POR DR. FERNANDO KUO-I CHEN, presidente de la Asociación Médica Taiwanesa en Paraguay (AMTEP)

La pandemia del covid-19 nos recuerda la interrelación de todos los países del globo, por lo que urge actuar de manera inmediata con la exclusión discriminatoria de los 23,5 millones de taiwaneses de la ONU.

En la declaración de la conmemoración del 75º aniversario de las Naciones Unidas, gobiernos y jefes de Estado en el pasado junio admitieron que “solo mediante el trabajo conjunto en solidaridad podemos poner fin a la pandemia y hacer frente a sus consecuencias de forma efectiva”. Las primeras palabras de la Carta de la ONU: “Nosotros los pueblos”, transmiten el claro mensaje de situar a las personas en primer lugar. Actualmente, reconocemos la capital importancia de la Carta precisamente porque fue creada sobre los principios de universalidad e igualdad, y porque defiende los derechos fundamentales del hombre, respetando la dignidad y el valor de cada individuo. Sobre todo ahora, ante los desafíos derivados de esta pandemia, es imperativo que la ONU recuerde al espíritu original de la Carta.

Felizmente, la infección por covid-19, no ha afectado tanto a Taiwán, a pesar de la relativa proximidad de la isla al epicentro inicial del virus. A finales de enero de este año, al inicio de la propagación del virus, algunos expertos predijeron que Taiwán tendría el mayor número de casos fuera de China Continental. Expertos en salud atribuyen que esta predicción no se cumplió por la rápida preparación e intervención del gobierno de Taiwán. Entre las medidas concretas que fueron tomadas puedo citar primeramente la acción preventiva, Taiwán reconoció la escala potencial de la crisis en una etapa temprana del brote y así la isla pudo adelantar acciones; introdujo una prohibición de viajar a los visitantes de China, Hong Kong y Macao poco después de que el número de casos de coronavirus comenzara a aumentar en China Continental. Así también integró datos del seguro nacional de salud con datos de inmigración y aduana, lo que permitió que el personal médico de primera línea identifique a pacientes sospechosos, después de examinar sus historiales de viaje.

El gobierno taiwanés brinda acciones de asistencia humanitaria y solidaria a sus aliados diplomáticos y socios internacionales en la crisis de covid-19. En ese contexto ha apoyado a Paraguay con equipamientos eléctricos y digitales e insumos médicos variados por un volumen importante, mascarillas médicas, monitores multiparamétricos, camas hospitalarias eléctricas, respiradores, analizadores centrales de ácido nucleico, estaciones autónomas de medición de temperatura, termómetros infrarrojos, mascarillas N95, trajes completos de protección descartables y batas para el uso del plantel médico y del personal en primera línea de salud pública del Paraguay, a fin de apoyar a la capacidad de respuesta del gobierno paraguayo a la pandemia.

Asimismo, en términos de la cooperación global para contener la crisis sanitaria, Taiwán ha proveído importantes insumos médicos de primera línea también a países más afectados en Europa, América, África y el sureste asiático, a fin de apoyar al personal médico en todo el mundo en la lucha contra esta pandemia.

Por todo lo expuesto, considero que la pandemia del covid-19 es una oportunidad para reconsiderar la exclusión de la ONU de los 23,5 millones de taiwaneses, pues esto los pone en desamparo ante situaciones de emergencia y por otra parte dificulta significativamente a Taiwán contribuir a la comunidad internacional. Es imperativo que la ONU retome al espíritu original de la Carta.

Creo firmemente que Taiwán merece tener un papel significativo en los esfuerzos de desarrollo de la ONU. La inclusión de Taiwán constituiría un paso crucial en la realización del compromiso de no dejar a nadie atrás, como se estipula en la mencionada Declaración y en el preámbulo de la resolución 70/1 de la Asamblea General de la ONU, adoptada en el 2015. La ONU debería defender el principio de universalidad y permitir la participación digna y en pie de igualdad de Taiwán en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

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