- POR LOURDES PINTOS
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De acuerdo al resultado final de la auditoría realizada por el Poder Ejecutivo, G. 1.290 millones es el monto aprobado por Carla Bacigalupo, titular del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTESS), para la adquisición de cuatro simuladores de cargas pesadas para capacitación en el Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP). Con esto se confirma la investigación de La Nación, del pasado 19 de febrero, en la que se reveló la sospechosa maniobra para adquirir los simuladores.
La compra se concretó a pesar de que la entonces directora de Programas de Aulas Móviles, Ynés Ríos de Ruggero, solicitó en múltiples ocasiones la anulación del proceso de licitación porque las acciones de los programas para dicha área fueron recortadas en un 33%; por lo tanto, la adquisición de esos equipos ya sería un gasto innecesario para la institución. A pesar de esta advertencia, el proceso siguió su curso de manera normal y la adjudicación fue otorgada a la firma GSM, cuya propuesta fue la más elevada de entre todos los oferentes.
Con esto, y sumando los G. 1.494.308.512 utilizados de los fondos del SNPP y del Sinafocal, el perjuicio que Bacigalupo pudo haber causado a las instituciones a su cargo ya asciende a G. 2.784.308.512. Esto se desprende de la lectura del documento de la Auditoría General del Poder Ejecutivo (AGPE), al que accedió La Nación.
Según refiere el mencionado informe, el pedido para la compra se formalizó el 28 de mayo del 2018 y fue precisamente emitido por la dirección a cargo de Ríos. Sin embargo, casi un mes después, el 25 de junio de ese mismo año, ella pidió por primera vez cancelar la compra y explicó a través del memorándum Nº 98/2018 el recorte de programas.
“De qué sirve crecer en logística si no tenemos el acompañamiento de la gerencia económica para poder operar en acciones formativas”, menciona el memorándum remitido por Ríos a sus superiores.
Según la observación de la AGPE, el proceso de licitación siguió su curso de manera normal a pesar de las advertencias y el 23 de noviembre, siempre del mismo año (2018), se adjudicó la licitación a la firma GSM, propiedad de Víctor Mendoza, y el contrato fue formalizado tres días después, el 26 de noviembre.
LA MEJOR OFERTA
Un dato relevante es que la mejor oferta presentada no fue precisamente de la empresa de Mendoza, sino de la firma Automotive, que ofreció los cuatro simuladores a G. 1.135 millones, G. 155 millones menos que la oferta aprobada por la ministra. El oferente no adjudicado presentó protesta contra dicha adjudicación a la Dirección General de Contrataciones Públicas (DGCP). Esto fue el 4 de diciembre del 2018 y el 24 de enero del 2019 la DGCP decidió anular la adjudicación y retrotraerla a la etapa de evaluación de ofertas.
Esta situación fue aprovechada por Ríos, quien por segunda vez pidió la anulación del proceso bajo el argumento de que ya no existe necesidad de adquirir los cuatro simuladores, pero una vez más su pedido fue ignorado. Se procedió igual a la reevaluación y nuevamente la empresa adjudicada fue la de la oferta más alta (GSM).
POSTURA DE LA AGPE
A pesar del descargo presentado por la parte auditada, el equipo auditor de la AGPE sostiene la existencia de deficiencias en el proceso de adquisición de los simuladores. Es más, en su informe final hace mención al Artículo 31 de la Ley Nº 2.051/03 de Contrataciones Públicas, que confirma que las licitaciones pueden ser canceladas cuando existen circunstancias que provoquen la extinción de la necesidad de la adquisición, o, de continuarse con el procedimiento de contratación, se pueda ocasionar daños o perjuicios a la institución.
Trae a colación la Ley Nº 1.535/99, de Administración Financiera del Estado, en la que dice que las autoridades al servicio del Estado que ocasionen menoscabo a los fondos públicos a consecuencia de acciones u omisiones contrarias a sus obligaciones legales responderán con sus patrimonios para la indemnización de daños y perjuicios ocasionados.

