Diferentes factores como la retracción del crecimiento económico por la termina­ción de Itaipú, la reducción de los precios internaciona­les de la soja y el algodón, el drástico cambio regional que afectó las exportaciones y el aumento de la deuda externa a partir del 81 sumieron al país en una grave crisis que el régimen dictatorial no pudo sortear. Este clima generó descontento generalizado inclusive en el entorno de Alfredo Stroessner, en la Igle­sia y ni qué decir en la ciuda­danía, que fueron condimen­tos para el golpe de Estado del 2 y 3 de febrero de 1989.

A esos graves inconvenien­tes deben sumarse fenóme­nos climáticos adversos como la inundación y la sequía que mermaron sustancialmente la producción agrícola en general.

“El gobierno de Stroessner respondió de manera bas­tante superficial ante esta crisis. Trató de conseguir ayuda extranjera adicional para nuevos proyectos. El entorno internacional, sin embargo, había cambiado. Brasil y Argentina habían sufrido los efectos de la cri­sis de la deuda, lo que afectó negativamente a las exporta­ciones paraguayas y clausuró las posibilidades para nuevos proyectos como Itaipú”, seña­lan analistas en el libro titu­lado “Estado y Economía en Paraguay 1870-2010”, que tiene como autores a nueve analistas económicos, entre los cuales están Dionisio Borda y Fernando Masi.

El material señala que la soja registró una caída de casi el 15% en el 82, mientras que el algodón cayó casi en la misma proporción en el mismo año. “Los precios de la madera y la carne también fueron desfa­vorables en los primeros años de la década del 80”.

La construcción de la represa de Itaipú fue fundamental para el repunte económico de Paraguay, pero fuerte­mente influenciado por el Brasil. Con este emprendi­miento, la alta dependencia que el país tenía de la Argen­tina cambió. “El proyecto de Itaipú sirvió como dinami­zador de la economía para­guaya, aportando recursos monetarios y oportunidades para que empresarios locales provean de bienes y servicios al emprendimiento. Dentro de este proceso, la participa­ción del capital y del mercado brasileño fue clave”.

No obstante, el efecto de la Argentina seguía siendo importante sobre la econo­mía paraguaya, pero la crisis que sufrió en ese momento la nación vecina generó una caída del 44% de sus impor­taciones. Su nivel de infla­ción creció desmedida­mente en el 83 llegando al 430%, por encima de lo que había sido registrado en el 81. “Estos dos procesos de ajuste significaron una com­petencia durísima para la economía paraguaya, tanto en su mercado externo como en el interno”, señalan los autores.

A NIVEL INTERNO

A nivel interno, el gobierno de Alfredo Stroessner tam­poco logró modificar la situa­ción a pesar de la obtención de créditos que fueron destina­dos a las empresas públicas, las cuales finalmente no fun­cionaron. Este hecho incre­mentó la deuda pública hasta volverla insostenible.

Este panorama acrecentó la disconformidad nacional, que se agravó con la siste­mática desaparición de cen­tenares de personas, la per­secución a la clase política opositora, la enorme canti­dad de exiliados, el cierre de medios de comunicación y la restricción de las libertades públicas. En el plano inter­nacional, Stroessner dejó de tener aliados y fue aislado hasta quedar solo.

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“La juventud debe valorar lo que tiene”

Mirtha Rodríguez.

La juventud tiene que valorar lo que tiene, sostuvo Mirtha Rodríguez, hija del general Andrés Rodríguez, militar que lideró el golpe de Estado hace 30 años. “Dios quiera que la juventud que no vivió en esa época pueda saber valorar lo que tiene y no desperdiciar, no creer en líderes populistas que vienen y dicen lo que uno quiere escuchar, pero no es factible. Eso va a ser el mejor tributo para estos oficiales caídos que han apoyado a mi padre en esa decisión tan difícil”, expresó a Radio Cardinal. Mencionó que su padre recurrió a varias estrategias para evi­tar que el plan se filtrara, hasta fingió tener una pierna rota para utilizar un yeso falso.

“Él antepuso cualquier cosa por nuestro país; me siento orgu­llosa de él y de todo los que le acompañaron”, aseguró. Según expresó, el general Rodríguez lamentó profundamente las pér­didas humanas que dejó la conquista de la democracia.

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