Cuando arrancó en 1996 como inten­dente municipal de Sapucai, Miguel Cue­vas estaba lejos de ser el potentado político colo­rado que es hoy. Ya en los primeros 10 años de ingre­sar a la función pública, su vida y la de su familia cam­biaron totalmente y hoy día es un poten­tado. La pequeña vivienda que tenía en la zona céntrica de Sapu­cai en los 90 se convirtió en una lujosa mansión con piscinas, murallas alrede­dor y un estacionamiento importante, acorde a la flota de vehículos en los que se desplaza el clan.

En Sapucai mucha gente recuerda al Cuevas “zapa­tero de barrio”. Era cono­cido así, pero ya mostraba a finales de los 80 ganas de ingresar a la política local. Sus primeros pasos le sir­vieron para alzarse con la intendencia de Sapucai en 1996 y desde entonces no ocupó ninguna otra función laboral importante que no sea la pública. Hoy día, don Miguel Cuevas disfruta sus días con su familia lejos de la angustia económica.

Miguel Cuevas, diputado.
Miguel Cuevas, diputado.

Cuevas es amigo de Nica­nor Duarte Frutos y muchos vecinos recuerdan cuando el entonces candidato y pos­terior presidente de la Repú­blica lo visitaba en Sapucai. De hecho el ex mandatario fue el que le premió con un cargo de “oro” en Puertos.

Tras dejar la intendencia en el 2000, un tiempo des­pués Cuevas consiguió ser subadministrador y luego adminis­trador de la Administra­ción de Puer­tos de Para­naguá, un lugar con­siderado clave para “recaudar”.

En efecto, según la propia declaración jurada de Cue­vas que figura en la Contra­loría General de la Repú­blica, hasta antes del 2005 Cuevas solamente tenía un inmueble a su nombre que había adquirido en 1987 en Sapucai donde estaba la humilde vivienda, hoy convertida en una man­sión para lo que representa la zona. Después del 2005 y ya estando en la función pública, específicamente en Paranaguá y con un sueldo mensual de G. 4.600.000, es que empieza a crecer su patrimonio.

Desde dicho año y hasta el 2006, es decir en un período de 12 meses, Cuevas adqui­rió 5 propiedades más, todas ubicadas en Sapucai, depar­tamento de Paraguarí. El valor de estos inmuebles alcanzó la suma de G. 2.731 millones, monto que no incluye la cotización de su residencia.

En el 2010, Cuevas volvió a ser elegido intendente de Sapucai. Sin embargo, este período ya no completó porque peleó para gober­nador de Paraguarí, cargo al que accedió en el 2013. Como gobernador, Cuevas ya dejó de ser aquel zapa­tero de barrio. Se movili­zaba en camionetas lujo­sas y su gestión empezaba a tener denuncias de diversas índoles, pero su patrimonio seguía aumentando.

En su declaración jurada del 2014, el patrimonio neto que figura en los documentos llega a los G. 9.727 millones. Además de los seis inmue­bles, se le sumaron tres vehículos y Cuevas tam­bién apostó por el negocio ganadero; ya tenía cabezas de ganado de la raza bran­gus. Solamente en la acti­vidad agropecuaria, el valor de sus animales llega a los G. 1.675 millones, según el documento de marras.

Varios de los inmuebles hizo desaparecer Cuevas de su última declaración jurada luego de que le entablaran demandas por no pagar sus deudas. El ex gobernador estaba acogotado de deudas entre el 2013/2014; junto con su mujer Nancy Florentín fueron inhabilitados para fir­mar cheques y tenían cuenta cancelada. Según registros comerciales, el ahora dipu­tado era moroso hasta en el pago del servicio de telefonía.

Para el 2016, Cuevas sumó tres inmuebles a su patri­monio por valor de G. 954 millones.

La gobernación también le sirvió para nombrar a su hijo Enzo como “coordinador de la entrega de merienda esco­lar” del 2016.

Además de este cargo, Enzo logró que su suegra se quede con un buen negocio con la Gobernación de Paraguarí. En el 2016, la firma Albicar SRL, propiedad de Marina Cañete de Montiel, mamá de Alba Montiel Cañete, esposa de Enzo Miguel Cuevas, se quedó con dos licitaciones de la gobernación por valor de G. 283 millones.

A estos casos se suman otras situaciones como el sistema de engaño que utilizaron en la gobernación a través de facturas falsas para justi­ficar gastos. La compra de combustible por G. 1.300 millones para tractores y camiones que ya estaban inutilizados. Las denuncias de creación de comisiones u organizaciones vecina­les fantasma para justificar gasto, entre otras denuncias.

Escrachadores exigen imputación

Desde el pasado martes y al menos durante toda esta semana, los ciuda­danos autoconvocados se instalarán frente a la Fiscalía de Delitos Eco­nómicos del Ministe­rio Público para exigir la imputación del inves­tigado por enriqueci­miento ilícito y decla­ración jurada falsa, el diputado Miguel Cuevas.

Los “escrachadores” soli­citaron hablar con los nue­vos fiscales de la causa, René Fernández y Liliana Alcaraz, quienes asumie­ron de manera interina en reemplazo de Irma Llano en un momento clave de la investigación, pero no fue­ron recibidos.

“Desde el martes nos movi­lizamos con el objetivo de interiorizarnos sobre los trabajos que lleva adelante la Fiscalía, pero hasta ahora no tenemos retorno de René Fernández ni Liliana Alca­raz, es por eso que decidi­mos que las movilizaciones continuarán durante toda la semana”, expresó Aide Vera, una de las manifes­tantes.

La denuncia contra Miguel Cuevas, y que ahora pone bajo la lupa a toda su fami­lia, se presentó en los pri­meros días de setiembre del año pasado por el concejal de Ybycuí Ezequiel Cáce­res. Varios elementos con­tundentes que van desde las 14 fincas, la mansión y cuentas a cobrar que no son reales saltaron hasta ahora, pero la Fiscalía no avanza en su imputación.