hay que destacar. Ahora bien, no todo puede quedar en gestos. Esta debe ser una ocasión para que el Estado adopte accio­nes concretas que eviden­cien un compromiso con las víctimas del sistema, con el cumplimiento íntegro de las sentencias y con generar con­diciones más propicias para la promoción y protección de las libertades fundamentales en el país. Ahí tenemos desafíos enormes.

–¿Cómo evalúa usted el desarrollo de las distintas actividades?

–Las evalúo de forma muy positiva. Hubo un esfuerzo muy grande de distintos acto­res locales que tuvieron que realizar un enorme trabajo de coordinación y articulación con la Secretaría de la Corte IDH para que todo saliese de la mejor manera posible. También hubo un espacio de diálogo con la sociedad civil, en el que algunos actores pudieron dar a conocer sus reclamos; reuniones protoco­lares y de trabajo con distin­tas autoridades, audiencias públicas, deliberaciones, etc.

–¿Qué opinión tiene sobre las relaciones del Gobierno con la Corte IDH?

–Creo que la relación entre Paraguay y la Corte IDH se tiene que fortalecer día a día. Somos parte de la Conven­ción Americana desde 1989, y en el año 1993 reconocimos la competencia de la Corte IDH, decididos a dejar atrás un pasado de violaciones gra­ves y sistemáticas a los dere­chos, aunque, por supuesto, los retos persisten.

Pero somos parte de la OEA desde mucho antes, desde su fundación formal en 1948 e incluso desde las primeras conferencias americanas de fines del siglo XIX. Estos vín­culos se tienen que fortalecer con acciones concretas que evidencien un compromiso de nuestro Estado y de nues­tra sociedad con la democra­cia, el Estado de derecho y los derechos humanos. Consi­dero muy positivo el gesto del Gobierno de invitar a la Corte IDH a sesionar en nuestro país, pero ese gesto, por supuesto, se tiene que complementar con acciones concretas en favor de las víc­timas y del fortalecimiento de la democracia y el Estado de derecho.

–¿Cuáles son los desafíos que ve como miembro de la Corte?

–Hay varios desafíos. Creo que colectivamente todos los pueblos de las Américas debemos seguir trabajando para fortalecer el sistema interamericano de protec­ción de derechos humanos como una instancia coadyu­vante para construir mejores instituciones democráticas, que tengan siempre como principio rector el respeto irrestricto de la dignidad humana.

–¿Cómo ve a Paraguay en materia de cumplimiento de las sentencias de la Corte?

–He expresado pública­mente mi preocupación e interés, como ciudadano, no solo como juez, de que no solo Paraguay, sino todos los paí­ses, cumplan a cabalidad las sentencias de la Corte IDH. Pero ya harán mis colegas las evaluaciones del caso sobre los avances y desafíos que aún persisten a nivel nacional, en razón de que yo no puedo intervenir en casos contra el Estado paraguayo, ni siquiera en instancia de supervisión de cumplimiento de senten­cias. Lo que sí le puedo decir, a nivel regional, es que, si bien tenemos avances importan­tes, debemos seguir traba­jando de forma colectiva para lograr el pleno cumplimiento de todas las sentencias de la Corte IDH en todos los paí­ses de la región. Una senten­cia que no se cumple es una sentencia que no repara a las víctimas, que no logra evitar futuras violaciones y que no hace justicia en el plano de la realidad.

–¿Algún aspecto que quiera mencionar sobre su gestión?

–Solamente mantener el compromiso firme que asumí ante los Estados que forman parte de la Conven­ción, y ante la opinión pública interamericana, de que voy a dejar hasta la última gota de sudor para trabajar porque los Estados cumplan con sus obligaciones internacional­mente contraídas en mate­ria de derechos humanos, y que se proteja siempre a las víctimas. De paso, me gustaría dejar el nombre de mi país en alto, haciendo el mejor trabajo posible como juez de nacionalidad para­guaya. Aunque no represente a mi país, porque el cargo lo ejerzo a título personal, no por eso dejo de ser el juez nacional de Paraguay en la Corte IDH, y eso constituye un estímulo y una responsa­bilidad enorme.

Esta es la tercera vez que la Corte Interamericana de Derechos Humanos sesiona en nuestro país. Esta sesión se dio 20 años después de la primera oportunidad.

“Esta debe ser una ocasión para que el Estado adopte acciones concretas que evidencien un compromiso con las víctimas del sistema, con el cumplimiento íntegro de las sentencias”.

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