COMENTARIO

  • Por Óscar Tuma, político

Hola, Marito, tendríamos que gritar todos al unísono para que el presidente de la República se despierte porque si sigue durmiendo la alarma ciudadana de que “esto no puede seguir ocurriendo” podría precipitar otra situación que nos va a quitar el sueño, principalmente al Partido Colorado, y lo afirmado no es un “cháke”.

Es hora de que el Presidente analice si está honrando la oportunidad y el tiempo extra que le concedió el pueblo paraguayo, y comience a gobernar con firmeza y honradez, porque ya es innegable el aumento peligroso de las necesidades que está atravesando el pueblo a raíz de innumerables desaciertos y evidentes actos de corrupción.

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Lo que está ocurriendo no puede seguir siendo una constante ni la tendencia por la cual tenemos que seguir transitando, y estamos seguros de que nuestro presidente tiene y va a usar toda su fuerza de voluntad para propiciar el cambio porque de lo contrario va a seguir aumentado el zaperoco por el cual estamos andando a raíz de la falta de voluntad, razonamientos incorrectos, decisiones erróneas y la evidente corrupción de cada día, cuando nuestro gobierno tiene la obligación de proteger a la Nación, respetando y garantizando todos los derechos.

Da la impresión de que el Presidente necesita que suene varias veces la alarma ciudadana, la bocina del “Lamborghini” y otras lindezas para que se despierte y cumpla con su juramento, afronte sus compromisos y se deshaga de los ineptos que le rodean, lo cual mucho mal le ocasiona al país.

En contra de toda lógica y la transparencia, que debe ser el norte de todo gobierno republicano, diariamente el pueblo paraguayo y el mundo entero toman conocimiento de la corrupción política existente, de los actos delictivos cometidos por algunos funcionarios y autoridades públicas que abusan de su poder e influencia, desviando y haciendo un mal uso intencional de los recursos financieros y humanos, a los que tienen acceso, para su beneficio personal y de sus compinches, infravalorando lo que se pueda pensar y sin que les importe ser descubiertos.

La prueba categórica son “las compras” que realizó el Ministerio del Interior por más de G. 1.710.000.000, donde se facturaron escritorios que cuestan G. 435.000 en G. 7.000.000; armarios que cuestan G. 900.000 en G. 7.350.000; Frigobar que cuesta G. 1.000.000 en G. 5.450.000. Con solo esta “operación comercial” se demostró que el “caiga quien caiga” es un cuento, como dijo Cantinflas.

En el mundo democrático la soberanía recae en el pueblo, el ejercicio del poder tiene que responder ante la Nación y los medios de comunicación informan los actos que no son transparentes o simplemente manipulados, y a pesar de ello, y aunque duela decirlo, marchamos exactamente en sentido contrario. La corrupción y la ineficiencia se volvió una costumbre en nuestro país, ya minó nuestro desarrollo económico y aunque hay quienes argumentan todo lo contrario, todos los días tomamos conocimiento del desvío de los fondos públicos y “mordidas” a los bienes del pueblo, los cuales, aparte de empobrecernos como país, pueden acarrear consecuencias desastrosas para el Partido Colorado en las próximas elecciones.

En otras palabras, la corrupción al parecer se apropió del poder público para fines privados, la cual le está impidiendo al Gobierno ver que todos los paraguayos tenemos el derecho de vivir en una sociedad libre de corrupción; para que ello ocurra, se tiene que reprimir y sancionar los actos de corrupción y no convalidarlos, como viene ocurriendo con la titular de Petropar, donde se llegó al colmo de hacer desaparecer la carpeta fiscal que contenía la denuncia por lesión de confianza presentada contra Patricia Samudio.

Hasta hoy nada cambia, nadie cae, todo sigue igual y eso afecta al presidente de la República, quien según encuestas publicadas estaría con un rechazo ciudadano que llegaría al 70%. Esto es preocupante teniendo en cuenta que apenas pasaron meses del año de gestión.

Hola, Marito, tenemos que gritar al unísono; por ahí tenemos suerte y nos escucha el Presidente y reacciona destituyendo a estos funcionarios corruptos, en especial a los de su primer anillo, aunque sean sus amigos; o terminará pagando un alto costo. Lo dice alguien que lo apoyó, ayudó y votó para que llegara a la Presidencia de la República.

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