El analista político Aníbal Saucedo sostuvo que cualquier caso de violencia que se observa en el país es producto de la impunidad que reina y motiva a la recurrencia de los delitos. Observando los últimos hechos de asesinatos que involucró a candidatos a concejales e intendentes en los días previos a la jornada electoral, el analista considera que solo el caso del joven candidato a concejal por el Partido Colorado, Carlos Aguilera, del distrito de Itakyry, departamento de Alto Paraná, es el único que podría considerarse como violencia política.

En comunicación con La Nación, explicó que al analizar los demás atentados se debe incluir otros componentes de valoración como ser la participación del crimen organizado, directa o indirectamente. “No hace falta que las víctimas estén asociadas a estos criminales, es suficiente que sean un estorbo para sus negocios o que pongan en peligro las chances de otro candidato, que sí está ligado a los cárteles fronterizos. En todos los casos la impunidad es la que motiva la recurrencia de estos delitos”, enfatizó.

Por otra parte, Saucedo explicó que desde la doctrina de la violencia, conforme a la visión del desaparecido politólogo Italiano Mario Stoppino, se debe hacer una distinción entre la que se ejecuta para eliminar, o imposibilitar físicamente, al adversario político y los ataques contra políticos provenientes de otros sectores ajenos esta actividad.

“Partiendo de ese análisis, el asesinato de un candidato a concejal, por el Partido Colorado, en el distrito de Itakyry, desde mi perspectiva, es el único que puede encuadrarse dentro de lo que llamamos violencia entre políticos, o provocada a causa de diferencias políticas; a los demás atentados similares (algunos igualmente fatales) hay que añadir otros elementos de juicio. Pero, en todos los casos, hay que explorar las razones en un Estado que ha fracasado para garantizar la seguridad ciudadana y un Gobierno que ha cedido territorio al crimen organizado, que solo reacciona ante situaciones consumadas”, comentó.

Asimismo, indicó que existen otros tipos de violencia, siguiendo el pensamiento de Stoppino, no precisamente apuntando a la desaparición física del adversario, sino para doblegar su voluntad, su resistencia. “Ahí entran las amenazas de los poderes fácticos, visibles y ocultos, y de aquellos que extorsionan a los subordinados para direccionar sus votos”, indicó el analista.

Aníbal Saucedo.

Dejanos tu comentario