Vaya sorpresita que tenía guardadita doña Patricia, la presi de Petropar. La empresa de su marido, dedicada a la compra y venta de combustibles, tiene una enorme deuda con varias entidades bancarias y emblemas privados.
Coincidentemente, Petropar no solo vendió combustibles a bajo precio a la empresa de Conrado, sino a varios otros emblemas. Pero he aquí un detalle: justo esos emblemas que compraron combustible de Petropar a precio regalado son en su mayoría acreedores de la media naranja de la Samudio. Todo sea para salvar el negocio familiar.
La situación de doña Patricia se complica aún más. Violó un decreto que le obliga a depositar recursos de Petropar en el BNF. De un plumazo decidió transferir unos US$ 20 palos a un banco privado que casualmente es otra entidad en la que su maridito dejó un lindo clavo. Pago de favores a tutiplé mi amigo.
Suma y sigue el carnaval en Petropar. Dicen que en vez de comprar gas de quien produce en el mercado internacional, compraron de un intermediario local con la falsa excusa de que se iban a quedar sin stock. ¿Será otro pago de favores? Ampliaremos.
Ayer en la sesión del Senado, Renolfito el guaireño se quedó hablando solo. Quiso tener sus cinco minutos de fama, pero Payo le robó el show con su propuesta de reducir el salario de los legisladores. A Marly no le gusta esto.
Al parecer el ñandejára taxi de la democracia se dio cuenta de que no le irá nada bien gobernar aliado a Renolfito, Juancho, la “miau florida” y otros ilustres miembros de la fauna y flora política. Ayer hizo un acercamiento relámpago con el presi de los colorados a fin de sentar las bases para una unidad. ¿Será?

