Para entender la irri­tación que produjo en Israel y luego la reac­ción del gobierno de los Esta­dos Unidos es necesario ver lo ocurrido en los últimos días en un contexto que va mas allá del simple anuncio del cierre de la embajada para­guaya en Jerusalén.

En este orden, se tiene que sopesar, en primer lugar las expresiones del vicepresi­dente Pence que en varias ocasiones no se ahorró el calificativo de “mejor aliado de los Estados Unidos” para la nación israelí. Fuentes del mundo diplomático ase­guran que el nivel de irrita­ción virulento y la iniciativa de cerrar la embajada en el Paraguay devino de una serie encadenada de hechos que se inician con el anuncio del canciller Luis Alberto Casti­glioni del cierre de la emba­jada en Jerusalén, el pasado 5 de setiembre, y continúa casi inmediato con el anuncio de la instalación de la embajada de la Autoridad Palestina en Asunción. Para peor, tal anuncio se produjo incluso una vez conocida la reacción del primer ministro Benja­mín Netanyahu.

Pero los hechos que para el mundo diplomático se con­sideran casi una irritación continuaron luego, al día siguiente, con la recepción de diversas delegaciones diplomáticas en situaciones de controversia con Israel.

Estados Unidos no quedó atrás y a continuación del cierre de la embajada de Israel en el Paraguay puso a su segundo hombre, Mike Pence, a llamar al presidente del Paraguay expresando su desacuerdo. Si el mensaje no fue lo suficientemente claro, pasaron pocos días, solo hasta ayer al mediodía, cuando la administración de Donald Trump cerró la lega­ción diplomática de la Orga­nización para la Liberación de Palestina en Washington.

¿GOBIERNO FALLÓ O FUE INTENCIONAL?

En la emisora 970 entrevis­taron ayer al ex canciller paraguayo Eladio Loizaga sobre si la cancillería Para­guaya no estaba en condicio­nes de prever la indignación de Israel y la contrariedad de los Estados Unidos con los gestos del presidente Abdo en la semana anterior. Loi­zaga no supo responder si se podría caracterizar como un error de cálculo o fue un gesto intencional, pero ase­guró que en el Ministerio de Relaciones Exteriores exis­ten calificados analistas que están en condiciones de advertir una crisis como la que se desató.