Cuando todas las mediciones plantean que Cecilia Pérez era la mejor ministra del Gabinete, al menos la mejor considerada. Cuando no hay dudas que su vocería era aceptada y respetada en diferentes medios, absolutamente polarizados: ¿cual pudo ser el motivo del Presidente para reemplazarla por un oscuro funcionario, fracasado en su gestión al frente del INDI?

Hay dos razones muy fáciles de explicar, la primera es recaudatoria, la segunda es territorial.

Édgar Olmedo se llama el señor, proveniente de Cnel. Oviedo, que confesó ayer ante los medios que no sabe un pito sobre la materia pero que estará a cargo de la seguridad de los ciudadanos del Paraguay ante las probables acciones y reacciones del Primer Comando Capital, del Comando Vermelho, del EPP, del Clan Rotela y de todos los mas feroces grupos del crimen organizados que, en condición penitenciaria, ahora están a su cargo. No queremos imaginarnos, ante una crisis penitenciaria a Olmedo, parado frente a las cámaras argumentando orondamente: “yo les avisé loo que no sabía nada de esto”.

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Al margen, lo importante es centrarse en las razones del cambio porque ello nos lleva a un colmo que el peridiodismo oficialista que saltitea por todos lados nunca revelará: el cambio en realidad es para fortalecer la lucha electoral en el departamento de Caaguazú, reforzando al ministro de Acción Social ( un señor llamado Mario Varela que nadie recuerda por su tarea como encargado de políticas sociales) con quienes pasarán a ser punteros de la campaña de Hugo Velázquez ( con demasiada plata de los contribuyentes) y con el fin de darle pelea a Silvio Ovelar y a Miguel del Puerto, cabezas del sector que promueve a “Santi” Peña.

Caaguazú es una zona clave en la que el oficialismo quiere forzar por todos los medios una victoria sobre Honor Colorado, lo cual no es fácil por la potencia electoral de los referentes citados Ovelar y Del Puerto. Ante ello recurren a una operación de una bajeza insostenible: “colocar” a sus punteros en Ministerios que garanticen puestos, licitaciones, plata pública y recursos varios para derrochar.

La razón por la que se cambió a la “mejor ministra” es esta: producir desde el Estado para una campaña electoral y esa razón es vomitiva por donde se mire. Una pena que el periodismo “anticartista” está tan “anestesiado” que se olvida de estas historias.

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