Melanio Paredes, aduanero de la congregación del director Julio Fernández, que encabeza grupo de oración en oficina pública, se ubicó por primera vez en un cargo considerado “de oro” en la institución.

De la mano de Fernández, pastor de su misma agrupa­ción religiosa, Melanio se convirtió en aduanero dele­gado en Montevideo. Con su nuevo cargo, su ingreso de G. 9.300.000 se dispara a G. 42 millones, gracias a su viático por desarraigo, responsabili­dad en el cargo.

Llamamos y mensajeamos a Melanio para conocer cómo accedió al apetitoso puesto, coincidentemente cuando el feligrés de su grupo religioso subió como director de Adua­nas. Él dejó en visto el Whats­sapp, pero no respondió.

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Al parecer estos rituales reli­giosos dentro de Aduanas generan milagrosos prove­chos para sus participantes, considerando que, en el caso de Melanio nunca antes había ocupado un puesto tan jugoso como el de ahora.

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