El presidente de la República, Mario Abdo Benítez, anunció ayer que pedirá la suspensión de la condición de refugiados políticos de Juan Arrom y Anuncio Martí al gobierno brasileño. Esto a fin de que sean traídos al Paraguay para responder ante la Justicia por el secuestro de María Edith Bordón de Debernardi, ocurrido en el 2001. “Solicitaremos oficialmente al gobierno brasileño la revocatoria de la condición de refugiados de Juan Arrom y Anuncio Martí, y su consecuente extradición para que rindan cuentas de sus actos a la Justicia paraguaya”, indicó en su cuenta de Twitter.
El ministro del Interior, Juan Ernesto Villamayor, en conferencia de prensa dio detalles sobre la decisión del jefe de Estado. “El pedido del señor presidente de la República es que se continúe y se refuerce el esfuerzo para que los señores Arrom y Martí vengan a rendir cuentas ante la Justicia paraguaya por los delitos cometidos en el territorio nacional”, manifestó.
En ese sentido, explicó que se trabajará en coordinación con la Cancillería nacional, con el Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado para llevar adelante todos los pasos administrativos que correspondan. “En segundo lugar, vamos a insistir con el pedido de extradición y exhortamos de paso a la Justicia paraguaya y a la Fiscalía General del Estado, que sabemos están haciendo un esfuerzo, pero les exhortamos a que continúen con la celeridad procesal en todos los casos”, indicó.
También el canciller Luis Alberto Castiglioni habló sobre la orden dada por el titular del Ejecutivo, explicando que la determinación de que los refugiados sean extraditados no depende solamente del gobierno central del vecino país. “No solamente depende de las autoridades del gobierno. Hay un tribunal que tiene que intervenir”, afirmó.
Los ex líderes del Partido Patria Libre (PPL) se encuentran como refugiados políticos en el Brasil. Huyeron del Paraguay tras descubrirse su vinculación con el secuestro de María Edith de Debernardi, por cuya causa fueron detenidos y condenados Alcides Oviedo Brítez y Carmen Villalba. Esta se autodenominó desde la cárcel como uno de los supuestos líderes del grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

