El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, se jacta de que su mayor logro es el combate frontal a la corrupción e impunidad; sin embargo, convive a diario con políticos de su propio movimiento interno Colorado Añetete ligados a graves hechos de corrupción y sospechas de enriquecimiento ilícito. Es una de sus grandes incoherencias.
Irónicamente, en cuatro meses y medio de gestión se observaron numerosos hechos de corrupción y los principales protagonistas fueron precisamente los adherentes del movimiento Colorado Añetete.
A pesar de contarse con las pruebas contundentes, nadie fue destituido y el Presidente no se pronuncia sobre los casos. “Nos hemos propuesto también el objetivo de fortalecer nuestras instituciones y dar un combate frontal a la corrupción, a la impunidad, persuadidos de que es fundamental deshacerse de este lastre para que el Paraguay pueda elevarse hacia un más promisorio porvenir”, había indicado Abdo durante un discurso.
Entre los casos más sonados se encuentra la denuncia contra la presidenta de Petropar, Patricia Samudio, quien es muy cercana a la primera dama. La titular de la petrolera estatal realizó depósitos bancarios violando lo establecido por la ley para beneficiar a una empresa “amiga”.
A esto se le debe sumar la gestión del titular de la Cámara de Diputados, Miguel Cuevas, quien acumula en su haber sendas irregularidades de cuando fue gobernador de Paraguarí entre el 2013 al 2017, con serias sospechas de enriquecimiento ilícito. Actualmente cuenta con una investigación por parte del Ministerio Público. En la nomina está el senador abdista Rodolfo Friedmann, quien no solo cuenta con una denuncia, sino con varias por una serie de irregularidades que habría cometido en el departamento de Guairá cuando se desempeñaba como gobernador.
La semana pasada, la fiscala Liliana Alcaraz anunció la apertura de una carpeta para investigarlo también por enriquecimiento ilícito. Su caso va rumbo a la imputación ante tantas pruebas divulgadas por los medios.

