Los analistas políticos hicieron un análisis de la época estronista y las consecuencias del oscuro gobierno de Alfredo Stroess­ner en el país, que aún tiene sus efectos no solo en la socie­dad, sino también en algunos gobiernos pos-Stroessner. Fue durante el programa “Expresso”, emitido por el canal GEN y conducido por Augusto Dos Santos.

–Se hablaba de un intento de golpe en el 74 contra Alfredo Stroessner. ¿Cuál hubiera sido el resultado si se daba este golpe fallido?

–Alfredo Boccia: Hay un documento referente a un intento de atentado con­tra Stroessner a comienzos de la década del 70, en 1974. Un analista político de la embajada norteamericana se planteaba a sí mismo ¿qué hubiera pasado con Paraguay si el atentado hubiese tenido éxito?, que estuvo a punto de tener éxito. Este se plan­teaba a sí mismo que no había muchas opciones. Stroessner sería reemplazado por otro general, y ya adelantaba el nombre probablemente de Andrés Rodríguez, que a su vez iba a tener el dominio sobre el Partido Colorado y que tendría que apelar a la represión para mantener a los líderes ambiciosos civiles, es decir, repetir lo de la década del 50 en el 70 y la oposición tendría muchas dificultades para organizarse, tal como ocurrió después del 89. Noso­tros no tenemos un modelo de democracia histórica que recuperar, la tuvimos que reconstruir como bebés.

–Aníbal Saucedo: Ese intento fallido afectó a com­pueblanos nuestros, a los hermanos Ramírez Villalba, Rodolfo, Benjamín, a Carlos José Mancuello y Amílcar Oviedo. Los cuatro desapa­recidos el 21 de setiembre creo que del 76 en el Depar­tamento de Investigaciones. Nosotros no solo tenemos muy poca cultura demo­crática, sino que tampoco somos capaces de recono­cer y reivindicar a nuestros héroes civiles. Los hermanos Ramírez Villalba, Amílcar Oviedo o Carlos José Man­cuello están en el olvido. Sin embargo, en otros países sí se reivindica la memoria de aquellos que murieron luchando por la democracia y hasta en eso tenemos un défi­cit muy lamentable, que por eso, repito, que yo creo que estas historias deben formar parte de los textos de lectura de los colegios.

–Ningún proyecto se animó a tener exitosa­mente la bandera del estronismo, explícita­mente. De alguna forma la sociedad advirtió que eso estaba mal, me parece.

–Boccia: Sin dudas ocurrió. Una gran lucha, después de la caída de la dictadura, inmediatamente después de las víctimas de lo que lla­mamos emprendedores de la memoria de pequeños hechos simbólicos que se fue­ron sumando para definir a la dictadura como algo nefasto, que nos atrasaba y que ten­dría que ser parte del pasado, por eso fue que la Consti­tuyente del 92 puso tanto énfasis en las medidas de los retrocesos, que hoy que­remos cambiar porque pasó un cuarto de siglo. Hay que recordar también otro hecho importante que fue la apari­ción en diciembre de 1992 del Archivo del Terror. Final­mente Paraguay es el único país que conservó el acervo documental de 40 años de política policial y represión casi intactos, eso no ocurrió en Argentina ni en Brasil. A partir de la aparición de esos archivos y todo lo que genera­ron los libros, la historia, los testimonios, la indemniza­ción a las víctimas y demás.

–Saucedo: Stroessner, a dife­rencia de los otros dictadores de América Latina, se sintió intocable. El proceso demo­crático en Bolivia empieza en el 80, no le dejan asumir a Siles Ziazo, dos años después, gracias a la poderosa Central Obrera Boliviana, que igual que ahora en Chile, tuvieron que salir a las calles. Tiempo después Brasil retorna a la democracia, Uruguay, Argen­tina del 83, un año después de Bolivia, con (Raúl) Alfonsín. Quedaron (Augusto) Pino­chet, 5 o 6 años más, en el 82 que comienza el proceso de redemocratizar América Latina, Stroessner se fue en el 89 y Pinochet en el 90. Entonces, todo ese proceso a Stroessner no le inmutó en absoluto, se sintió intocable. Yo no sé si se sintió muy pro­tegido por el Departamento de Estado o ya producto de la demencia senil.

–¿Qué debe estar suce­diendo en una sociedad para que arranque la chispa de un proceso como pasó Paraguay, del estro­nismo? ¿Esos fenómenos son tan repetibles o fue un fenómeno extraordinario en nuestra vida nacional?

–Boccia: Paraguay no se iba a salvar en esa época de tener gobiernos fuertes y encima Stroessner parecía una pieza perfecta de un rompecabezas para la época. Él aportó una cuota de habilidad guberna­mental extraordinaria. Esta fue una dictadura que nunca se desprendió del apoyo civil, el principal partido político del Paraguay lo apoyaba y lo apoyó todo el tiempo. Man­tuvo como pudo una fachada democrática, habían eleccio­nes, había Parlamento, había Corte Suprema de Justicia.

–Saucedo: Apareció den­tro un contexto de la Guerra Fría, promovida esa dicta­dura por los Estados Unidos, obviamente, y por toda una estructura que ya se estaba gestando también en Lati­noamérica. y no te olvides que el proceso de redemocra­tización empezó recién en la década de los 80, gracias a la política de Jimmy Carter, una política exterior muy fuerte. Es decir, empezaron a desca­bezar los monstruos que ellos mismos habían creado déca­das atrás. Fue un hecho casi predecible la aparición de una dictadura en Paraguay.

–La dictadura concebida como un proceso relati­vamente largo de poder no está exenta del factor “habilidad”, de quien la ejerce, ¿verdad?

–Boccia: Hay que decirlo, en homenaje a la verdad, en la habilidad de Stroessner en todo los demás. Nada lo dife­renciaba demasiado de las dic­taduras que norteamericanos querían imponer en la región, exilios, torturas, desapari­ciones, prisiones sin juicios, corrupción. ¿Sabes qué es más grave? Siempre se habla de los derechos humanos como la principal sombra del gobierno de Stroessner y yo creo que no, categóricamente hay algo más importante que es la exclusión social, que haya excluido de todo derecho a todo aquel que no esté afiliado al Partido Colorado y que eso haya durado tanto tiempo y que se haya incorporado en la colectividad como algo así nomás, que ningún libe­ral hijo de opositor pudiera ser maestro, policía, militar, médico o cualquier funciona­rio público y eso creo que en el fondo hizo más daño cuan­titativa y colectivamente que la represión contra los acti­vistas, que luchaban para la libertad y que pagaron el pre­cio de haberlo hecho.

–Saucedo: Pero no solamente eso, no te olvides que había ya una ambición de un sector del Partido Colorado de tomar el poder y pensaron que Stroess­ner era una pieza removible. Le llevaron a Stroessner como por un tiempo, lo que no pen­saron es que las primeras víc­timas de Stroessner iban a ser los que le llevaron al poder y entonces empieza el exilio de los hombres más lúcidos del Partido Colorado, y empieza a tener una política muy inteligente con la oposición, a los que no se alinean se los envía al exilio y hay un sector importante, no hay que olvi­dar que no solamente consi­guió la adhesión de un sector del Partido Colorado, hubo un sector que se mantuvo en la contestación al poder dicta­torial de Stroessner, sino que consiguió la adición cómplice de gran parte de la oposición.

–¿Cuánta contención pue­den dar los Congresos? porque uno de los facto­res que se dieron después de la dictadura es que el Parlamento se volvió una especie de ábaco, que de acuerdo a la expresión va de un lado para otro, ¿ha estabilizado o inestabili­zado los procesos?

–Boccia: Vos te acordarás, vos también Aníbal de aque­lla discusión larguísima, pue­ril, casi banal, sobre si en la época de Lugo la democracia tenía que ser representativa o participativa y hoy hasta eso pasó de moda.

–Saucedo: Yo creo que en estos países donde hoy se dan esas protestas, no solamente en América, sino en otras par­tes, es porque empezaron a despegarse del sistema de par­tidos porque la gran crítica es, era en el 2000 y sigue siendo hoy, que un sector importante de la sociedad no se siente representado por el sistema de partidos políticos, enton­ces se apuntalaba la necesidad de fortalecer las instituciones, de mayor inclusión política, de generar más ciudadanía, para que podamos tener una demo­cracia mucho más participa­tiva, donde la solución a esos problemas históricos no ven­gan solamente de arriba para abajo, sino que esas soluciones sean de construcción compar­tida y yo creo que el nivel de cultura cívica de estos países que hoy demuestran un gran poderío a la hora de manifes­tarse y exigir la reivindicación de sus derechos, yo creo que ese nivel de cultura cívica es muy superior al nuestro.

–¿Cuál es la salud de los partidos políticos acá y en América Latina, qué futuro le ven como expresión?

–Boccia: El bipartidismo tan peculiar del Paraguay no se va a ir tan rápido.

–Saucedo: Ni aquí ni de los Estados Unidos.

–Boccia: Sí, pero en Esta­dos Unidos funciona porque hay un partido que es más conservador, otro que es más progresista, son más o menos iguales; uno gobierna mal, entonces la gente vota por el otro y hay alternan­cia, acá es un bipartidismo, yo siempre lo califico de asi­métrico.

–Yo pensé que ibas a decir “acá, bueno, pensándolo bien, son iguales también”.

–Boccia: No son iguales por­que los 2 son conservadores, no hay uno más progresista que otro, pero son asimétri­cos porque puesto uno frente a otro sin intervención de ter­ceros, gana siempre el mismo que tiene más votos y afilia­dos que el otro, eso ya com­plica un poco. Entonces, el otro tiene que aliarse con la izquierda, con el centro, con los partiditos, y hacer bue­nas alianzas y puede ganar siempre y cuando, atendé qué compleja es la ecuación, el candidato no sea liberal.

–Saucedo: Ha bajado la cali­dad de la representación, entonces hay una crisis de cali­dad, que es muy fácil de corro­borar con la simple observa­ción porque hoy no solamente ya los medios tradicionales, sino por la forma en que escri­ben en las redes sociales uno se percata qué tipo de represen­tación tenemos.