Con una privilegiada jubilación de su marido, beneficios como parlamentaria y una jubilación Vip a los 10 años de trabajo, la diputada liberal Celeste Amarilla plantea que el trabajador “común” trabaje hasta los 75 años para jubilarse. La parlamentaria sostuvo que una persona de 60 años no está en condiciones de jubilarse, por lo que se debe alargar la vida útil del trabajador.
“Hoy una persona de 40 años es una persona joven, hoy hay una expectativa de vida mayor, una mejor calidad de vida, una persona a los 60 años es joven todavía con mucha fuerza intelectual incluso física para trabajar; así que, yo estaría de acuerdo, esa es una tendencia en el mundo”, dijo la parlamentaria en entrevista a la Radio Ñandutí.
Las declaraciones de la legisladora fueron bastante cuestionadas en las redes sociales y por la sociedad misma, atendiendo que la misma ya goza con una jubilación privilegiada que adquirió de su marido Franklin Boccia. Desde setiembre del 2015 a la fecha, Celeste Amarilla cobró G. 79.353.082 y su marido ya cobraba como jubilado de la caja G. 239.497.080 desde julio del 2008 hasta agosto del 2015.
Mientras tanto, Amarilla pide “que se alargue la vida útil del trabajador (…). Una persona se jubila a los 60 años y es una persona joven, no está para jubilarse ni física ni mentalmente, no se trata de explotarle”. Agregó que “no se trata de explotarle; al contrario, la idea es no dejarle como un anciano tirado en su casa, sentándose en la vereda mirando pasar la vida”. Antes de asumir su banca en la Cámara de Diputados había anunciado que renunciaría a todos los privilegios otorgados a los parlamentarios, incluyendo al servicio médico Vip.
Así mismo, adelantó en su momento que no llevará ningún funcionario de su confianza, pese a que cada legislador tiene el cupo de hasta cuatro funcionarios.
LA CUESTIONADA JUBILACIÓN
El proyecto que modifica la Ley Nº 842/1980 de “Fondo de jubilaciones y pensiones para miembros del Poder Legislativo” ya fue sancionado por la Cámara de Diputados y remitido al Poder Ejecutivo. Esta modificación establece que los parlamentarios podrían jubilarse en dos períodos (10 años), accediendo al 80% del aporte a la caja jubilatoria.
Así también, un parlamentario podría jubilarse con 55 años de edad, 20 años menos de lo propuesto por la diputada Celeste Amarilla, con tres períodos (15 años) y con el 80% del promedio de lo recibido en concepto de dieta y gastos de representación en los últimos 60 meses. A esto se suma el proyecto presentado por la bancada de Colorado Añetete en la Cámara Baja para incluir a los parlamentarios en el seguro médico del Instituto de Previsión Social (IPS), lo que también es cuestionado, atendiendo que tendrá un mayor costo para el Estado.
Por su parte, Pedro Halley, gerente de Prestaciones Económicas del IPS, considera “correcta” la edad de 75 años para la jubilación de un trabajador.

