- POR RICHARD MOREIRA
- @ricmoreira
En una fugaz visita al Paraguay, el flamante ministro de Relaciones Exteriores de Chile, quien asumió hace poco más de un mes, brindó una entrevista exclusiva a La Nación y GEN TV para repasar el estado de las relaciones entre Asunción y Santiago, a las que calificó de excelentes y sin tensiones.
Ampuero destacó las coincidencias en la relación bilateral y cuáles son los desafíos que ambos países, y la región, afrontarán en los próximos años. Desmenuzó los planes a nivel comercial, una de las principales razones de su visita a Asunción luego de haber estado por Brasilia, donde destacó que el intercambio de productos, como la carne, son aspectos esenciales para su país, además de resaltar el acuerdo que permitirá la construcción del corredor biocéanico, un megaproyecto largamente acariciado en el subcontinente y que chilenos, brasileños, argentinos y paraguayos están impulsando en la actualidad.
Del mismo modo, el canciller trasandino analizó la coyuntura internacional con amenazas que surgen en términos de los delitos trasnacionales y cómo el vecindario debe enfrentar estos desafíos.
En materia de relaciones internacionales, el canciller del gobierno de Sebastián Piñera también habló acerca de los conflictos latentes hoy como la crisis política y social en la que está sumida Venezuela, que en poco tiempo más realizará elecciones generales y la parálisis institucional de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur). También habló brevemente de su pasado en las juventudes comunistas y de cómo se decepcionó de ese modelo opuesto al progreso de las naciones, lo que le llevó a un cambio radical en su concepción de la vida.
En la entrevista, Ampuero destacó los siguientes puntos:
–Las relaciones entre Paraguay y Chile experimentan un gran impulso en los últimos años. ¿Qué planes pretende el gobierno de Sebastián Piñera fomentar con nuestro país?
–Primero que nada nosotros tenemos una gran relación con el Paraguay, tenemos una relación que a lo largo de los años ha sido óptima. Hemos avanzado en muchos aspectos y ahora lo interesante es el marco. Somos dos pueblos que nos llevamos muy bien, hay sentimientos de afecto naturales que se dan entre paraguayos y chilenos. Ese siempre es un marco ideal sobre el cual construir una relación. Lo que buscamos por eso mi presencia aquí es intensificar las relaciones en aquellas áreas que hemos avanzado, destrabar aquellas cosas que se han podido trabar o ido retardando y también mirar al futuro, dar un nuevo enfoque que pasa necesariamente por lo que es la consolidación e intensificación de la integración, pero una integración real.
En este sentido, un proyecto que nos interesa mucho a la región; le interesa a Brasil, a Argentina, a Paraguay y también a nosotros, es el corredor bioceánico. Esto de que se pueda acceder al Pacífico y también al Atlántico, un eje que cruza nuestra América Latina es un elemento muy importante, entre otras razones porque va a facilitar mucho desplazamiento de carga, el desplazamiento de personas, muchas inversiones colaterales. Y por otra parte, Chile ofrece puertos en el norte del país que son muy eficientes y un ámbito muy atractivo para desde allí seguir con las exportaciones hacia el Asia. Ahora lo central también es que las personas sientan que la política exterior y estos acuerdos internaciones tengan un impacto en sus vidas, que les mejore la calidad de vida, que les haga ser personas con más futuro, personas que quieren ver mejores resultados en sus vidas y mayor prosperidad en su país.
–El corredor bioceánico en el que Chile juega un rol clave ¿qué impacto tendrá y cuál cree es el principal beneficio para la región y, en especial, para el Paraguay?
–Lo más importante es que hay un mundo en el que crece la integración entre los distintos bloques y países. Es cierto, hay voces inquietantes que hablan de proteccionismo, pero lo cierto es que cuando surge esto, y hay guerras de tipo comercial por tarifas, nadie gana, todos pierden. Chile es un país que tiene una economía muy abierta, es uno de los países más abiertos en el mundo.
Su éxito económico de los últimos años, sobre todo lo que hace al combate a la pobreza, en su desarrollo y prosperidad, está basado precisamente en que está abierto al mundo y exporta al mundo. Gran parte de su producción le ha traído al país un nivel de vida y un PIB que es respetable, más de 25 mil dólares. Es un PIB que nos tiene a las puertas de ser considerado un país desarrollado, que es una aspiración del presidente Sebastián Piñera. Esto es una invitación a los otros países de la región a compartir esa experiencia.
Chile puede aprender mucho de los países de la región y Chile puede aportar su experiencia y compartirla con países como el Paraguay. Hay que compartir las experiencias exitosas, pero no creyendo que Chile haya descubierto la fórmula mágica para solucionar los problemas. No, sino con la modestia, pero desde el realismo.
Mi primera gira, que me llevó primero a Brasil y ahora a Asunción, es una señal muy clara de Chile: nos interesa América Latina, nos interesa el vecindario donde vivimos, nos interesa subrayar nuestro domicilio y partir de esa identidad latinoamericana es que salimos a conquistar nuevos mercados para nuestros productos, pero ir también juntos como Alianza del Pacífico para ir al Asia y que el Asia invierta también en América Latina.
–¿Menciona que la Alianza del Pacífico tiene enorme interés de proyectarse a Asia, de expandirse. Pero a nivel más regional, ¿cómo se plantea la vinculación con el Mercosur?
–Todo indica que la Alianza del Pacífico es uno de los esquemas de integración económica y comercial más exitosos en la región. Tenemos países que quieren convertirse en naciones asociadas, entre estos Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Singapur. En la última cumbre de las Américas, realizada en Lima, llegamos a un acuerdo con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, para que se acerque mucho más. En términos formales faltan algunos pasos para que Canadá se convierta en un país miembro de la Alianza. Esto demuestra cuán eficiente ha sido la Alianza en su integración.
Respecto al Mercosur, el hecho de que estos cuatro países quieran asociarse a la Alianza es un buen indicativo para los países del Mercosur. Quiere decir que es posible acercarse a partir de la generación de políticas concretas y realistas y que tengan en cuenta lo que son las condiciones internacionales. Esto implica ir paso por paso, avanzando en una integración que retóricamente no va a ser espectacular, donde hay que hacer las tareas más de detalle para ir avanzando en una integración. Obviamente porque tenemos regímenes diferentes en lo tributario, en lo que hace al comercio internacional y otros. Ese aspecto hay que saber integrar.
–Hay amenazas al buen funcionamiento de los gobiernos, en especial en las fronteras, como los delitos transnacionales. ¿Cómo se plantea esto entre los países de la región para perfeccionar el combate?
–Es importante entender que si la delincuencia internacional, las bandas criminales se organizan internacionalmente, los países también deben desarrollar esquemas que les permitan reaccionar en colectivo, coordinadamente, ante esta amenaza. Esto ya no es una lucha entre la delincuencia y un país específico, tienen que conformarse alianzas para combatir y enfrentar estos problemas. Por eso es importante, en el caso de Paraguay, desarrollar las coordinaciones, lo que nosotros llamamos los mecanismos 2 + 2, donde están vinculados el Ministerio de Defensa y de Relaciones Exteriores, que se reúnen a ver cuáles son los temas estratégicos y analizar cuáles son los peligros mayores, por ejemplo el narcotráfico, el desplazamiento e importación del mercado negro de las armas y la trata de personas. Todo esto necesita una estrategia en que los países deben unirse e intercambiar experiencias, deben asegurar las fronteras pero sin convertirse estos en reductos impermeables, sino al contrario, facilitar que llegue aquel producto que se necesita, las personas que van a aportar a cada país, los bienes, los servicios y que se tenga información sobre personas que tengan planes negativos.
–En el caso de Venezuela en la cumbre de Lima se reclamó transparencia en las elecciones venideras. Pero la comunidad internacional ¿cómo puede hallar una salida a ese laberinto que es hoy el país caribeño?
–Repito las palabras del presidente Piñera: lo que está sucediendo en Venezuela es una tragedia, es una tragedia para el pueblo venezolano, es una tragedia en términos económicos, en términos sociales, políticos, de valores, de confianza y de convivencia. Por si fuera poco, también hay una crisis hemisférica porque cientos de miles de venezolanos desesperados huyen de su país; se ha convertido en un país que exporta a seres humanos desesperados que huyen del hambre, de la falta de medicina, de la falta de trabajo, que huyen de la falta de perspectiva de su país. Venezuela con ese marco va a celebrar elecciones que no ofrecen garantías como debe ofrecer una democracia.
No ofrece garantía a los partidos políticos ni permite la acción libre de políticos opositores, no permite observadores internacionales, todo esto para nosotros constituye un acto que va a arrojar unos resultados que no vamos a reconocer. No están dadas las condiciones propias de una democracia, de una democracia representativa, donde deben estar dadas para gobierno y oposición por igual.
–También hay una crisis en ciernes con el tema Unasur, que hoy está acéfala y sufre de parálisis en su funcionamiento. ¿Cómo se revierte esa situación? ¿Corre riesgo de desaparecer el bloque?
–La Unasur se halla en una parálisis estructural tremenda porque su mecanismo de funcionamiento está basado en el consenso; basta que un país se declare en contra, entonces ya tiene un derecho de paralizar el bloque. Lo que ocurre es que Unasur cuesta millones de dólares a todos nuestros países. Solamente la sede de la entidad, cerca de Quito, costó 60 millones de dólares, pero no está funcionando. Chile paga 800 mil dólares anuales a una institución que no está funcionando. Para nosotros como gobierno es muy difícil explicar a la ciudadanía y es natural que ella esté inquieta con esta situación.
Por eso en la Cumbre de Lima de hace una semana los gobiernos como Chile, Argentina, Paraguay y Perú elaboramos una declaración en que dejamos manifiesta nuestra profunda preocupación e insatisfacción por el hecho de que el bloque no está funcionando. Remitimos la declaración a quien ocupa la presidencia pro témpore del bloque señalando que si esto no tiene arreglo nos reservamos futuros pasos. Esto es lo mínimamente responsable que se debe hacer ante una institución que no funciona, que cuesta millones de dólares a sus integrantes y que nuestros países tienen otras necesidades internas como hospitales, escuelas, etc. Los recursos que se despilfarran, esto no puede seguir así, hay necesidad de que esto cambie y esperamos que esto cambie radicalmente.
–En el pasado usted militó en el Partido Comunista y vivió en Cuba, país donde tuvo una enorme decepción con esa ideología. ¿Cree que fracasaron los gobiernos que aplicaron ese modelo en la región?
–Yo fui un joven comunista, me tocó ir al exilio por elección durante la dictadura de Augusto Pinochet. Quería ser consecuente y fui a vivir a los países comunistas. Me tocó conocer Alemania Oriental, un país amurallado; y Cuba, que era gobernada por los Castro. Esa experiencia en esos dos países, uno amurallado, y el otro con el mismo gobierno desde hacía varios años, me llevó a una conclusión: yo no quería ninguno de esos modelos para Chile y empecé a valorar lo que es la democracia liberal, las libertades individuales, el pluralismo político, el derecho de las minorías, la propiedad privada, la economía libre, la inversión y obviamente rompí con esa visión comunista de las cosas.
Hay dos cosas importantes aquí. Renuncié hace muchos años a esto, allá en los 70, lo cierto aquí es que esos países que representaron el modelo comunista fracasaron todos, desaparecieron todos. En realidad ya no queda nada. Eso fracasó, no es una alternativa. Eso es parte de la historia ya hoy. También es importante observar que tenemos a nivel mundial una época de una crisis mayor en términos políticos. No debemos cerrar los ojos ante el hecho de que la ciudadanía en muchos países se siente empoderada, desconfía de los partidos políticos. En toda democracia es un reto para todos los que quieren ser parte del servicio público. Las cosas están cambiando, este es mundo cambiante, fluido, de constantes progresos. Esto para nosotros es un desafío y el futuro de nuestros países depende estrechamente de la capacidad que tenga para adecuarse a esos cambios, ser capaces de anticiparse a esos cambios, poder reaccionar y generar mejores condiciones.
–¿Cómo se percibe a Paraguay en Chile?
–Tenemos una relación histórica, sin conflictos. Sin tensiones. Por lo tanto es el punto de partida, concebimos al Paraguay desde el punto de vista de aliados. Como los productos que nos llegan, que es importante, disfrutamos de la carne paraguaya y tenemos un vínculo estrecho desde el punto de vista cultural. Como lo hay en la música, con un grupo que causó sensación en el pasado, como "Los paraguayos".
Sentimos admiración por escritores como Roa Bastos, que es un gigante de la literatura mundial. El deporte, amamos a los paraguayos, pero no cuando nos deja fuera del Mundial y hasta somos solidarios en eso. El turismo es también otro punto importante, ya que crece el turismo chileno, hay conexiones aéreas que han reducido las horas de viaje entre Chile y Paraguay. Hay chilenos que quieren conocer a fondo la cultura. Todo eso está abierto, pero lo central es que hay una relación sin tensiones, natural. Por eso me reuní con el canciller Eladio Loizaga para trabajar en las relaciones entre los países, impulsando las mismas, tenemos un marco ideal de comprensión, de entendimiento y de coincidencia, compartimos los valores. Así que podemos impulsar este trabajo hacia el futuro entre Paraguay y Chile.
PERFIL
DATOS BÁSICOS
Tiene 65 años.
Es escritor y diplomático. Antes de integrar el gobierno chileno fue catedrático en la Universidad de Iowa, donde vivió por muchos años hasta que asumió la titularidad de la Embajada chilena de México. Estuvo exiliado en Alemania Oriental y en Cuba.
CARGOS
Fue embajador trasandino en México hasta el año 2011.
Desempeño funciones como titular del Consejo de la Cultura y las Artes chileno durante el primer gobierno de Sebastián Piñera (hasta 2014).
Actualmente es ministro de Relaciones Exteriores del segundo gobierno de Piñera, cargo que asumió el 11 de marzo pasado.

