El director de Adua­nas, Julio Fernández, calificó de “grotesco” el hecho de que un legislador nacional abogue por alguien que se encuentra en la clan­destinidad. Esto, en relación al senador colorado Martín Arévalo, quien supuesta­mente pidió que una carga que había sido clonada, luego recuperada y declarada como contrabando sea liberada. Fernández señaló que lo lla­mativo del caso es que inter­mediaba por un empresario cuyo nombre no figura como propietario de las mercade­rías incautadas. “Es grotesco abogar por alguien que está en la clandestinidad (por Ahmed Chams), porque ni aparece en el sumario”, expresó.

Fernández explicó que dada la situación tuvo que pre­sentar una denuncia ante el Ministerio Público, contra el senador Arévalo por trá­fico de influencia, luego de que este supuestamente abo­gara por la liberación de una carga de contrabando e inter­mediara en la designación de funcionarios en esa institu­ción, según relató en comu­nicación con radio 650 AM.

ANTECEDENTES

Fernández explicó que el caso se remonta al año 2019 cuando tuvieron la informa­ción de que estaba en camino una importante carga de electrónica por valor de US$ 3 millones. El contenedor venía de Uruguay e ingresó luego por Encarnación vía terrestre.

La carga quedó en el puerto fronterizo, pero en horas de la madrugada se tumbó el sis­tema eléctrico y vigilancia del sitio. “Ingresaron un conte­nedor y reemplazaron el que estaba en el puerto, es decir; clonaron el contenedor para llevarse el que tenía los apa­ratos electrónicos. Nosotros fuimos alertados y se atrapó de vuelta el contenedor y se llevó a Mariano Roque Alonso”, detalló.

El titular de Aduanas comentó que la carga res­catada pasó por un estricto sumario y se declaró como contrabando, por lo que la carga pasó a pertenecer al Estado. Luego de esto, se pro­duce un asalto tipo comando, mediante el cual personas desconocidas robaron gran parte de las mercaderías de este contenedor. Sobre esto, Fernández subrayó que esto fue denunciado ante la Fis­calía y además se rescindió el contrato con la empresa que ofrecía su servicio de seguri­dad en ese entonces.

Posterior al asalto, y con la carga que no fue sustraída se procedió al remate, al notar que existía un “empecina­miento” por la carga. Con el remate se logró recuperar al menos, el importe de los aranceles.

En el relato, Fernández señala que posterior al remate, es cuando aparece la figura del senador Arévalo. De acuerdo con el titular de Aduanas, en una de las con­versaciones que mantuvo el legislador colorado, con Gua­dalupe Ruiz, administradora del Puerto de Paksa, este le habría dicho: “son mis ami­gos y quiero ayudarles”.

Fernández señaló que lo lla­mativo es que “su amigo” el empresario Ahmed Chams, quien ahora reclama la carga, nunca se presentó durante el sumario que se había abierto. “Nosotros queríamos saber quiénes eran los verdaderos propietarios. No me queda claro qué quería el senador, porque indagó sobre la carga y cuando se le informó que el caso ya había finalizado (se declaró como contrabando y luego se remató lo que quedó tras el robo), hizo una inter­mediación insistente por la carga en particular”, relató.

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