• Entrevista: BRUNO MASI
  • Edición: MARYCRUZ NAJLE
  • Fotografías: ANÍBAL GAUTO

Como dice tu pro­grama en Ñandutí ¿Cómo está el Para­guay? ¿Del “derecho o del revés”?

– A veces estamos del derecho y a veces, del revés. Según el momento, el país está “boca para arriba” o “boca para abajo”... Lo bueno es que se mueve. Lo positivo es que se demuestra que el Paraguay ahora ya no puede ser controlado por un solo grupo o sector. No existe una sola per­sona que concentre tanto poder como para decidir la dirección del país... Hay grupos que tienen mucho poder que a veces ganan y también a veces pier­den. Pero, encontramos a un Paraguay que pudo sobreponerse a todo eso, que continúa y avanza...

– Recordando tu lide­razgo social, comenzaste desde muy chico...

– Yo estudié la secunda­ria en el Colegio Experi­mental Paraguay-Brasil. En 1989 vino la caída de Stroessner y hubo una “primavera democráti­ca”y nos reunimos alum­nos de colegios secun­darios e iniciamos una campaña para exigir el boleto estudiantil...

Invitación al canal de WhatsApp de La Nación PY

– Y después, la Casa de la Juventud

– En los 90' hubo jóvenes que venían de todos los sectores, de todo tipo de pensamiento o creencia... En esa primavera demo­crática, creíamos que los grandes cambios sociales siempre vinieron desde abajo, desde la sociedad civil que se organiza, nunca del Estado, que al sentir ese clamor, tiene que realizar los cambios que le exige la sociedad... No se llega a hacer rea­lidad eso, se frustra ese ímpetu y la cosa se ale­targa por unos 15 años más o menos, hasta que ahora, donde una nueva generación, toma las riendas y recupera ese espíritu rebelde y vuelve a ser protagonista…

LA VOZ DE LA GENTE

– ¿Ahora hay un resur­gir de ese tipo de movi­miento social?

– Sí. Se ve claramente en los últimos aconteci­mientos, como el caso de la renuncia de González Daher, por ejemplo. Por­que no se llegó hasta allí por un cálculo del pro­pio González Daher que decide renunciar porque le convenía; tampoco de la dirigencia política que decidió, sino la presión de la gente. Y la dirigen­cia dice: O cambiamos, o nos cambian... y entonces deciden escuchar la voz de la sociedad...

– Desde el 89 hasta ahora ya han pasado casi treinta años, ¿Pensás que se ha evolucionado positivamente o segui­mos en lo mismo?

– ...Si uno hace un balance, es indiscuti­ble que a 30 años de la caída de Stroessner, hay un gran saldo positivo, hemos avanzado como país, pero también tene­mos que saber que hay un pasivo importante en todo sentido...

COMO EN UN PÉNDULO

– Volviendo a la pregunta inicial ¿Cómo estamos en el país hoy a casi 30 años de aquel 89.

– Viviendo en Suiza por un tiempo para trabajar encontré una sociedad en extremo organizada... Estos niveles de organi­zación son impensables en una sociedad como la nuestra y allí compré un libro usado en español: “El Péndulo de Fucault”, de Umberto Eco...

– De los tres intelectua­les interesados en las ciencias ocultas...

– ...Y el Péndulo de Fucault me acompaña hasta ahora, cuando pienso en nuestra reali­dad. Porque te mostraba cómo iba cambiando un grupo que iba de una valo­ración a otra valoración, de un mundo a otro mudo. Eran cambios dramáti­cos. Y el individuo, que se encontraba en medio de los cambios...

– ¿Y nosotros en qué mundo estamos?

– Paraguay está como en un gran péndulo. Nosotros salimos de un gobierno autoritario, de Stroessner, con Rodrí­guez... La gente estaba hastiada de ese autorita­rismo y buscó un gobierno civil, amplio, democrá­tico y emprendedor y eli­gió a Wasmosy... Pero éste tiene una ingobernabili­dad muy grande. En el 1994, quiebran los ban­cos, en el 96, intento de golpe de Estado, con Lino Oviedo... Oviedo gana las internas del partido colo­rado en el 97, pero le bir­lan la candidatura y en el 98 se da un gobierno de accidente, Cubas Grau con Argaña; le matan a Argaña asume Cubas hasta González Macchi que termina...

– Entonces...

  • Ese largo período de gobiernos inestables que comienzan con Wasmosy y terminan con GonzálezMacchi, pendulan hasta requerir a un gobierno “fuerte” y allíaparece Nicanor, el “Tendota” dis­puesto a poner orden en el desorden... Y, 5 años de mucho orden, hacen que la sociedadparaguaya busque un cambio y apa­rece Lugo, con una figura amplia y tolerante... Fra­casa la Alianza con Lugo y la gentedice que necesi­tamos alguien que “tome las riendas” y pongaun rumbo...
     

– Y llega Horacio Car­tes...

– Con un relato claro, “Hacia allá vamos y yo soy el capitán del barco”. Como que eso le hastía nuevamente a la socie­dad paraguaya y llega, otra vez pendulando hacia el otro sector... Alguien con un liderazgo amplio, tole­rante, dialogante como Mario Abdo... Pero si vos te fijás bien, todos los gobiernos que llegan luego de otro más autoritario, llegan con la expectativa de la gente que dice “este va a ser un gobierno de cambio” y terminan estre­llándose... ¡Ojo que no estoy diciendo que así va a ser el gobierno de Mario Abdo!, pero tengo que bus­car simplemente simili­tudes estructurales entre los gobiernos: el gobierno de Wasmosy, léase hasta González Macchi, el de Lugo y el gobierno de Mario Abdo... Son pre­sidentes que no hablan y no tienen un relato, que llegan producto de una amplísima coalición en la que están todos de acuerdo hasta llegar y al día siguiente empiezan las grandes turbulencias... Y presidentes que termi­nan yéndose “pidiendo la hora”. No sé si va a ser así…

LUGO Y MARIO, UNA DESILUSIÓN

– ¿Cómo está hoy tu rela­cionamiento con Lugo, del que en su gobierno fuiste secretario (titu­lar de la SEN)

– Con Fernando Lugo eran tan grandes las expectati­vas de la gente... La fuerza que tenía Fernando Lugo para reformar la Cons­titución, para hacer los grandes cambios en la Justicia, el dilapidó un capital político que yo no sé si algún líder político va a volver a tener...

– ¿Pero cómo está tu con­tacto con él ahora...?

– Yo desde el 2012 no tengo más ninguna relación con Lugo... Una de las cosas que yo le decía a Lugo entonces es que yo creía que la gente le reclamaba y cuestionaba, no era tanto lo que hacía, sino lo que dejaba de hacer... Muchas veces a un líder político se lo cuestiona porque se equivoca al tomar una decisión. A Lugo se le cri­ticaba por no tomar deci­siones. Dejaba que la iner­cia el movimiento tenga vida propia... Tuvo alia­dos que terminaron fago­citándolo.

– ¿Y quiénes fueron esos grandes aliados que decís?

– Cuando ocurre lo de Curuguaty, el 15 de junio del 2012, Lugo cambia a Carlos Filizzola del Ministerio del Interior y lo pone a Candia Amarilla, el ex fiscal general puesto por Nicanor Duarte Fru­tos, y nadie de nosotros podía entender porqué...

– Pero estuvo poco tiempo Candia Amari­lla...

– Una semana, hasta el 22 de junio. Lugo tenía un equipo de confianza, de amistad en el que estaba Lilian Samaniego, Can­dia Amarilla, Gonzá­lez Macchi... un núcleo proveniente del Partido Colorado, que le servían al interior de la ANR para tener gobernabilidad... Y eso está bien si lo hace para diversificar apoyo, pero una cosa es apoyo y otra es darle la confianza que le dio a ese sector. Y luego, terminó siendo no retribuido...

– Y llegó el juicio polí­tico...

– Lo que pasó el 22 de junio fue un golpe parla­mentario. Yo creo since­ramente que entonces la sociedad paraguaya per­dió como sociedad porque se dio un golpe en lugar de dejar que termine el período. Pero tengo que decir que Fernando Lugo hizo todo lo posible para que se lo destituya... Uno mira a la distancia y dice bueno, debería mantener esa coherencia de distan­cia con el PLRA, pero sin embargo, Lugo se alía con el PLRA y especial­mente con aquél sector que había operado para destituirlo... Entonces uno dice ¿Y para eso fue tanto conflicto?

– ¿Y cómo está el caso judi­cial en el que estás impu­tado? Está paralizado?

– ¿El caso de los coquitos de oro decís? Está en la Corte Suprema de Justi­cia... Se decía que mi caso estaba parado porque tenía relaciones con Lugo, corté las relaciones con él y se dijo que tenía relacio­nes con Mario Ferreiro, pero corté también con él las relaciones...

– Cortaste con todos...

– Fue Lugo el que me pidió que le hable a Mario para convencerle para que él sea el can­didato a presidente... Luego de muchos meses, lo convenzo a Mario para que deje los medios en el 2012 y, cuando lo hace, Lugo se hace el desen­tendido... Ahí fue mi primera desilusión de Lugo...

– Así nomás?

– ...Yo tuve que cargar con Mario Ferreiro, solo. No es cierto que Lugo le dio dos millones de dólares para su campaña... Noso­tros tuvimos que bus­car el dinero... Yo tuve que hipotecar mi casa para darle plata a Mario Ferreiro para que él man­tenga su nivel de vida... Y él me dejó abandonado a mí. Nunca se hizo cargo... Cuando yo vi que tanto él como su hermano Adolfo llegan a puestos políticos para el enriquecimiento personal, dije: “No, con esta gente no voy a cami­nar”... Adolfo fue sus­tento de González Daher en el JEM, él fue cuatro años miembro del JEM y hay con audios en los que se lo escucha “operando” con actores del Jurado por casos particulares... ¿Vos pensás que alguna vez me dijo: Camilo, te voy a ayudar con tu caso... ¿Vos me preguntaste por qué sigo así...? Y y yo te digo que es porque nunca permití que me hipote­quen, que me digan: “yo te soluciono el caso”... Mucha gente me dijo “yo te soluciono el caso, vení a mi equipo” pero yo digo que no, que me dejen que voy a enfrentarlo solo... No quiero deberle finezas de ese tipo a nadie...

– Muy duras son tus pala­bras... ¿Cómo valorás la gestión de Mario como intendente?

– En un país con un bipar­tidismo tan fuerte, cons­truir un espacio por fuera de ello es muy difí­cil y Mario está dilapi­dando esa confianza que se le dio... No tiene aga­llas como líder político. Pienso que su gestión es desastrosa. Y no por los baches ni por otros temas estructurales... Mario me da pena porque es rehén de grupos corporativos... Él no gobierna para la mayoría, sino para gru­pos y para su parentela...

Déjanos tus comentarios en Voiz