–BRUNO MASI: Santiago Peña, hizo carrera en la función pública, pero el 29 de octubre del 2016, su nombre causa revuelo porque se anuncia públicamente que se afilia al Partido Colorado, cuando lo estaba en el PLRA desde los 17 años ¿Cómo ves a la distancia ese hecho?
–Hubo mucho revuelo, pero la verdad es que mirando en retrospectiva, para mí fue un paso importante, porque estaba convencido de lo que iba a hacer. Era una decisión tomada desde antes. Ya lo había hablado con mi familia, con amigos cercanos. Pero generó una controversia enorme, que fue mayor aun cuando unos meses después, se anuncia que yo iba a ser el candidato a la presidencia por el movimiento más grande del Partido Colorado.
–Una carrera política que comenzó de esa manera y nada menos como candidato a la presidencia ¿Cómo lo asumiste entonces?
–Con mucha naturalidad. Yo me afilié al PLRA a los 17 años, pero nunca milité. Cuando fui ministro de Hacienda, comienzo a interactuar más con referentes de la ANR y a sentirme muy cómodo con ese relacionamiento. Hasta que llega ese 29 de octubre y yo sentí entonces que me quitaba un peso de encima, que todo estaba bien entonces.
–Hubo críticas duras. La política es un campo difícil.
–Sí, claro. Dijeron que lo hacía para no perder mi trabajo de Hacienda y no era así. Un político veterano me dijo que la política es irracional, donde lo ilógico es lógico. Como ejemplo, te pongo lo que ocurrió con el ex vicepresidente Afara, que fue uno de los propulsores de mi afiliación y, sin embargo, cuando me presento como candidato, a él no le parece que alguien con tan poca militancia sea candidato y opta por apoyar a Mario Abdo. Eso es algo legítimo, así es la política.
–Fue una verdadera crisis y una dura lucha dentro del coloradismo.
–Probablemente como nunca ante vimos, aunque el Partido Colorado es muy grande y siempre hubo luchas internas, pocas veces hubo tanta polarización como en aquel 17 de diciembre (2017).
–¿Y cómo viviste esa fuerte crisis?
-Realmente yo lo viví como una experiencia. Yo siempre digo que tengo una mochila y en ella guardo sólo las experiencias positivas. A las negativas, trato de dejarlas de lado. Después del 17 de diciembre yo entendí que la vida me estaba dando una oportunidad para construir sobre lo aprendido. Hay que entender que en una elección el que gana no gana todo y el que pierde, no pierde todo.
UNA EXPERIENCIA POSITIVA
–Luego de la victoria de Mario Abdo participaste de la campaña a las generales. ¿Cómo está ahora esa relación?
–Siempre tuvimos un trato cordial, a pesar de que la campaña fue dura y fuerte. Realmente en la actualidad, la comunicación es inexistente, pero eso es normal porque el Presidente está abocado, como tiene que ser, a su tarea. Y en esa tarea le deseo sinceramente lo mejor, porque así, nos irá mucho mejor a todos los paraguayos.
–Y en la política, en la que incursionás activamente desde hace poco, ¿cómo valorás tu experiencia?
–Las internas fueron una oportunidad para poder interactuar con la gente de una gran diversidad, de lugares diferentes y condiciones distintas. Lo principal es cómo se conecta uno con la gente. Yo tenía que “cautivar” a los votantes de lugares tan diferentes del país, con realidades distintas. Elegí mostrarme tal como soy. No podía ir a mentirles, a decirles lo que cada uno quería escuchar, sino a decirles lo que hicimos en este tiempo y sobre todo lo que queríamos hacer hacia adelante.
–¿Cambió entonces esa percepción negativa del comienzo?
–Día a día esa resistencia a mi figura fue cambiando y era valorado por quienes no me apoyaron. Entendí que pude atraer a jóvenes que no participaban antes de la política y eso me dio la pauta de que debo seguir activando, trabajando para que más jóvenes se involucren. Porque la gente cuestiona a los políticos.
–Muchos jóvenes no quieren hacer política porque consideran que es algo siempre negativo. Que hay mucha corrupción.
–Hoy vemos un despertar ciudadano. Vemos que la gente es intolerante a los abusos. Criticamos duramente a los “malos políticos”. Pero yo pregunto si esa falta de buenos políticos es culpa de los malos que se dedicaron a ella o culpa de los buenos que decidieron no involucrarse. Yo elijo involucrarme. Desde el lugar que sea, porque finalmente al Paraguay lo vamos a construir entre todos los paraguayos. No van a venir de afuera a hacerlo.
–¿Y desde dónde, en el Partido Colorado estás construyendo esa idea ahora?
–Yo estoy dentro del movimiento Honor Colorado, que ha dejado hace dos semanas de administrar el poder y entendemos que el servicio es la mejor manera de hacer política. Sabemos que hay que apoyar al gobierno colorado de Mario Abdo Benítez. También criticar con objetividad y, sobre todo, con fundamentos. La ANR tiene una gran ventaja en ese sentido, que es que tiene su propia disidencia, su propia oposición. Yo creo que el Paraguay está cambiando, no sólo en lo económico, sino en lo político.
INDIGNACIÓN CIUDADANA
–¿Estás de acuerdo con los “escraches” ciudadanos?
–Yo estoy de acuerdo con la indignación ciudadana. Creo que tenemos que ser intolerantes a los abusos y levantar la voz contra ellos, más aún cuando vemos que la justicia no actúa a veces como debería actuar. No estoy de acuerdo, sin embargo, con las agresiones físicas ni materiales. Yo sí creo que la presión debe manifestarse en las urnas especialmente. Y además creo que la gente debe participar desde los partidos políticos.
–¿No solamente yendo a votar en las elecciones generales?
–Creo que la construcción de la democracia nace desde los partidos políticos. Cualquiera de ellos. Lo bueno es que la gente se está dando cuenta que debe acercarse a los partidos políticos, pues es así como se cambia la realidad, debe involucrarse.
–También tuviste que relacionarte con la prensa. ¿Cómo fue esa experiencia?
–La verdad, fue un ejercicio muy interesante ya que como una figura nueva, tuve que enfrentarme también con muchos cuestionamientos. Pero yo lo miré siempre como algo positivo y elegí siempre ir a los programas más críticos, porque decía que debía ir a enfrentar eso con mis argumentos. Y, finalmente, si yo no puedo ir a pasar una entrevista con un periodista, ¿cómo pretendería ser presidente del país?
–De acuerdo a tu perspectiva ¿Cuál es la mayor fortaleza que tiene el Paraguay hoy en día?
–Creo que la mayor fortaleza es el crecimiento de su macroeconomía. Una economía que ha crecido enormemente en estos últimos 5 años. Y en un ambiente muy difícil, de crisis en la región, con nuestro socio comercial más grande, el Brasil, sumido en una gran crisis, nosotros avanzamos en lo económico y salimos adelante. Se avanzó en la apuesta a proyectos a largo plazo, algo que no suele rendir efecto inmediato en lo político, pero es fundamental para el crecimiento y la mejora de la calidad de vida.
–¿Qué actitud asumen ustedes desde Honor Colorado, ante el gobierno actual?
–Nuestra actitud, tanto la mía como la del ex presidente, desde el primer día, fue trabajar intensamente en la campaña sin pedir nada a cambio, lejos de la práctica anterior de esperar a que vengan a ofrecer cargos. En la actualidad, sin embargo, vemos que hay personas muy importantes, respetadas tanto dentro o fuera del país, que no tuvieron espacio, sólo por haber estado en el gobierno anterior.
ASUNCIÓN: ¿EL OBJETIVO?
–Hay algunas voces que dicen que Santi Peña será el próximo intendente de Asunción. ¿Es así?
–No hay el proyecto “Santi intendente” pero sí me encantaría formar parte de un equipo que llegue a la Municipalidad de Asunción para transformar la ciudad realmente. Porque podemos decir realmente que Asunción está en “emergencia nacional”
–¿En emergencia nacional? ¿Por qué se llega a esta situación?
–En realidad es un modelo que es inviable. En los últimos cinco años, las únicas obras que se hicieron en la ciudad fueron realizadas por la administración central, por el gobierno nacional. La municipalidad está totalmente imposibilitada de hacer obras, recaudando sólo el 50% de los impuestos. El que venga a trabajar tiene que tener ese enfoque, desde una emergencia nacional, cómo podemos transformar esa realidad.
–Hipotéticamente hablando ¿Qué debe hacerse en la municipalidad para cambiar ese estado que calificás como de emergencia?
–Se necesita una inversión enorme e indudablemente alineada y coordinada con el gobierno central. Pero desgraciadamente no se tiene el acompañamiento de la municipalidad. Un ejemplo, la Costanera Norte, que en la zona del Botánico se tiene que construir el viaducto más grande del país, está a la espera de la aprobación municipal, que además no va a poner ni un solo guaraní para la obra, pero tiene que aprobar. Hay una gran burocracia, falta decisión. No hay acompañamiento. Yo, como ministro de Hacienda, he tenido que dar la cara ante los organismos internacionales que no entendían esa actitud. Es triste, pero es la realidad. A mí, personalmente, me encantaría, desde el gobierno central, apoyar un gran cambio en la Municipalidad de Asunción. Estar en un equipo que transforme esa situación.
¿No como intendente?
–No como intendente, pero sí apoyando a alguien que cambien la situación de esta Asunción.
UNA VICTORIA
–Y, sobre Yacyretá, ¿cuál es tu visión sobre las negociaciones actuales? ¿Estás de acuerdo?
–Estoy de acuerdo ya que fui parte de esas negociaciones con Argentina, en el equipo de trabajo que diseñó este acuerdo desde el 2013. Para mí, es una enorme victoria desde el punto de vista técnico, económico y financiero. Porque más allá de las complejidades del tratado, de las cosas que se hicieron mal en el pasado, tenemos que entender que hoy tenemos una hidroeléctrica que está allí que vale 15 mil millones de dólares. Con este acuerdo, la entidad va a terminar pagando, por la construcción de esta obra que vale 15 mil millones, mil millones de dólares, que es la deuda de la entidad, no del Paraguay. Y que la va a pagar a lo largo de 30 años, porque el monto acordado de 3.700 millones tiene 10 años de gracia, no se paga nada. No tiene intereses y dentro de 10 años se va a pagar en 20 años, en cuotas iguales, sin intereses. O sea, si vos traes eso al valor de hoy, son prácticamente mil millones de dólares.
–¿Y por qué se critica tanto eso?
–Porque es una crítica política, no es discusión técnica. Los que hoy critican, son los que hace 8 años, en el gobierno de Lugo, querían un acuerdo en el que decían que la deuda era de más de 7 mil millones y que le iban a dar a un banco internacional para que financie, con lo que eso implica: si no pagás un día, tenés multa. Ahí no hay perdón. Sin embargo, la realidad es que con este acuerdo, se han solucionado problemas a favor del país. Se habla mucho de independencia energética pero en realidad se trata de confundir la realidad en beneficio político y sectorial.

